La desgraciada vida amorosa de Rita Hayworth

Nunca deseó ser actriz, pero su bello rostro brilló como nunca en la gran pantalla durante los años cuarenta del pasado siglo. Para muchos será siempre Gilda (1946), el icono sexual de la película que la encumbró a la fama y la convirtió en la mujer más deseada del planeta. El filme de Charles Vidor fue considerado en España “gravemente peligroso” por la Iglesia católica por la famosa escena del sensual striptease de guante.

Antes de ser Rita Hayworth había sido Margarita Carmen Cansino, una joven morena y atractiva que bailaba con gracia desde pequeña y que solo anhelaba ser amada. Nació en Brooklyn el 17 de octubre de 1918, hija de padres bailarines: Eduardo Cansino, un sevillano que emigró a Estados Unidos, y Volga Hayworth, bailarina anglo-irlandesa del Ziegfeld Folies. Su infancia no fue feliz. A los tres años empezó a bailar y a los 13 ya era profesional.

Rita Hayworth en una imagen de juventud Rita Hayworth en una imagen de juventud (Getty)

Formó pareja artística con su padre y tuvieron mucho éxito. “Desde que pude mantenerme en pie con tres años, recibí clases de baile. No me gustaba, pero no tenía el valor de decírselo a mi padre. Ensayar, ensayar y ensayar. Así fue mi infancia”, aseguró Hayworth en una entrevista.

Y es que Eduardo Cansino, además de explotar a su hija, abusó sexualmente de ella durante años, un episodio que la marcó profundamente. Durante una actuación en un club nocturno en Tijuana (México) junto a su progenitor, un productor de la Fox se fijó en ella y le propuso una carrera en el cine para ser la nueva Dolores del Río. A partir de entonces pasó a ser Rita Cansino y debutó en la industria a los 16 años con un breve papel en El infierno de Dante (1935).

Para huir de las garras de un padre explotador, Rita se casó a los 18 años en Las Vegas con Edward Judson, un tipo que conocía muchos productores de Hollywood y que prometió convertirla en una estrella de cine. A cambio, no dudó en dejarle claro a su esposa que se acostara con otros hombres que pudieran ayudarla en su ascenso a la fama.

Además la obligó a teñirse el cabello de pelirrojo, a adelgazar unos cuantos kilos y a pasar por una drástica transformación física que resultó muy dolorosa. Para que su frente resultase más amplia, Rita tuvo que someterse a una depilación a base de electrólisis y retrasar así la línea del nacimiento de su cabello. Tras la metamorfosis, adoptó el apellido materno y pasó a ser Rita Hayworth.

Su primer marido, Edward Judson, la obligó a someterse a una drástica transformación física para convertirse en Rita Hayworth

Judson, que había estado casado en dos ocasiones anteriores, solo veía a Rita como una inversión. “Él me ayudó con mi carrera y se ayudó a sí mismo con mi dinero”, dijo la actriz. El ambicioso marido le consiguió un contrato con Columbia, pero él le exigió que le cediera algunas de sus propiedades. Tras el divorcio, en 1942, Rita se quedó prácticamente en la ruina.

El siguiente hombre que ocupó su corazón fue un joven Orson Welles. El actor y director de Ciudadano Kane se enamoró de ella cuando la vio en la portada de la revista Life y juró que sería su mujer. Dicho y hecho. El magnetismo de Welles sedujo a la bella Rita; se casaron en 1943 y en Hollywood les apodaron La bella y el cerebro. Tuvieron una hija, Rebecca, que colmó de felicidad a la intérprete, deseosa de formar una familia. Pero su segundo marido no estaba por las labores conyugales y pasaba demasiado tiempo fuera de casa ocupado con sus proyectos …y otras mujeres.

Orson Welles, segundo marido de Rita Hayworth, la dirigió en 'La dama de Shanghai' (1947) Orson Welles, segundo marido de Rita Hayworth, la dirigió en ‘La dama de Shanghai’ (1947) (Gtress)

El gran éxito que obtuvo Hayworth con Gilda contrastaba con la escasa repercusión de los trabajos del realizador estadounidense en aquella época (Estambul o El cuarto mandamiento). Un celoso Welles llegó incluso a tildar a su mujer de “idiota” ante la prensa. Por su parte, la tímida y vulnerable Rita había aprendido a callar y a aguantar todo tipo de vejaciones desde su niñez.

Trabajaron juntos en La dama de Shanghai (1947), donde la estrella lució una imagen radical por orden de Welles, que la obligó a cortarse su famosa melena pelirroja y a teñirse de rubia. Hasta entonces su rostro era tan popular como Gilda que el avión que lanzó la bomba nuclear experimental sobre las islas Bikini llevaba a la “diosa del amor” pintada en el morro; algo que molestó mucho a la actriz, que era pacifista.

De hecho, la infeliz Rita se quejaría de que “los hombres se van a la cama con Gilda y luego despiertan conmigo”, una frase que definiría hasta qué punto su célebre personaje la había ninguneado como mujer. El matrimonio haría aguas definitivamente en 1947.

Y como no hay dos sin tres, el príncipe y playboy Ali Khan se convirtió en su tercer esposo. La espectacular ceremonia se celebró en 1949 en la Riviera francesa sobre un manto de 30.000 rosas junto a una piscina llena de agua de colonia. El enlace ayudó a la actriz a alejarse durante un tiempo de Hollywood, especialmente de Harry Cohn, el tiránico mandamás de Columbia que manejaba con mano dura su carrera.

Rita Hayworth corta el pastel el día de su boda con el príncipe Ali Khan Rita Hayworth corta el pastel el día de su boda con el príncipe Ali Khan (Gtress)

La pareja tuvo una hija, la princesa Yasmin. Sin embargo, la felicidad duró poco, ya que Ali era mujeriego, ludópata y el matrimonio pronto fracasó. Tras su divorcio, en 1953, Rita Hayworth se quedó en bancarrota y entró en una espiral de destrucción. Solo encontró consuelo en el alcohol.

Y cuando el cantante argentino Dick Haymes entró en su vida, la situación empeoró todavía más. Se casaron para que el músico no fuera deportado, y él le agradeció el gesto aprovechándose de la fama de la actriz para conseguir contratos. Tras su falsa sonrisa se escondía un hombre egoísta y con la mano muy larga. Se divorciaron el día que Haymes la abofeteó en público.

Los hombres se van a la cama con Gilda y luego despiertan conmigo

Rita Hayworth

Actriz

Para poner la guinda al pastel, su quinto marido la trató igual de mal. El productor James Hill quería que Rita continuara trabajando en Hollywood, mientras ella deseaba desligarse de una vez por todas de la industria. Tras tres años juntos, la actriz solicitó el divorcio alegando “crueldad mental”. Y es que Hill abusaba de ella física y verbalmente incluso en público. El actor Charlton Heston fue testigo de ello una noche que él y su mujer cenaron con Hayworth y su marido en España. “Fue la noche más vergonzosa de mi vida”, relató el intérprete de Ben-Hur en su libro de memorias.

Además de sus cinco matrimonios, Rita tuvo entre sus brazos una larga lista de amantes entre los que se incluyen Victor Mature, Anthony Quinn, Kirk Douglas, David Niven y Glenn Ford, el hombre que le dio la bofetada más famosa de la historia del cine. También se rumoreó que Paco Gento, jugador del Real Madrid en los años 50 y 60, cayó rendido a sus encantos tras una cena de gala en Los Ángeles.

Gene Kelly y Rita Hayworth trabajaron juntos en 'Las modelos' (1944) Gene Kelly y Rita Hayworth trabajaron juntos en ‘Las modelos’ (1944) (Gtress)

La femme fatale que había inmortalizado Rita Hayworth en la mayoría de sus películas desapareció por completo cuando fue fotografiada en 1976 en el aeropuerto londinense de Heathrow con un aspecto envejecido, desorientada y totalmente irreconocible. Fue el principio de su declive. El Alzheimer había hecho acto de presencia y todo el mundo achacó su comportamiento irracional a su adicción a la bebida.

“Tenía ataques de furia y yo pensaba que era una especie de demencia alcohólica. Fue un alivio cuando nos dijeron que era Alzheimer. No fue diagnosticada hasta 1980”, afirmó su hija Yasmin.

El 14 de mayo de 1987, la mujer que un día fue todo un sex symbol cinematográfico, se despidió de este mundo sin hacer ruido. Tenía 68 años y ya hacía tiempo que había olvidado quién era: una diosa del amor que nunca se sintió amada.

Lo único que quiso siempre fue sentirse amada, pero sus cinco matrimonios solo le dieron disgustos y nunca se sintió querida

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