El hombre que llegó de Japón para vestir a Ziggy Stardust

A principios de los años setenta un joven músico británico empezaba su carrera. Adelantado a su tiempo, sabía que para triunfar necesitaba una imagen impactante. Y creó a Ziggy Stardust, un hombre venido de las estrellas, bisexual y de apariencia andrógina. Aquel personaje necesitaba un vestuario y en una tienda de Kings Road, en Londres, descubrió los diseños coloristas y atrevidos de un joven japonés. Empezó así la relación entre David Bowie y Kansai Yamamoto, que, aunque fue muy corta, marcó la trayectoria de ambos. Ayer Yamamoto (Yokohama, 1944) dio una charla en el Museu del Disseny de Barcelona, en el marco de la muestra dedicada al cantante fallecido el año pasado, que ya ha sido visitada por casi 50.000 personas y estará abierta hasta el 25 de septiembre.

Yamamoto estudiaba ingeniería cuando decidió dedicarse al diseño tras leer las revistas de moda que tenía su madre, profesora de costura. Sin estudiar diseño pero con imaginación, ganó en 1967 el premio de moda más importante de Japón. En 1971 fundó su firma y decidió saltar a Londres, donde organizó un desfile, que los medios especializados calificaron como “el desfile del año”. “Yo no quería imitar la moda europea, sino mostrar lo mejor de Japón”, recuerda el diseñador. Bowie, gran amante de la cultura nipona, descubrió su ropa y decidió llevarla en su gira, aunque era de mujer.

“No sabía quién era Bowie, y me parecía extraño que un hombre vistiera ropa femenina. Volé a Nueva York y fuí al Radio City Music Hall. Iba con una capa negra, la abrió y descubrió un mono de punto de colores. Era inaudito, aquel cambio de traje tan rápido. Gracias a su música y a su estilismo, Nueva York se puso en pie”, recuerda Yamamoto casi igual de emocionado que aquella noche de 1973.

“Bowie nunca me hizo ningún encargo directamente, yo diseñaba pensando en él, pero él escogía sólo lo que le gustaba”, explica el diseñador en un auditorio que hace días agotó las entradas. Entre esas piezas ya icónicas destaca Rites of Spring, el traje negro con las piernas en forma de globos, “esto no lo puede hacer un diseñador occidental”, dice medio en broma. También la gran capa en la que está escrito en japonés “el que escupe fuego violentamente”, o el mono corto Woddland Creatures con conejos voladores. “Fue lo primero que compró Bowie, y como llegaba a la ingle pensé que enseñaría todo por debajo”, ríe Kansai, que es como quiere que le llamen.

“Cuando Bowie se volvió convencional ya no le podía ofrecer mi vestuario”, explica, pero ya era reconocido y combinó la moda con grandes espec-

táculos, como el que ofreció en la plaza Roja de Moscú, o en 1993, o la Expo de Zaragoza, en el 2008 “con globos de 50 y 35 metros que me los fabrican en Igualada”. Su influencia en la moda ha merecido que Louis Vuitton le haya dedicado su última colección crucero.

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