Los primeros colonos en la Luna y Marte podrían vivir bajo la superficie

Los tubos de lava, cuevas subterráneas creadas por la actividad volcánica, podrían proporcionar hábitats protegidos bastante grandes para albergar vías de transporte en Marte o incluso ciudades en la Luna.

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Un equipo de investigadores de las Universidades de Padua y Bolonia (ambas de Italia) realizó una comparación de los modelos digitales de relieves terrestres, lunares y marcianos, creados a partir de datos de misiones espaciales, y llegó a la conclusión de que los tubos de lava podrían proporcionar hábitats seguros bastante grandes para albergar vida humana en nuestro satélite natural y en el planeta rojo.

Los tubos de lava son canales subterráneos creados por la actividad volcánica, y según los expertos, son los mejores lugares para proteger a las personas de la radiación cósmica y del flujo de micrometeoritos. Además de que estos canales son lo suficientemente grandes como para asentamientos humanos bastante significativos.

«La gravedad tiene un gran efecto sobre el tamaño de los tubos de lava. En la Tierra, pueden medir hasta treinta metros de diámetro. En el ambiente de baja gravedad de Marte, vemos evidencia de tubos de lava de 250 metros de ancho. En la Luna, estos túneles podrían tener un kilómetro o más de ancho y muchos cientos de kilómetros de longitud», explica en un comunicado Riccardo Pozzobon, de la Universidad de Padua.

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Sin embargo, los instrumentos convencionales de teledetección no pueden identificar y caracterizar los tubos de lava, ya que no pueden adquirir mediciones bajo la superficie.

Es por eso que Leonardo Carrer y colegas de la Universidad de Trento presentaron un concepto para un sistema de radar específicamente diseñado para detectar tubos de lava en la Luna desde la órbita. El radar sondea bajo la superficie lunar con ondas electromagnéticas de baja frecuencia y mide las señales reflejadas. Este instrumento de radar podría determinar con precisión la composición física, tamaño y forma de las cuevas y obtener un mapa global de su ubicación.

«Los estudios que hemos desarrollado muestran que un sistema de sondeo multifrecuencia es la mejor opción para detectar tubos de lava de dimensiones muy diferentes. Las simulaciones electromagnéticas muestran que los tubos de lava tienen firmas electromagnéticas únicas, que pueden ser detectadas desde la órbita independientemente de su orientación a la dirección del movimiento del radar. Por lo tanto, una misión que lleve este instrumento permitiría un paso crucial hacia la búsqueda de hábitats seguros en la Luna para la colonización humana», concluye Carrer.

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