Una milenaria pintura podría ser la representación de una supernova más antigua hecha por el hombre

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¿Qué pasaría si una tribu de hace cinco mil años divisara un objeto muy brillante en el cielo nocturno, quizás una supernova? Es posible que, hipotéticamente, trataran de representar el evento a través de su medio artístico favorito: una piedra. Esto es, posiblemente, lo que se ha encontrado en Asia.

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Para ser más exactos, los científicos dicen que sucedió en 3600 a.C., y creen que la pintura rupestre hallada en lo que hoy es parte de la región de Cachemira, en el sur de Asia, es el registro más antiguo de una supernova (y probablemente el mapa celeste más antiguo jamás dibujado).

Lo que se ve: la ilustración muestra dos objetos brillantes en el cielo, con figuras de animales y humanos debajo. Detrás de este descubrimiento se encuentra el astrofísico Mayank Vahia, quién fue descartando opciones (por ejemplo, dos soles o el sol y la luna al mismo tiempo) hasta llegar a la única conclusión que quedaba, debía ser una supernova, una que explotó relativamente cerca de nuestro sistema solar, y que podría resultar tan brillante como el sol o la luna.

Las supernovas producen destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de la intensidad luminosa hasta alcanzar una magnitud absoluta mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente. IMAGEN: Hubble mostrando la supernova 1994D abajo a la izquierda y la galaxia NGC 4526.

Las supernovas producen destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de la intensidad luminosa hasta alcanzar una magnitud absoluta mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente. IMAGEN: Hubble mostrando la supernova 1994D abajo a la izquierda y la galaxia NGC 4526.

Obviamente, esta explicación solo tiene sentido si realmente hubo una supernova lo suficientemente brillante como para haber sido visible en la Tierra entre 4100 a.C. y 2100 a.C. Para ello, Vahia tenía una forma de identificar con precisión muchas de las supernovas de los últimos miles de años: rastreando la emisión de rayos X de alta intensidad que un evento así deja durante cientos o miles de años.

Así fue como la base de datos le dio al astrofísico una única opción: la supernova HB9, la cual explotó alrededor del 3600 a.C., y está a unos 2.600 años luz de distancia. Además, su estudió encontró que encajaba perfectamente en las constelaciones que rodeaban a la supernova en el dibujo: el hombre con el arco y la flecha a la izquierda es Orión; el ciervo es Tauro; el hombre de la derecha sosteniendo una lanza es parte de Piscis; y el perro es la galaxia de Andrómeda.

Por tanto, el arte rupestre es probablemente una carta celeste y, si lo es, sería la carta celeste más antigua que se haya registrado. Sin embargo, y aunque todo apunta a ello, Vahia y su equipo necesitan otra carta astronómica de la región, un segundo ejemplo que confirme que no se trata de una coincidencia y que, efectivamente, es la representación de estrellas y supernovas más antigua hecha por humanos.

Fuente: Quartz India/Edición: Miguel Jorge.