Grace Kelly, el estilo de la princesa Gracia sigue reinando

Aunque no era martes el 13 de septiembre de 1982, sino lunes aquel día la mala suerte cayó en Mónaco. “A unos diez kilómetros del Principado se halla una curva casi ciega a la que algunos denominan la maldición del Diablo (…). Es una horquilla muy cerrada que obliga a circular a baja velocidad (…). Nadie sabe cómo ocurrió exactamente, pero a las 10.05 de ese fatídico día el Rover 3500 conducido por Grace
Kelly (…) aceleró en lugar de frenar, se fue recto hacia el precipicio”. Así se describe el accidente en el libro Crash, de Jesús Benítez sobre accidentes de tráfico mortales de famosos (Poe Books). Al día siguiente el palacio anunció la muerte de la princesa Gracia, a los 52 años de edad “a causa de una hemorragia cerebral y vascular”.

El sábado 18 se celebró su funeral en la catedral de San Nicolás, donde 26 años antes se casó con Rainiero III convirtiéndose en Su Alteza Serenísima.

Charlene vive volcada en sus hijos y en su fundación dedicada a enseñar a nadar los niños

Esta semana se han cumplido 35 años de la desaparición de la actriz estadounidense que hizo como princesa su mejor papel. Mónaco no había tenido suerte con las últimas consortes y aunque en un principio Grace Kelly fue criticada por su origen plebeyo, pronto conquistó a todos y revitalizó su nuevo país.

Tras su muerte Rainiero se quedó sólo pero encontró en su hija Carolina la perfecta primera dama. Quince meses después de fallecer su madre se volvió a casar. La idílica imagen de Mónaco proyectada en Carolina y sus tres hijos volvió a truncarse el 3 de octubre 1990 con el trágico accidente, esta vez náutico que acabó con la vida de su marido Stefano Casiraghi. La princesa vivió su duelo lejos del Principado. Y su hermana Estefanía se buscó la vida fuera de palacio como cantante, modelo, diseñadora o domadora de elefantes.

Sin ninguna mujer junto a Rainiero o Alberto su heredero, Mónaco volvió a ensombrecerse y la añoranza de la princesa Gracia era más profunda. Durante los años que ella estuvo como princesa hizo de la gala de la Cruz Roja, que ya se celebraba antes, y del Baile de la Rosa, que creó ella para recoger fondos para su fundación, dos citas mundanas imprescindibles.

En 2005 Rainiero murió y Alberto subió al trono. Tenía 47 y seguía soltero, aunque anunció que tenía dos hijos reconocidos: Jasmin Grace (1992) y Alexandre (2003). La primera es estadounidense y lleva el nombre de su abuela, y como ella quiere ser actriz. No había princesa consorte de momento, pero con sus hermanas y sobre todo con sus sobrinos, Mónaco recuperaba su esplendor social. Carolina, convertida en princesa de Hannover, era la que llevaba las riendas junto con sus cuatro hijos Andrea, Carlota, Pierre y Alexandra. Los flashes se fijan en Carlota, heredera de la belleza de su madre y de su abuela. Desde hace unos años, además es imagen de Gucci. Y en uno de los anuncios posa con una nueva versión del pañuelo Flora que la firma italiana diseñó para la princesa Gracia en 1966. Como Hermes que creó para ella el bolso Kelly, uno de los más icónicos de la marca.

El sábado 18 se celebró su funeral en la catedral de San Nicolás, donde 26 años antes se casó con Rainiero III convirtiéndose en Su Alteza Serenísima

Estefanía, madre de tres hijos: Luis, Paulina Gracia y Camila también arropa a su hermano en lo oficial y personal. Y se encarga de proyectos solidarios. El 2 de julio del 2011 Charlene Wittstock se convierte en la nueva princesa de Mónaco, tras cinco años de noviazgo. Las comparaciones con la princesa Gracia no se hacen esperar y en un primer momento la nadadora sudafricana, también rubia, intentó parecerse a ella. Pero con el tiempo ha impuesto su estilo personal, no exento de críticas. Charlene vive ahora volcada en los mellizos Jaime y Gabriela (2014) y en su fundación dedicada a enseñar a nadar a los niños. Las fiestas y el glamur los deja, sobre todo para Carolina, Carlota, Andrea y su mujer Tatiana Santodomingo y Pierre y su esposa Beatrice Borromeo.

Pero la herencia del estilo de Grace Kelly va más allá de su familia. Por ejemplo, el traje de boda de Catalina de Cambridge estaba claramente inspirado en el de la princesa monegasca. Nicole Kidman se puso en su piel en la película Grace de Mónaco, que no gustó a la familia. Y en la música, Mika le dedicó una canción Grace Kelly y Madonna también la cita en su éxito Vogue.

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