DJ Tiësto, el emperador de la lista Forbes, aterriza en Barcelona

Tijs Michiel Verwest, alias Tiësto (Holanda, 1969), tiene un Grammy, ha ocupado tres veces el Nº1 de la revista especializada DJ Mag –la Guía Michelin de la electrónica–, MixMag lo nombró el mejor DJ de todos los tiempos y ha pinchado en la ceremonia inaugural de los JJOO de Atenas 2004 y encabezado los festivales de Coachella, el Stereosonic australiano, el Electric Daisy Carnival de las Vegas, el Tomorrowland belga y el Ultra de Miami.

Comenzó a poner música en garitos hacia 1994 y ha construido desde entonces el currículo necesario para embolsarse 38 millones de dólares en 2016, según la lista Forbes. De hecho, los 156 millones de dólares ingresados en los últimos cinco años, lo sitúan en una galaxia ajena a su especie. El conocido como ‘padrino de la música electrónica’ ha sido el inspirador del actual Nº 1, Martin Garrix, según ha confesado él mismo, y es íntimo de Magdalena de Suecia. Por esto y por lo que leerán a continuación, es un lujo poder verlo esta noche dentro del marco del festival WEDJ’S que organiza la sala Opium de Barcelona.

Los grandes DJs son las nuevas estrellas del rock. Solo así se explica que acudan a verlos actuar 60.000 personas –Tiësto lo hizo en el Spring Awakening Music Festival y elevó la cifra a 100.000 en el EDC de Las Vegas– y puedan embolsarse 250.000 euros (alguna vez, cifras mayores) por unas pocas horas poniendo música. “No puedo quejarme por cómo me han ido las cosas. Estoy agradecido por ello. Pero creo que la gente se olvida a veces no estamos aquí por el dinero. Es increíble hacer tanto dinero, sí, pero eso nunca puede ser el leitmotiv; si la música deja de serlo, los DJs se vuelven miserables”, explica la estrella.

El DJ Tiësto junto a Magdalena de Suecia en Nueva York, en una imagen de 2013 El DJ Tiësto junto a Magdalena de Suecia en Nueva York, en una imagen de 2013 (Teach/FAMEFLYNET PICTURES / GTRES)

Su éxito, fundamentado en la más pura meritocracia, no le ciega tanto como para que no se atreva a desmitificar una de las profesiones más reputadas en el actual star system de lo cool, junto con chefs y deportistas extremos: sabe que lo suyo consiste en apretar botones pero explica que para llegar a la cima, como un guitarrista o un pianista, es necesario estar practicando durante muchos años sin descanso. También producir música, es decir, usar medios digitales para componer temas propios. Realmente, el de los DJs de élite no es un reino de vagos: en 24 horas aterriza desde Estocolmo en Las Vegas para actuar seguidamente en Chicago. Ese viaje, en 2014, engloba lo mejor de su profesión, según explica: “Disfruto viajando por todo el mundo, asistiendo a fiestas increíbles y conociendo a mucha gente interesante. La parte mala es que duermes poco y resulta agotador”.

Tiësto se consagró para siempre con Delirium Silence, con Red Lights fue el rey de la radio y el álbum Kaleidoscope le llevó a cambiar de estilo, eso que los plumillas modernos dan en llamar con mucho abuso “reinventarse”, alejándose un poco del estilo rave que lo hizo grande y acercándose –con mil matices– al pop. “Cuando era niño, todo el mundo quería ser un piloto de aviones de combate, ahora todo el mundo quiere ser DJ. Tanta competencia supone un desafío”, señalaba para GQ. “Con mis amigos bromeo diciéndoles “hombre, me invitan a países exóticos, conozco a personas increíbles, pincho en fiestas increíbles, me colocan en estos grandes hoteles, y cuando me voy, me dan una gran bolsa de dinero. En verdad, me siento el hombre más afortunado de la Tierra”.

El DJ Tijs Michiel Verwest, alias Tiësto El DJ Tijs Michiel Verwest, alias Tiësto (Otras Fuentes)
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