Habitaciones compartidas, un banquete muy justo y el cura de Burgos: así (también) fue la boda de Boyer y Verdasco

Como en cualquier acontecimiento ilustre, de esta boda quedará la historia oficial, para enmarcar, y la intrahistoria, para comentar. El enlace entre Ana Boyer y Fernando Verdasco no pasará a los anales de la prensa rosa; no llegó a alcanzar la fastuosidad que requiere el título “boda del año”, verbigracia, nutrido número de vips, lujoso derroche de medios, anecdotario sabroso para contar a los nietos o alguna sorpresa de las que haría llorar a Cersei Lannister. En todo caso, será recordado por ser la primera boda de este género en que buena parte de los invitados han de pagarse desplazamiento y pernoctación en un lugar incontestablemente remoto y cuyo único lazo sentimental con la pareja es que la novia ha ido allí de vacaciones. Si añadimos que la exclusiva se ha visto reventada desde varios frentes y que el banquete no fue como para levantarse de la mesa y llegar rodando a la habitación, nos tememos que el enlace Boyer & Verdasco será recordado solamente por quienes asistieron.

La exclusiva se ha visto reventada desde varios frentes aunque los novios sugirieron que los invitados hiciesen fotos a las palmeras en lugar de a la fiesta

Los felices novios ocupan hoy la portada de '¡HOLA!'.
Los felices novios ocupan hoy la portada de ‘¡HOLA!’. (LVD)

Tal como avanzó en primicia este diario, el lugar escogido fue la isla de Mustique, un paraje privado en el Caribe, que pertenece a las Granadinas y al que solo se llega en barco privado o avioneta de hélice. Ana y Fernando iban recibiendo a los invitados a medida que llegaban a la isla, e indicándoles dónde pernoctarían. Para los 60 se dispusieron diversas villas, en las que a muchos les tocó compartir habitación. En su inmensa mayoría, estaban convencidos de que la ceremonia se celebraría el día 8. De hecho, los novios mantuvieron hasta último momento el secretismo. Cuando llegó el momento, fue una sorpresa que, eso sí, todos festejaron satisfechos. El enlace se celebró en una pequeña capilla de bambú y, según ha revelado hoy mismo el programa Arucitys, el oficiante era un sacerdote natural de Burgos, amigo de los contrayentes, y que viajó expresamente para dirigir la homilía.

Como les avanzamos también en primicia, se respetó la indumentaria clásica del evento social caribeño: vestido corto ellas y americana azul oscuro con pantalón camel para ellos. Todo transcurrió como una seda pues aunque no es exacto que el clima fuese maravilloso de sol a sol (al anochecer cayó una llovizna), la celebración salió redonda. Algo justa en lo relativo a los manjares con que Boyer y Verdasco obsequiaron a sus invitados: una crema tipo vichyssoise, ensalada con marisco y finalmente un caldo frío de pescado al que se incorporaba arroz a voluntad. La tarta, de menguado tamaño, no llegó a todos los platos. Algunos invitados echaron de menos entonces el majestuoso cocido madrileño que ha hecho famoso el clan Verdasco en sus restaurantes (La Cañada, La Bola y el Café de Chinitas). Aunque muchos lo hubiesen deseado, no cantó nada de flamenquito Juan Carmona, cuñado del novio. Al día siguiente se celebró un almuerzo informal a base de ensaladas, pollo y burritos. A falta de garbanzos, no quedaron ni las migas.

Ana Boyer y Fernando Verdasco se casaron el pasado día 7 en un entorno paradisíaco del Caribe.
Ana Boyer y Fernando Verdasco se casaron el pasado día 7 en un entorno paradisíaco del Caribe. (Instagram)

Vichyssoise, ensalada con marisco, caldo frío de pescado… . Algunos invitados echaron de menos entonces el majestuoso cocido madrileño que ha hecho famoso el clan Verdasco

(Chocó a algunos el protagonismo que Isabel Preysler ejerció durante toda la velada; su influencia en la organización del evento, nos aseguran, se dejó notar en todo momento. (Dani Duch))

No gustó demasiado que se sugiriese a los invitados que hiciesen fotos a las palmeras en lugar de a los protagonistas la fiesta, en orden a preservar la exclusiva. Sin embargo, aceptaron. También chocó a algunos el protagonismo que Isabel Preysler ejerció durante toda la velada; su influencia en la organización del evento, nos aseguran, se dejó notar en todo momento. Quizá la reina de corazones se vio obligada a desplegar su majestuosidad y glamour ante la falta de invitados categoría vip superior y, por supuesto, de la gran estrella invitada pero ausente.

Isabel salió al paso explicando que Enrique tenía un compromiso con una televisión de EEUU apalabrado desde hacía tiempo, mientras que Tamara Falcó optó por la vertiente sentimental: Anna Kournikova no se encontraba del todo bien

El benjamín de Julio Iglesias, cantante mundialmente reconocido y millonario por méritos propios, siempre ha huido del negocio de las exclusivas
El benjamín de Julio Iglesias, cantante mundialmente reconocido y millonario por méritos propios, siempre ha huido del negocio de las exclusivas (Suzanne Cordeiro / AFP)

Enrique Iglesias no asistió al enlace. Poseedor de un jet privado y residente en Miami, en cuatro horas hubiese estado allí para ver el sí quiero, al menos. Pero nunca aterrizó en Mustique. Isabel salió al paso explicando que tenía un compromiso con una televisión de EEUU apalabrado desde hacía tiempo y le había resultado imposible acudir (¿la enésima entrevista en TV más importante que la boda de tu hermana?), mientras que Tamara Falcó optó por la vertiente sentimental: Anna Kournikova no se encontraba del todo bien y prefirió quedarse con ella. Lo que sí sabemos es que el benjamín de Julio Iglesias, cantante mundialmente reconocido y millonario por méritos propios, siempre ha huido del negocio de las exclusivas y es más que probable que no haya querido participar en esta. Chabeli Iglesias sí viajó desde EEUU y también lo hizo su hermano Julio José, que ejerció de padrino. Y poco más: cuando los invitados se quisieron dar cuenta, ya se había retirado a descansar.

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