Preparan pequeños robots para investigar la supuesta cámara oculta en la Gran Pirámide

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Con la ayuda de pequeños robots los científicos pretenden descifrar qué secretos se esconden dentro de las cavidades recientemente descubiertas en la Gran Pirámide de Guiza. ¿Estamos al filo de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo?

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Utilizando detectores de muones y el escaneo térmico, los científicos del proyecto Scan Pyramids reportaron el descubrimiento de dos cavidades previamente desconocidas dentro de la Gran Pirámide en noviembre de 2017. La cavidad mayor mide al menos 30 metros de largo y está ubicada sobre el corredor gigante (Gran Galería) que se extiende hasta la cámara del rey. La cavidad menor, por otra parte, se ubica detrás de la cara norte de la pirámide y consiste en un corredor cuyo largo es incierto.

Próxima fase

Ahora, los investigadores planean llevar a cabo más pruebas con detectores de muones y están desarrollando robots que sean capaces de echar un vistazo dentro de las cavidades por medio de cámaras de alta resolución.

Actualmente se sabe poco y nada acerca de estos huecos dentro del monumento. «Existe una gran diferencia en si la forma de la cavidad mayor es horizontal o tiene una inclinación», dijo Mehdi Tayoubi, presidente y co-fundador del Instituto para la Preservación e Innovación del Patrimonio Cultural, una de las instituciones involucradas en el proyecto Scan Pyramids. «Si la cavidad está inclinada, por ejemplo, podría ser un corredor similar a la Gran Galería. Pero si es horizontal, entonces estaríamos ante la presencia de una o más cámaras jamás exploradas».

Cara norte de la Gran Pirámide, donde se halla la cavidad más pequeña detectada y la primera que será explorada.

Cara norte de la Gran Pirámide, donde se halla la cavidad más pequeña detectada y la primera que será explorada.

«Además, la cavidad más pequeña, que se presume es efectivamente un pasadizo, podría haber estado conectada a una cavidad más grande en tiempos antiguos», agregó.

Ayuda robótica

A medida que se inicien las nuevas pruebas con detectores de muones, otro equipo a cargo de Jean-Baptiste Mouret, un investigador del Instituto Nacional Francés para Matemáticas Aplicadas y Ciencias de la Computación, construirá dos robots para hacer una «exploración invasiva» de las supuestas cámaras secretas.

Según ha dado a conocer el propio Mouret, su equipo hará una pequeña perforación de 3.8 centímetros de circunferencia para abrirse camino y poder insertar los robots dentro de las cavidades. «Primero haremos un reconocimiento, para ello enviaremos un robot en forma de tubo con una cámara de barrido panorámico y luces. El objetivo es sondear lo que hay del otro lado del muro y obtener imágenes de alta resolución».

«Si del otro lado hay algo prometedor, entonces extraeremos el robot de reconocimiento para insertar el robot explorador. Para este último ingenio, estamos diseñando un dirigible inflable que se encuentra comprimido durante la inserción y se infla remotamente una vez dentro de la cámara», especifica el investigador francés. «El dirigible permitirá que el robot vuele y tome fotos de manera más rápida y eficiente, sin la necesidad de desplazarse por el suelo».

Dañar el monumento lo menos posible

Antes que los robots comiencen su trabajo, los científicos deben juntar más datos sobre las dimensiones y ubicación de las cámaras —algo que podría llevar más de 1 año—, para así saber donde perforar el hoyo de acceso.

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Asimismo, el Ministerio de Antigüedades deberá dar la aprobación final para iniciar la tarea que, irremediablemente, dañará una diminuta fracción de la Gran Pirámide.

«Estamos trabajando duro en el diseño del robot para que genere el menor daño posible. Esperamos ser capaces de convencer al Ministerio de Antigüedades que esta es la tecnología adecuada para el próximo paso. Mientras tanto, aprovecharemos el tiempo para poner a prueba nuestros robots en otros lugares», concluye Mouret.