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Un matemático predijo en 2012 que habría revueltas violentas en 2020

En 2012, el biólogo y matemático Peter Turchin hizo una osada predicción: los Estados Unidos tendrán un caótico año en 2020… Y al parecer, no se equivocó.

No se puede negar que este año ha estado compuesto de eventos caóticos y violentos, desde una pandemia fuera de control, hasta una polarización política extrema y protestas relacionadas con hechos de racismo, como el asesinato del ciudadano George Floyd —que impulsó el movimiento Black Lives Matter a nivel mundial—

Turchin no estaba tirando solo ideas al aire cuando vaticinó problemas para el presente año. En su artículo publicado en 2012 en la revista Peace Research, analizó el historial de violencia política, incluyendo disturbios, linchamientos y terrorismo, en los Estados Unidos entre 1780 y 2010. Así fue como encontró dos patrones:

  1. Que había tendencia hacia un periodo de paz prolongado luego del surgimiento de violencia, que parecía abarcar entre 200 y 300 años —marcada en este caso por una paz relativa a principios de los 1800s, revueltas violentas a mediados y finales de los 1800s, y luego paz de nuevo a mitad de los 1900s—.
  2. Superpuesto a esta curva de largo término había oscilaciones que parecían repetirse aproximadamente cada 50 años. La violencia se elevó alrededor de 1870, 1920 y 1970. Extrapolando otros 50 años en el futuro, llegamos justo al 2020.

¿Comportamiento cíclico?

Turchin teoriza que no es coincidencia que este tipo de agitación se de en ciclos de 50 años. De hecho, argumenta que estos ciclos aparecen una y otra vez en diferentes países a lo largo de la historia. «Problemas sociales como la desigualdad económica llevan con el tiempo a disturbios civiles, creando picos de violencia», señala.

«Humillada y traumatizada, la sociedad vuelve su atención hacia apaciguar esta violencia sin importar cómo, y una paz relativa regresa por 20 o 30 años, cerca de la extensión de una generación adulta. En ese punto, los problemas subyacentes comenzarán a surgir otra vez, y la nueva generación no estará tan dedicada a la paz y a la tranquilidad», agrega.

Los violentos veintes

La humanos del futuro podrían mirar a los 2020s como los «violentos veintes», piensa Jack Goldstone, sociólogo de la Universidad George Mason en Virginia, cuyo trabajo provee la base de gran parte de la investigación de Turchin.

«La pandemia y la brutalidad policíaca este año han actuado como desencadenadores de las presiones que se habían estado acumulando por algún tiempo», dice Goldstone. «Lo que el modelo predice es que los 2020s serán peligrosos y que, a menos que estas presiones sean reducidas, los finales de la década y comienzos de la siguiente podrían ser incluso peores».

Otros sociólogos están igualmente de acuerdo en que los niveles de desigualdad tanto en economía como en educación y salud, están haciendo estragos en el pueblo de Estados Unidos, y piensan que si no hay una firme voluntad para reestructurar políticas e instituciones que puedan resolver estos problemas, entonces en los próximos años la violencia crecerá.

«Los ciclos de violencia no están influenciados por el destino, sino en la respuesta de la sociedad a los desafíos», afirma Goldstone. «Por los últimos 40 años, el país ha estado en un ciclo de creciente desigualdad y mayor polarización política, elevándose las deudas y disfunciones gubernamentales. Si detenemos esas tendencias, podremos ser capaces de cambiar el ciclo y reformarlo. De lo contrario, el ciclo nos llevará hacia la crisis».

Las próximas elecciones presidenciales de EE.UU. enfrentarán a Joe Biden (dem) contra Donald Trump (rep), en lo que se cree será un carrera ajustada.

Las elecciones presidenciales en noviembre de 2020 podrían ser un punto de inflexión y tal vez una oportunidad para aplicar reformas mayores. También puede darse que sea una victoria ajustada por parte de cualquiera de los candidatos, derivando por polarización en más protestas en las calles.

«De una u otra manera, noviembre de 2020 será una prueba mayor en la cual no podemos confiar que nuestras instituciones aguanten», concluye el sociólogo.

Fuente: Live Science. Edición: MP.