Las misteriosas «señales alienígenas» se disparan cada segundo en el Universo

Los astrónomos sólo han encontrado un par de docenas de FRBs (Fast Radio Bursts), y todavía no saben qué causa estos rápidos y potentes estallidos de emisión de radio.

Los puntos azules en esta representación artística de la estructura filamentosa de las galaxias, son señales de FRBs.

Los puntos azules en esta representación artística de la estructura filamentosa de las galaxias, son señales de FRBs.

Por primera vez, dos astrónomos del Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsonian (CfA) han estimado cuántos FRB deberían ocurrir en todo el universo observable. Su trabajo indica que por lo menos un FRB se produce en algún lugar cada segundo.

«Si tenemos razón acerca de una tasa tan alta de FRBs sucediendo en un momento dado, se puede imaginar que el cielo está lleno de flashes como los paparazzi tomando fotos de una celebridad», dijo en un comunicado Anastasia Fialkov de la CfA, quien dirigió el estudio. «En lugar de la luz que podemos ver con nuestros ojos, estos destellos vienen en ondas de radio».

Para hacer su estimación, Fialkov y el coautor Avi Loeb asumieron que el FRB 121102, un estallido rápido de radio localizado en una galaxia a unos 3.000 millones de años luz de distancia, es representativo de todos los FRBs. Debido a que este FRB ha producido explosiones repetidas desde su descubrimiento en 2012, los astrónomos han sido capaces de estudiarlo en mucho más detalle que otros FRB. Utilizando esa información, proyectaron cuántos FRBs existirían en todo el cielo.

«En el tiempo que te lleva tomar una taza de café, cientos de FRBs pueden haberse emitido en alguna parte del Universo», dijo Avi Loeb. «Si podemos estudiar incluso una fracción de ellos lo suficientemente bien, deberíamos ser capaces de desentrañar su origen».

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Las FRBs son breves pulsos de radio procedentes de varias fuentes, todas ellas muy lejanas y cuya naturaleza se ignora por completo. Pero FRB 121102, que fue descubierta en 2012, es la única fuente conocida en la que las señales se repiten. Desde que fue detectada, en efecto, se han registrado ya más de 150 emisiones procedentes de ese único objeto, que los astrónomos lograron el año pasado identificar como una galaxia enana a 3.000 millones de años luz de la Tierra.

Aunque su naturaleza exacta aún es desconocida, la mayoría de los científicos piensan que los FRBs se originan en galaxias a miles de millones de años luz de distancia. Una idea principal es que los FRBs son los subproductos de estrellas de neutrones jóvenes, que giran rápidamente, con campos magnéticos extraordinariamente fuertes.

Fialkov y Loeb señalan que los FRBs pueden usarse para estudiar la estructura y evolución del Universo, independientemente de que su origen sea o no totalmente comprendido. Una gran población de estos estallidos lejanos de radio podría actuar como sonda de material a través de distancias gigantescas. Este material intermedio borra la señal del fondo cósmico de microondas (CMB), la radiación dejada por el Big Bang.

Un estudio cuidadoso de este material intermedio debe dar una mejor comprensión de los constituyentes cósmicos básicos, tales como las cantidades relativas de materia ordinaria, materia oscura y energía oscura, que afectan la rapidez con que el universo se está expandiendo.

Los FRBs también pueden usarse para rastrear lo que rompió la «niebla» de los átomos de hidrógeno que invadió el universo primitivo en electrones y protones libres, cuando las temperaturas se enfriaron después del Big Bang. En general se piensa que la luz ultravioleta (UV) de las primeras estrellas viajó hacia fuera para ionizar el gas de hidrógeno, despejando la niebla y permitiendo que esta luz UV escapara. El estudio de estos breves pulsos permitirá a los científicos estudiar dónde, cuándo y cómo ocurrió este proceso de «reionización».

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