Los valses son para Año Nuevo

El concierto de Año Nuevo en Viena (que se celebra cada mediodía del 1 de enero en el impresionante Musikverein de la capital austríaca) se ha convertido en las últimas décadas en todo un acontecimiento internacional gracias a su retransmisión televisiva, al tiempo que en una auténtica marca. A pesar de sus precios -llegan a costar más de mil euros- las entradas están cotizadísimas y se agotan desde meses antes: a finales del mes de enero concluye el plazo para solicitar entradas para el concierto del año siguiente. La actuación de la Filarmónica de Viena -que este año contará con la batuta del venezolano Gustavo Dudamel, que dirigirá obras de Franz Lehár, Johann Strauss Sr., Johann Strauss Jr., Josef Strauss, Fran von Suppé y Otto Nicolai- ha creado escuela, y muchas orquestas y auditorios de todo el mundo organizan conciertos a su imagen y semejanza, con el repertorio de valses de la familia Strauss como columna vertebral.

Es el caso de ciudades como Londres o Berlín, que celebran respectivos conciertos de Fin de Año. El Barbican Centre de la capital británica acoge sendos conciertos el día de Fin de Año y el día de Año Nuevo. En el primero, Christopher Warren-Green dirige a la Royal Philharmonic Orchestra en un concierto compuesto por valses y polkas que cuenta con la soprano Anita Watson y los Johann Strauss Dancers; al día siguiente, le toca el turno a la London Concert Orchestra, bajo la dirección de Anthony Inglis, y con el tenor Adrian Dwyer y el barítono James Cleverton como solistas. El programa incluye arias de ópera y piezas del repertorio clásico muy populares.

La Orquesta Filarmónica de Berlín (que tradicionalmente ha competido con la Filarmónica de Viena por el honorífico título de mejor orquesta del mundo) despide el año con un concierto bajo la batuta de su titular, Sir Simon Rattle, y la participación como solista del joven pianista ruso Daniil Trifonov.

En España, la fiebre de los valses se extiende a lo largo de los meses de diciembre y enero por todo el país de la mano de la Strauss Festival Orchestra. No se trata de una formación al nivel de las citadas anteriormente, pero se multiplica para llevar a distintas ciudades, incluso en el mismo día, las melodías más populares de la familia Strauss y de compositores similares. La orquesta ofrece un espectáculo que incluye también la actuación de un ballet.

Pero no será esta formación la única que traiga los valses y las polkas a los escenarios españoles. En el Auditorio Nacional, en Madrid, se celebra hoy un concierto, organizado por la Fundación Excelentia, de la Orquesta Clásica Santa Cecilia, bajo la dirección de Vladimir Kulenovic; en el programa, además del repertorio vienés, se ofrecen oberturas de ópera. Y el día, 30, en el propio Auditorio, será la Orquesta y Coro Filarmonía, bajo la batuta de Pascual Osa, quien dedique una velada a la familia Strauss.

Pero no solo de valses vive el Fin de Año. La ópera es la protagonista de un concierto también organizado por la Fundación Excelentia el día 30 en el propio Auditorio, en el que Miquel Ortega dirige a la Orquesta Clásica Santa Cecilia, con la soprano Carmen Solís, el tenor Vicenç Esteve y el barítono José Julián Frontal como solistas.

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