El recuerdo de Leia sigue vivo

Hace un año Hollywood se consternó con las muertes de Carrie Fisher (60), el 27 de diciembre por un infarto, y su madre Debbie Reynolds (84), al día siguiente por un accidente cerebrovascular. Billie Lourd (25), hija y nieta, respectivamente les ha rendido un homenaje con viaje incluido. Ayer publicó una foto en blanco y negro de los años cincuenta en la que aparecía su abuela y su madre. Y el día anterior lo hizo con una aurora boreal y un emotivo texto: “Mi madre tenía una obsesión especial con las auroras boreales, pero nunca pude verlas con ella. Hemos viajado al norte de Noruega para ver si podíamos ver ‘al cielo levantar su falda oscura para mostrar sus deslumbrantes partes íntimas a nuestros indignos ojos’. Y lo hizo. Te amo hasta el infinito”.

Durante todo este año, Billie Lourd ha recordado a su madre publicando numerosas fotos. La última en la que las dos posaron públicamente fue en diciembre del 2015 con motivo del estreno de Star wars: el despertar de la fuerza. El episodio séptimo de la saga fue como una segunda juventud para Carrie, que retomó el personaje de Leia Organa. Pero además en esa película daba el testigo a su hija que se incorporaba a la saga como la teniente Connix, que iba peinada con dos pequeños monos, como simpático homenaje al famoso peinado de la princesa, aunque los dos personajes no tenían nada que ver.

En esta nueva entrega, Star wars: los últimos jedi, estrenada hace unas semanas, la teniente Connix tiene más papel y Billie Lourd acudió al estreno de Los Ángeles, arropada por su padre, Bryan Lourd, que se separó de su madre cuando ella tenía dos años. Pero Billie quiso recordar a su madre y lo hizo luciendo el moño alto con trenza que Fisher llevaba al final de la primera película, cuando condecora a Luke Slywalker y Han Solo.

Toda la promoción y la película han sido el testamento fílmico de Fisher. La actriz regresaba a Los Ángeles, en avión, desde Londres después de rodar sus últimas escenas, cuando le sobrevino el infarto. Y en los créditos se incluye una dedicatoria: “En recuerdo cariñoso

de nuestra princesa Carrie Fisher”.

De ser la rebelde princesa y la única mujer con peso en la trilogía original (junto a Mark Hamill y Harridon Ford), Fisher pasó en estos últimos filmes a ser la general Leia Organa, que encarna la serena esperanza de la Resistencia y que, de alguna manera, amadrina a toda una serie de heroínas que luchan contra el Lado Oscuro: Daisy Ridley como Rey es la máxima exponente, pero también otras como Laura Dern (Holdo) o Kelly Marie Tran (Rose) han contribuido a que el universo de Star Wars sea femenino.

Su muerte, además dio al traste con los planes que había para ella en la novena y última entrega de Star Wars, según desveló la presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy. Leia iba a ser el eje central, después de que Han Solo lo fuera en la séptima y Luke Skywalker de la octava.

Pero más allá de heroína galáctica Carrie Fisher fue una mujer valiente, independiente y con un gran sentido de humor. Así sus cenizas fueron depositadas en una urna con forma de pastilla de Prozac, como ella quería. Pero también vivió un infierno, por las drogas y el alcohol y por el trastorno bipolar que padecía. Relató sus problemas en el libro Wishful Drinking (2009) o en el guión de la película Postales desde el filo (1990), donde hablaba de la difícil relación que mantenía con su madre Debbie Reynolds.

Hace unos meses, con el escándalo de las agresiones sexuales en Hollywood, se ha desvelado que hace años Fisher envió a un productor una lengua de vaca con una amenaza al saber que había acosado a una guionista, amiga suya.

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