De ‘Las cosas del querer’ y de ser mánager de Elsa Pataky, a un musical: la evolución de Manuel Bandera y Mario Vaquerizo

El teléfono de Manuel Bandera no sonaba. Lo miraba y no sonaba. Se hartó y habló con su amiga Bibiana Fernández, malagueña como él y aburrida como él. Decidieron hacer algo juntos, embarcarse en una producción de teatro, y para ello confiaron en Félix Sabroso y Dunia Ayaso, a quienes encargaron algo en que pudieran lucir como merecen. Desgraciadamente, Dunia falleció, y el grupo dejó pasar un respetuoso período de tiempo. Félix, director y guionista, se decidió a volver sobre ello y el proyecto se estrenó en Madrid como El amor está en el aire. Tras un año de éxito, que les permitió salir de gira por España, se incorporaron Alaska y Mario Vaquerizo. Así nació El amor sigue en el aire, que podrá verse por segunda vez en Barcelona los 1, 2 y 3 de diciembre. Es decir, ¡ya!

Yo me considero un privilegiado aunque haya habido momentos en que el teléfono no suene. Cada vez dependemos de más gente, de más filtros para hacer un papel en una serie o una película”

Muchos descubrimos a Manuel interpretando como nadie La bien pagá en la p elícula Las cosas del querer. De eso hace ya 25 años. ¿Cómo ha cambiado tu vida desde que comenzaste?

Sólo somos un 3 % quienes podemos vivir de esta profesión. Es una barbaridad. Yo me considero un privilegiado aunque haya habido momentos en que el teléfono no suene. Cada vez dependemos de más gente, de más filtros para hacer un papel en una serie o una película. Cuando yo empecé, si le gustabas al director y el productor estaba de acuerdo, era una prueba y “venga, este”. Ahora hay 500 de por medio. El auxiliar, el ayudante, el director de casting, el director, el productor, el ejecutivo, el ejecutivo grande y el dueño de la cadena de televisión. Vamos, soy un privilegiado por seguir viviendo de esta profesión después de 30 años.

Y cantando.

Los musicales han sido mi tabla de salvación. Un día me dio la locura y me presenté a la audición de Bella y Bestia para ser Bestia y con una canción en inglés. Una cosa muy difícil. Acabé siendo Gastón y luego pillé tres o cuatro musicales muy importantes. La disciplina de cantar en lo alto de un escenario es durísima. La voz no la ves, no es como el baile; el maestro de baile te dice cómo tienes que colocar brazos o piernas pero ¿cantando? He tenido mucha suerte con mis compañeros porque en España hay un nivel de musicales buenísimo. Y aquí estamos.

Mario, tu vida también ha cambiado mucho. Quienes nos dedicamos a esto te conocimos como mánager de Elsa Pataky y Leonor Watling.

Ha cambiado pero no sé si de modo consciente. Hoy tengo 43 años y mirando atrás, siempre he sido dueño de mi vida; he conseguido que mis aficiones se hayan convertido en mi modo de vida. Eso hace que trabajes mucho pero que no seas consciente. Me he dejado llevar por la intuición, quizá controlada; de periodista me fui a una discográfica, fui mánager… Mi profesión es periodista y mánager, lo demás es un extra.

Y trabajando te enamoraste de Alaska.

Sí, trabajaba en el sello Subterfuge y me enamoré de OIvido sin ser fan suyo. Nada del fan que consigue conquistar a su ídolo. Yo me acuesto con Olvido, tiene que ser neurótico acostarse con su ídolo. Yo me enamoré de ella porque estaba muy buena y era muy interesante, más allá de su fama artística. Mi vida ha cambiado para bien. Vivo en un momento de reafirmación: mantengo la coherencia, la prudencia, aplicando el sentido común a todo lo que hago. Y hago lo que me gusta hacer.

Hoy tengo 43 años y mirando atrás, siempre he sido dueño de mi vida; he conseguido que mis aficiones se hayan convertido en mi modo de vida”

Mario Vaquerizo

Periodista y mánager

El elenco posa en el interior del teatro Tívoli, donde actuarán las noches del 1, 2 y 3 de diciembre de 2017.
El elenco posa en el interior del teatro Tívoli, donde actuarán las noches del 1, 2 y 3 de diciembre de 2017. (LVD)

Hablemos de El amor sigue en el aire. Manuel, ¿cómo entran Mario y Alaska a una función pensada para dos?

MB: Félix tuvo la genial idea de incorporarlos sin cambiar casi nada: él es mi hermano y ella, la amiga peluquera macarra de Bibiana.

MV: Para nosotros fue un reto. Iba a ser una cosa efímera, de cinco funciones y llevamos más de 50. Volvemos a Barcelona, de nuevo al Tívoli.

Veo que en el libreto figuran Contamíname, Lo estás haciendo muy bien, Muera el amor, Vivo cantando, Lo echamos a suertes… Aquí hay de todo y de todos. Explicadnos cómo es este musical.

No cantamos las canciones enteras sino estrofas de cada uno: yo comienzo con una y ellos me contestan con otra. Y son canciones que forman parte de la banda sonora de nuestras vidas, casi todas hablan de amor y desamor. El texto se acopla a ellas para que no sea un concierto. Discutimos cantando.

¿Cómo os recibió el público catalán la vez anterior?

MB: Fenomenal. Tenemos un recuerdo de aquellas funciones maravilloso. Cuando nos dijeron que volvíamos, saltamos de alegría.

MV: El público catalán a veces no es consciente de lo agradecido que es. Yo lo he visto con Fangoria y con Las Nancys Rubias. Y siempre sonriendo.

Algunas producciones se han resentido, parece que la gente sale menos, tal como me decía hace unos días Carlos Latre. Que hay cierto negativismo en el ambiente motivado por la situación política.

MB: Y es una idea equivocada; cuando los tiempos están más raros y extraños, no sé ir a ver un Chéjov, que también, pero una comedia como esta, de total divertimento, con canciones de toda la vida, en la que vas a disfrutar con todos los personajes… es un plan maravilloso para afrontar este diciembre.

MV: La labor del cómico es entretener. Yo como espectador lo agradezco. Y esta obra toca un tema tan universal como el amor. Conseguir que durante una hora y cuarto veas a unos actores que defienden muy bien el texto y te vayas a casa con la sonrisa puesta, bienvenido sea. El miedo paraliza. Hay que seguir haciendo cosas en esta vida.

Mario, ¿cuáles canta mejor Manuel?

Con la primera, Hablemos del amor, no veas; y con Y si fuera ella, de Alejandro Sanz, que es muy difícil de cantar y él la borda. Manuel es el más completo, los demás somos más aficionados. No tenemos su formación clásica y él se adapta a nuestras imperfecciones, es muy generoso.

Manuel, ¿cuál es el momento cumbre de Mario?

Tiene un momento álgido que es con la Bilirrubina de Juan Luis Guerra. No digo más. Es para verlo.

La obra fue pensada para Manuel y Bibiana; tras un año, entraron Mario y Alaska

Loading...