Gauthier Destenay, un caballero entre primeras damas

A muchos quizás no les sonara el nombre de Gauthier Destenay hasta su aparición el pasado fin de semana en la cumbre de la OTAN. La asamblea celebrada en Bruselas no solo dejó en evidencia el cambio de valores en la política exterior de EE.UU. sino que también protagonizó un momento histórico que dio visibilidad al colectivo LGTB y que, de paso, dio a conocer a Destenay.

Este discreto arquitecto belga siempre ha intentado vivir lo más alejado posible de los focos, pero las circunstancias le obligaron a posar en un primer plano. Todo ocurrió durante la tradicional fotografía de las primeras damas en la que, junto a Melania, Brigitte Trogneux y Emine Erdogan, posaba un sonriente Destenay. Mientras tanto, las redes se preguntaban quién era ese hombre que acompañaba a algunas de las mujeres más influyentes del momento.

La respuesta es sencilla: él también es una ‘primera dama’. Quizás mejor considerarlo un ‘primer caballero’, o como guste. De hecho su cargo todavía no tiene nombre. Gauthier es el marido del primer ministro de Luxemburgo, el demócrata Xavier Bettel. Ambos siempre han priorizado la discreción, pero el pasado viernes no pudieron escapar del revuelo mediático, que ha llegado pocos días después de su segundo aniversario de boda. Se casaron el 15 de mayo de 2015, solo unos meses después de que se legalizara el matrimonio homosexual en Luxemburgo, aunque su relación venía de bastante tiempo atrás, pues desde 2010 eran pareja de hecho.

La iniciativa de pasar por el altar partió de Destenay: “Me pidió matrimonio y dije que sí”, rememoró el dirigente luxemburgués hace un tiempo en una entrevista que concedió a Los Ángeles Times. Pero pese a dar el primer paso, el arquitecto lo dejó claro: no quería que al enlace asistieran periodistas. Y así fue. La prensa no estuvo invitada y sus protagonistas rechazaron ofertas millonarias de revistas de todo el mundo para cubrir el evento.

Destenay y Xavier Bettel protagonizaron la primera boda homosexual de un primer ministro de la Unión Europea

Pero su intención de alejarse de las cámaras no tuvo mucho éxito. El matrimonio no acababa de estar bien visto en Luxemburgo, un país tradicionalmente católico, e hizo correr ríos de tinta. Pero no se trataba únicamente de una novedad en el Gran Ducado: se trataba de la primera boda homosexual de un primer ministro de la Unión Europea.

Durante este tiempo, pocas han sido las apariciones de la pareja en grandes citas, a no ser que la ocasión lo requiera, como ocurrió el fin de semana o en su visita al Vaticano el pasado mes de marzo con motivo del 60 aniversario del Tratado de Roma. Entonces recibieron el mismo tratamiento que otros líderes que acudieron acompañados de sus cónyuges.

La Casa Blanca, sin embargo, no les ha ofrecido la misma simpatía, pues omitió su nombre en el pie de la famosa fotografía en su perfil de Facebook. Tras el aluvión de críticas, acabó rectificando diez horas después sin dar explicaciones.

El matrimonio no acababa de estar bien visto en Luxemburgo, un país tradicionalmente católico, e hizo correr ríos de tinta

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