El verano «horribilis» de Jesulín de Ubrique y María José Campanario

El diestro abandonó el ruedo en ambulancia, mientras su mujer permanece ingresada en Málaga

Jesulín de Ubrique y María José Campanario viven un atípico verano, en el que las estampas a remojo en el mar o retozando en la playa se han convertido más bien en una excepción. El matrimonio atraviesa una dura etapa, marcada por el delicado estado de salud de la odontóloga, quien el pasado 10 de julio ingresaba en el Hospital Psiquiátrico Clínica El Seranil, en Benajarafe (Málaga).

La esposa del diestro padece una fibromialgia desde hace doce años, aunque no ha sido hasta hace unos meses cuando por fin se la han diagnosticado. La enfermedad de María José comienza a minar el estado físico de Jesulín. El pasado sábado, hacía saltar todas las alarmas tras verse obligado a abandonar la plaza de Lanzahita (Ávila) en ambulancia. Aunque en un primer momento se especuló con que habría sufrido una arritmia, el propio diestro lo ha desmentido y ha restado gravedad al incidente.

Las altas temperaturas registradas en este pueblo abulense pasaron factura a Jesulín, quien, tras matar al primer toro, comenzó a sentirse a mal. Su cuadrilla le roció con agua, bebió un poco, pero ello no fue suficiente. Abandonó el coso, entre abucheos y pitidos del tendido, para acudir a la enfermería. «Los nervios, la ansiedad y la tensión acumulada de todos estos días; estar delante de un novillo vestido de torero, el calor insoportable, el haber estado estos dos últimos meses comiendo mal… Todo a la vez. No corría ni un poquito de aire», ha explicado el diestro en una entrevista concedida a la revista «¡Hola!» sobre su accidentado paso por el Festival Taurino de Lanzahita, en el que también participó su hermano Víctor Janeiro.

Jesulín confiesa que a pesar de intentar mostrar entereza, el complicado momento con el que lidia, con su mujer ingresada, ha acabado por consumir su energía. «Estos meses han sido muy duros. He adelgazado siete kilos en las últimas semanas sin hacer nada, sin ninguna dieta», añade. «Me he hecho cargo yo de todo, no he querido pedir ayuda ni delegar en nadie». Horas después de la publicación de esta entrevista, daba otra versión mucho más optimista de su estado de salud a la agencia EFE: «Estoy hecho un toro. Fíjate si me encuentro bien que acabo de llegar de hacerme seis kilómetros corriendo y he estado también una hora nadando».

El diestro se ha convertido en un pilar fundamental para la recuperación de sumujer, con viajes constantes a Málaga para permanecer a su lado e infundirle ánimo y energía. «He podido hacer quince o veinte mil kilómetros yendo a Málaga todos los días», puntualiza. María José permanece ingresada en la clínica para que le regulen la medicación, el dolor y el sueño, aunque poco a poco va mostrando visibles signos de mejoría.

Los médicos le han permitido incluso salir alguna tarde con su marido para romper con la monotonía de su prolongada estancia en el hospital. El pasado 30 de julio, los paparazis les retrataban en una playa malagueña, donde derrocharon muestras de cariño. Ese fin de semana cumplían 15 años de casados, aunque obviamente la celebración ha quedado postergada. Durante estas miniescapadas, ha sorprendido el radical cambio físico de María José, quien ha transformado su cabello oscuro en una llamativa melena rubia, además de haber ganado algo de peso.

Jesulín no tiene cerrado ningún compromiso profesional más durante este mes se agosto y será en septiembre cuando regrese a los ruedos para torear los próximos días 4, 8, 9, 10 y 17. Hasta entonces podrá seguir volcándose de lleno en el cuidado de su mujer.

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