¿Por qué el concreto que elaboraban los romanos hace más de 2.000 años era más resistente que el que se usa ahora?

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Ha intrigado a los científicos durante mucho tiempo por su durabilidad y resistencia, pero ahora el secreto de las construcciones realizadas en la época del Imperio romano parece haber sido finalmente revelado.

En el estudio se analizaron con rayos X muestras tomadas en el Puerto Cosanus de Orbetello, un antiguo puerto romano.

En el estudio se analizaron con rayos X muestras tomadas en el Puerto Cosanus de Orbetello, un antiguo puerto romano.

A partir del año 2002, el arqueólogo canadiense John Peter Oleson recorrió las ruinas de los puertos y diques romanos del Mediterráneo. Allí descubrió que el hormigón que usaron los ingenieros de la Antigua Roma en las construcciones marítimas estaba hecho con piedras volcánicas ligeras, tobas y puzolanas, recogidas en la bahía de Nápoles.

La receta de este hormigón, que es más duradero que el hormigón que se elabora con cemento moderno, se ha perdido. Pero recientemente, una investigación ha analizado el interior de este material con modernas técnicas y ha descubierto dos minerales que explican por qué el hormigón romano es tan duro. Parece ser que a medida que el agua de mar se filtra en el hormigón, se produce una reacción con las rocas volcánicas de la mezcla que genera unas estructuras cristalinas muy sólidas.

El puente de Fabricio es el más antiguo de Roma y el que mejor se conserva de la época del Imperio romano.

El puente de Fabricio es el más antiguo de Roma y el que mejor se conserva de la época del Imperio romano.

Los investigadores trabajan ahora en reproducir la receta y usar este hormigón en la actualidad.

Cristales

De acuerdo con los científicos, el nuevo estudio mostró cantidades significativas de aluminio tobermorita propagándose en el tejido del concreto, junto a un mineral poroso llamado phillipsita. Así, aseguran que la exposición a largo plazo al agua marina ayudó a que estos cristales siguieran creciendo con el tiempo, reforzando el concreto y previniendo la aparición de grietas.

«Contrariamente a los principios sobre los que se basa el concreto moderno hecho a base de cemento, los romanos crearon un concreto similar a una roca que prospera en el intercambio químico con el agua de mar», dijo Marie Jackson, investigadora de la Universidad de Utah y autora principal del estudio que fue publicado en la revista especializada American Mineralogist.

Fotografía al microscopio electrónico del hormigón.

Fotografía al microscopio electrónico del hormigón.

La fórmula antigua difiere mucho de la que se usa en la actualidad. Los edificios modernos son construidos con un concreto que se basa en el uso del cemento Portland, lo cual implica el calentamiento y la trituración de una mezcla de varios ingredientes que incluyen piedra caliza, arenisca, ceniza, tiza, hierro y arcilla. El material fino se mezcla entonces con «agregados», tales como rocas o arena, para construir estructuras de hormigón.

El proceso de elaboración del cemento moderno tiene un gran impacto ambiental. Se lo considera responsable de 5 % de las emisiones globales de CO².

Construcciones más ecológicas

Así pues, ¿podría una mayor comprensión sobre el concreto romano llevar a la creación de materiales de construcción más ecológicos?

La profesora Jackson ya está probando nuevos materiales usando agua de mar y piedras volcánicas procedentes del oeste de Estados Unidos para construir estructuras realmente grandes que sean muy sostenibles desde el punto de vista ambiental y muy duraderas.

Jackson afirmó que la laguna de mareas que se prevé construir en Swansea, al sur de Gales, y que se usará para generar hidroelectricidad debería ser construida usando el antiguo conocimiento de los romanos sobre el concreto.

Jackson afirmó que la laguna de mareas que se prevé construir en Swansea, al sur de Gales, y que se usará para generar hidroelectricidad debería ser construida usando el antiguo conocimiento de los romanos sobre el concreto.

Sin embargo, hay algunos factores limitantes que hacen difícil la resurrección del concreto romano. Uno de ellos es la falta de rocas volcánicas adecuadas. Según los científicos, los romanos tenían suerte pues tenían los materiales correctos junto a su puerta.

Otra dificultad es el desconocimiento de la fórmula exacta usada por los romanos. Podrían necesitarse años de experimentación para descubrirla.