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5 momentos que han marcado la vida de Joaquín de Dinamarca, el príncipe escandaloso que supo reinventarse

El 7 de junio de 1969, la entonces Princesa Margarita de Dinamarca y el Príncipe Enrique daban la bienvenida a su segundo hijo, que recibió el nombre de Joaquín. Desde pequeño le ha tocado vivir a la sombra de su hermano, el Príncipe Federico, que había nacido para reinar. No obstante, el hecho de que Joaquín de Dinamarca no llegue a ocupar el trono danés no significa que no haya conseguido calar en su propia ciudadanía, motivo por el cual es uno de los miembros más queridos.

Al igual que hiciera su hermano, el Príncipe Joaquín también estudió en el Palacio de Amalienborg de manera privada hasta que años más tarde fuera matriculado, primero en un centro de la capital danesa y posteriormente en un internado de Normandía, siguiendo así los pasos del primogénito. Sin embargo, el menor de los hermanos se decantó, ya en la Universidad por los estudios en economía agraria, lo que le llevaría a viajar por diferentes partes del mundo. Para conocer mejor a Joaquín de Dinamarca repasamos cinco momentos que le han marcado.

1 Su matrimonio con Alexandra Manley y sus hijos mayores

Precisamente durante su estancia en Hong Kong conoció a la que más tarde se convertiría en su primera mujer, Alexandra Manley. Esta mujer de origen euroasiático, cautivó a la realeza danesa y todo ello en tiempo récord, pues apenas un año después de dar comienzo a su romance, la Casa Real anunció su compromiso en 1995. De manera que, la pareja contrajo matrimonio en noviembre de 1995 en la Capilla del Castillo de Fredericksborg, momento tras el que ella recibiría el título de Princesa.

No fue hasta cuatro años más tarde cuando el ya matrimonio daría la bienvenida a su primer vástago, el Príncipe Nicolás. En 2002 nació el último hijo en común de la pareja, al que llamaron Félix y que al igual que su hermano recibió dignidad de Príncie y tratamiento de Su Alteza.

Cabe destacar que, desde su enlace con el hijo de la Reina Margarita II, Manley supo ganarse la confianza de los daneses. Para ello fue esencial que en apenas unos meses ya hablara el idioma nacional de manera muy fluida, algo realmente a alabar teniendo en cuenta que sus lenguas nativas eran el alemán y el inglés. Sin embargo, la entonces Princesa se guardaba otros dos ases en la manga para terminar de conquistar tanto a la ciudadanía como a la Familia Real. Y es que, no solo cautivó gracias a su elegancia en cada una de las apariciones públicas, sino que también el hecho de que se involucrara en numerosas acciones benéficas la hicieron ganar puntos en su carrera por convertirse en la mejor nuera de la Monarca.

Sin embargo, en el caso del Príncipe y su mujer no era oro todo lo que relucía y, por ello en 2005 anunciaban su separación tras una década casados. Es cierto que desde hacía meses se venía rumoreando que la pareja no pasaba por su mejor momento y, dado que sus diferencias parecían irreconciliables, finalmente optaron por seguir por separado. Ahora bien, tras conocer su divorcio, fueron algunos medios los que apuntaron a una posible infidelidad de ella como detonante de la separación, aunque lo cierto es que este planteamiento no ha pasado de la mera suposición.

Tras esta decisión, ambos acordaron mantener una buena relación. Una decisión que pareció también extenderse a la monarca danesa, teniendo en cuenta que le permitió mantener el título de Princesa hasta que volviera a contraer matrimonio, así como le concedió el reconocimiento de Condesa de Fredensborg que no perdería bajo ningún concepto. Ahora bien, este regalo cayó como un jarro de agua fría entre los daneses, pues resulta que Alexandra Manley también recibe anualmente un sueldo de unos 330000 dólares que sale íntegramente de los contribuyentes.

2 Su matrimonio con Marie Cavallier y sus hijos menores

Si bien para algunos medios fue Manley la “culpable” de alguna manera de la separación, otros atribuyeron la responsabilidad precisamente a Joaquín de Dinamarca. Dicen que durante una cacería en 2002 coincidió con Marie Cavallier y, aunque en aquella época él todavía estaba casado, ambos mantuvieron su amistad hasta que en 2006 finalmente comenzaron su noviazgo, dando carpetazo así una etapa de desenfreno marcada por el alcohol y los escándalos.

Ella, de origen francés y con ascendencia aristócrata, supo ganarse sobre todo el cariño de su suegro que, al ser también francés, encontró en su nueva nuera una gran aliada con la que poder compartir sus preocupaciones y gustos por el país galo. De esta forma, Cavallier y Joaquín de Dinamarca pasaron por el altar en mayo de 2008 en la Iglesia de Mogeltonder y justo un año más tarde se convertían en padres de su primer hijo en común, el tercero para el Príncipe, y al que llamaron Enrique. A él sumaría en 2012 su segundo y último vástago, la Princesa Athena.

Con ella el hijo de la Reina Margarita sí parece haber encontrado la estabilidad, a pesar de que Alexandra Manley no se lo ha puesto nada fácil. En este sentido, sonado fue el desplante la primera mujer del Príncipe con Marie Cavallier en la graduación del Príncipe Nicolás, hijo mayor de la euroasiática y Joaquín de Dinamarca. Aquel día Marie de Dinamarca estaba fotografiándose con el joven, cuando de repente llegó la Condesa y la retiró con un manotazo, mientras la mujer del Príncipe trata de mantener la compostura.

3 El escandaloso beso con Mary de Dinamarca

Ahora bien, si hubo un momento especialmente polémico en la vida del Príncipe Joaquín ese fue su beso con Mary de Dinamarca, mujer del Príncipe Federico y futura Reina Consorte de Dinamarca. El episodio se produjo en 2008 durante un concierto y su posterior fiesta de gala del Regimiento de la Guardia Real. Todo transcurría con normalidad hasta que de repente, el segundo hijo de la monarca se acercó cariñosamente hasta su cuñada y terminó besándola.

Si bien es cierto que los allí presentes se quedaron con la boca abierta, más estupefactos terminaron cuando la Princesa no solo no se retiró, sino que además parecía responder divertida a la muestra de excesivo cariño del Príncipe. Este beso volvía a alimentar de nuevo las especulaciones que durante años apuntaban a que Joaquín de Dinamarca estaba enamorado de la mujer de su hermano, a la par que destacaban cómo esta podría haberse tomado este beso como un punto a su favor en su particular batalla contra Marie de Dinamarca. A pesar de que intenten transmitir todo lo contrario, parece que la relación entre las dos mujeres no es precisamente buena y, por ello, sus apariciones en público se convierten en constantes duelos de estilo, actitud y domino del idioma.

4 La muerte de su padre

Ni Joaquín ni Federico de Dinamarca crecieron muy apegados a sus progenitores, la Reina Margarita y el Príncipe Enrique, pues estos pensaron que sus hijos debían crecer alejados de cualquier sentimentalismo o afección que terminara por debilitar su imagen pública. Aunque con el primogénito la relación no fue ni mucho menos fluida, dada la envidia que le profesaba el padre a su hijo mayor por la posición que este ostentaba en la Familia Real, parece que con el Príncipe Joaquín sí llegó a mostrarse más cercano.

Es cierto que la familia danesa no tiende a ofrecer demasiados detalles de su vida privada y, precisamente por eso, el segundo hijo de la monarca sorprendió con unas positivas declaraciones hacia su padre: “Papá fue un apoyo fantástico para mí durante mi divorcio. Lo experimenté como una persona increíblemente fuerte, cálida y cariñosa”. Cabe destacar que en el funeral del Príncipe Enrique, fallecido en 2018, Joaquín de Dinamarca y su mujer se mostraron especialmente afectados y afligidos durante las ceremonias oficiales en su recuerdo. Sin duda un complicado momento en el Príncipe al que él mismo se refirió de la siguiente forma: “No importa lo mayor que crees que eres, das un gran paso hacia el mundo adulto el día que llevas a tu padre a la tumba”.

5 Su polémico traslado a Francia

En 2019 la Casa Real de Dinamarca sorprendía anunciando el traslado de residencia del Príncipe Joaquín y su familia a Francia. El motivo detrás de esta decisión fue la oferta del Ministro de Asuntos Exteriores del país galo al Príncipe para que este realizara un curso de entrenamiento militar, que se prolongaría durante un año. Aunque para la Princesa Marie no podía haber sido mejor noticia, puesto que supone volver a su país de origen, es cierto que vive los últimos preparativos con la incertidumbre de si sus dos hijos podrán acostumbrarse a los cambios.

Lo que en principio parecía una ideal oferta de trabajo, se ha convertido en un asunto polémico en Dinamarca. Y es que, sus ciudadanos no lo ven con buenos ojos: en primer lugar, no consideran que esta formación sea indispensable para que siga cumpliendo con sus funciones y deberes reales. No obstante, aquello que ha enfurecido aún más a los daneses ha sido que el Príncipe seguirá recibiendo un sueldo mensual, a pesar de que no residirá durante un año en el país, ni por lo tanto cumplirá con actos u otras obligaciones diariamente.