Estrellas infantiles que el cine convirtió en juguetes

Los actores infantiles son como juguetes para los directivos de la industria de Hollywood. Siempre tienen rachas en las que uno de ellos es su favorito y lo quieren para todos los proyectos. Ahora, por ejemplo, sienten adoración absoluta por Millie Bobby Brown, la protagonista de la serie Stranger things que sabe actuar, bailar y rapear. Pero también tienen una mala costumbre. Salvo contadas excepciones, suelen utilizar estos juguetes hasta que se olvidan de ellos o hasta que directamente los rompen. Cada vez que Macaulay Culkin llama la atención es inevitable recordar la cantidad de estrellas precoces que se apagaron cuando se hicieron mayores.

El caso de Culkin es de manual. El actor infantil más famoso desde Shirley Temple se coronó como uno de los nombres mejores pagados del cine de los noventa después de participar en películas como Mi chica y la franquicia de Solo en casa, llegando a cobrar hasta ocho millones de dólares por participar en Niño rico. Pero detrás de las cámaras tenía su ración de escándalos con unos padres menos preocupados en cuidarle que en luchar en los juzgados por administrar su fortuna. Esta fama súbita le permitió encontrar nexos de unión con Michael Jackson, al que siempre ha defendido de sus acusaciones de pederastia, y salir en todas las revistas cuando fue detenido en el 2004 por posesión de sustancias ilegales. ¿Y por qué su nombre está otra vez en boca de todos? Porque sorprende verle con un aspecto muy mejorado, alejado de la vida de Hollywood y dedicándose a su faceta de artista. También cuida de Paris Jackson, su ahijada, con la que exhibe el mismo tatuaje.

Tatum O’Neal, la actriz más joven en ganar un Oscar, se casó con John McEnroe y acabó adicta al crack

De las estrellas infantiles se espera que sean como la mítica Tatum O’Neal, la actriz más joven en ganar un Oscar por Luna de papel (1973) cuando solamente tenía diez años, cuyo primer novio fue precisamente Michael Jackson y que estuvo casada con el tenista John McEnroe, con el que tiene tres hijos. Ella fue el juguete aclamado por Hollywood en los setenta, pero rápidamente se enganchó a la cocaína y el crack. En el 2005 reconocía en un libro autobiográfico que su vida se había torcido cuando el camello de su padre, el también actor Ryan O’Neal, había abusado de ella. El actor de Love story siempre negó estas acusaciones y procuraron reconciliarse con el rodaje del reality The O’Neals a las órdenes de Oprah Winfrey.

Al fin y al cabo, Lindsay Lohan siguió estos pasos al pie de la letra, tropezando una y otra vez con la misma piedra (las drogas), perdiendo el favor del público y rodando un programa a las órdenes de Oprah. Tampoco ayudaron sus operaciones estéticas desacertadas, peleas sentimentales en público y los rumores tanto acerca de su falta de profesionalidad como de la desaparición de su talento. ¿Dónde estaba esa niña capaz de interpretar dos papeles en Tú a Londres y yo a California? Por suerte para ella, siempre le dan otra oportunidad y actualmente está trabajando en la comedia británica Sick Note al lado de otro niño prodigio, Rupert Grint, que se dio a conocer como Ron Weasley en Harry Potter. Es hora de que aproveche estas oportunidades si quiere seguir otro camino, el de Drew Barrymore, que se servía helado con licor a los 7 años, a los 13 ya había ingresado en un centro después de intentar suicidarse y acabó siendo la novia de América.

Pero no todos han tenido una infancia así. Elijah Wood, que rivalizó con Macaulay Culkin en El buen hijo, tuvo la suerte de protagonizar El señor de los anillos, la saga más oscarizada de la historia del cine. Christina Ricci pasó de La familia Addams y Casper a trabajar con Tim Burton ( Sleepy hollow) y el cine independiente sin pasar por la casilla del escándalo. Anna Paquin se quedó sin palabras cuando subió a recoger el Oscar por El piano con 11 años y pasó bastante desapercibida hasta que resucitó de mayor con la serie True blood. Ahora está felizmente casada con Stephen Moyer, al que conoció en el rodaje, y se enorgullece de ser un icono bisexual. Y Kirsten Dunst, que se besó con 11 años con Brad Pitt en Entrevista con el vampiro, tiene una de las carreras más sólidas de Hollywood, participando en títulos taquilleros ( Spider-Man) pero sobre todo centrándose en el cine de autor, trabajando a las órdenes de Sofia Coppola ( María Antonieta) y Lars von Trier ( Melancolía). No todos los juguetes se rompen.

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