El ‘annus horribilis’ de Imanol

Las abuelas suelen ser con frecuencia las que tienen las cosas más claras. “Acabarán pagando lo que tengan que pagar, incluyendo el multazo, aunque sea a plazos…. Dinero tienen para eso. Ojalá tuviera yo lo que ellos”, le soltó en agosto del 2016 a la revista Pronto Mariana Galiana, la gran abuela Herminia de Cuéntame cuando se le inquirió por los problemas con Hacienda de su hija y de su yerno en la ficción, Ana Duato e Imanol Arias.

Y tal que así parece haber sido, al menos en el caso de Arias, a tenor de sus últimas declaraciones, que se ha ido a hacerlas a Argentina porque “en España no puedo hablar de esto. No debo, ni quiero, entrar en conflictos en mi país” (natural, lo que declara un famoso actor español a un destacado diario del otro lado del charco sobre un tema polémico difícilmente llega hasta aquí).

A lo que íbamos, la declaración al periódico La Nación: “He vendido todo para empezar de cero. Vivo como una pluma… No tengo vivienda propia y he tenido que despedir a los cuatro empleados que trabajaban conmigo. Eso me permitió cumplir con una obligación”. Parece claro, pues, que el intérprete ha pagado a Hacienda por el fraude fiscal que se le atribuye. ¿Cuánto? Al principio se dijo que era de 2,1 millones, pero algunas fuentes sostienen que se ha elevado a 4,9, a lo que habría que sumar los intereses y “el multazo”. Y el caso sigue abierto…

Asegura que devolverá “hasta el último céntimo” de lo que defraudó, que podría ascender a 4,9 millones

Lo de “empezar de cero” y vivir “como una pluma” ha sido interpretado por algunos medios como que el actor está en quiebra o arruinado, lo cual quizá es mucho suponer. Entre otras cosas, profesionalmente parece seguirle yendo bien, pues continúa protagonizando Cuéntame, se ha incorporado también a la continuación de otra popular serie, Velvet, y en junio estrenó el filme Despido procedente, que ha presentado ahora en Argentina.

El annus horribilis de Imanol Arias empezó en realidad hace algo más de un año, cuando, en mayo del 2016, se supo que a él y a Ana Duato se les acusaba de fraude fiscal a través de una estructura de sociedades opacas creada desde el despacho de abogados Nummaria, ligado a los papeles de Panamá.

Al igual que Duato, Arias siempre ha asegurado que no era consciente de los tejemanejes de sus abogados –con ramificaciones, cómo no, en varios países fiscales– y en una vista por el caso, preguntado por si le parecía correcto haber pagado unos 200.000 euros de impuestos al año cuando ganaba hasta 1,5 millones, dijo que creía que sí. Todo ello aunque él también ha sido empresario además de actor (tuvo por ejemplo una compañía de limpieza de conducciones de aire acondicionado con casi 30 empleados).

No obstante, en su entrevista con La Nación ha dicho sentirse “responsable” por lo sucedido, insistiendo en que va a “devolver todo, hasta el último céntimo. La gente me ha dado mucho y tengo una enorme deuda con ellos. Jamás he eludido mis responsabilidades”. Un tono un poco más sosegado y conciliador que el que había usado en una entrevista anterior, cuando afirmó: “Ahora mismo hay 4.000 hijos de puta escondidos en una cueva esperando a que yo diga algo para ponerme a parir”.

En cuanto a su vida sentimental, el intérprete recuperó en junio, tras seis meses de ruptura, la relación con la sevillana Irene Meritxell, 21 años más joven que él, a la que está unido desde inicios del 2010, pocos meses después de su separación de Pastora Vega tras 25 años de convivencia y dos hijos en común.

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