“Con Emmanuel, todo es extraordinario”

“Desde que vivo con Emmanuel –dice Brigitte Macron– estoy tan habituada a que me pasen cosas extraordinarias que sólo me pregunto cuál será la próxima aventura”. Por ejemplo, la difusión mundial de la entrevista de diez páginas que le dedicó, el viernes, el semanario Elle, en Francia y en sus ediciones extranjeras.

¿Por qué y cómo una profesora de francés, de provincias –una tara en el último país centralizado de Europa– se transformó en menos de un año en icono universal de la francesa? El hashtag #estacasadoconunamujer24añosmayor fue utilizado seis millones de veces en Weibo, el tuiter chino.

Claro que nadie puede explicar tampoco la pirueta que en tres años convirtió a su desconocido esposo en presidente de Francia. Ni por qué nadie critica el flechazo entre una profesora de 40 años y un adolescente de 16. En Elle, Brigitte niega “lo que ha repetido un idiota: que me deslumbraron sus poemas y la corrección de sus deberes. Emmanuel no fue jamás mi alumno”.

Emmanuel era, sí, su alumno de teatro, cada viernes. “Estábamos a un mismo nivel: escribíamos juntos. Que algo pasaba lo comprendí cuando trabajábamos en El arte de la comedia, de Eduardo de Filippo: descubrí que desde el sábado contaba los minutos para volver a ver a ese fenómeno que sabía todo sobre todo. Algo insensato”.

“Adoraba a mis hijos pero sabía que no podía dejar pasar este amor si quería ser plenamente feliz”

Ahora, cuando su historia hizo agotar los ejemplares de Madame Bovary –las penas de amor de una señora de provincias–, Brigitte aparecería más bien como “la víctima”. Ella tenía un marido y tres hijos. ¿ Emmanuel fue el cuarto? Quien se reconoce contraria a “encerrarse” por alguien, dice ahora que convenció a Macron para “subir a París, como decimos en provincias” por el qué dirán: “No había nada, entonces, entre nosotros, pero el cotilleo zumbaba. Y me dolía por Sébastien, Laurence y Tiphaine, mis hijos”. Lo peor, “la separación física hasta el 2007, pero nos escribíamos cada día”, asegura a la revista.

No se siente “una trasgresora, porque todo pasó calmadamente; poco a poco cada uno convenció a su respectiva familia; sin rupturas dolorosas aunque con heridas, claro. Sé que hice mal a mis hijos y me lo reprocho. Pero no podía actuar de otra manera. Les adoraba, pero sabía que no podía dejar pasar este amor si quería ser plenamente feliz”. Y añade, en alusión a la diferencia de edad que le separa de su actual marido: “Todo lo que se ha dicho de nosotros durante estos veinte años es insignificante. Por supuesto, a la mesa de desayuno nos sentamos mis arrugas y yo junto a su juventud, pero así son las cosas. Si no hubiera tomado aquella decisión, me hubiera arrepentido durante toda mi vida”.

Amor-fusión, ya que según ella ninguno de los dos soporta la más mínima separación. “No triunfaré como presidente si Brigitte no es feliz”, ha dicho él. Y una revelación literaria: tres novelas ha escrito Macron para una sola lectora, Brigitte, “deslumbrada por sus capacidades intelectuales. Es extraordinario. Y hablo del hombre, no de mi marido”.

Como gran lectora y feminista, le preguntan, ¿le fastidia a Brigitte Macron que su ropa dé tanto que hablar? “Para nada. Nunca he salido de casa sin peinarme ni maquillarme. Lo único que ha cambiado ahora es que gozo del consejo de mi buen amigo Nicolas Ghesquière (diseñador de Vuitton) que me comprende y me conoce. Y del talento de mi amigo Karl Lagerfeld. También me visten Olivier Roustaing, Alexandre Vauthier. Si todo eso promueve la moda francesa, tanto mejor”.

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