La “prisión” londinense de Pussy Riot

Nadezhda Tolokónnikova, una de las componentes del combativo grupo femenino de punk-rock Pussy Riot que pasó casi dos años en la cárcel, quiere reproducir su experiencia y llevarla a un teatro de Londres para mostrar al público “cómo es ser una víctima del sistema de justicia de Rusia”. Formando equipo con el grupo de teatro Les Enfants Terribles, intentará reproducir a partir de noviembre en la capital británica una cárcel rusa en un espectáculo “inmersivo e interactivo” con los espectadores.

Para que el proyecto eche a andar se ha iniciado una campaña de crowdfunding (micromecenazgo), que se puso en marcha el lunes en el portal Kickstarter y que durará hasta el próximo 18 de agosto para financiar parcialmente la puesta en escena. El objetivo es lograr 60.000 libras esterlinas (67.000 euros). En el vídeo de promoción, Tolokónnikova dice que si no se alcanza esa cifra el dinero se devolverá a los donantes y Pussy Riot tendrá que buscar otras fuentes para pagar el proyecto. La aportación más pequeña es de 25 libras (28 euros).

“Esta salvaje experiencia teatral permitirá al auditorio formar parte y sufrir precisamente lo que padecieron las Pussy Riot durante nuestra reclusión en prisión: desde la actuación inicial en la iglesia hasta el juicio y las celdas de la prisión”, dice Tolokónnikova en el anuncio de este proyecto dramático-político. “Con suerte, este es un viaje que sólo podrás hacer una vez en la vida”.

La representación, que tiene previsto durar seis semanas y coincidirá con el centenario de la Revolución Rusa, incluirá nuevas canciones y vídeos de Pussy Riot.

“Es muy importante comunicar a la gente que lo que nos pasó a nosotros le puede pasar a cualquiera”

Según la productora del espectáculo, Alexandrina Morkvo, esta representación forma parte de su compromiso a favor de los derechos humanos. Al mismo tiempo, servirá como programa educativo para mostrar los problemas legales y los procesos judiciales en Rusia.

“Es muy importante comunicar a la gente que lo que nos pasó a nosotros le puede pasar a cualquiera. Querríamos que la gente sintiera en su propio cuerpo lo que es ser un prisionero”, ha dicho a AFP Tolo-kónnikova.

Pussy Riot se creó en el 2011 como la versión femenina del grupo de arte-protesta Voiná (guerra, en ruso). En esos inicios, el grupo era conocido por mantener su anonimato y en todas sus acciones sus componentes aparecían con la cara cubierta con pasamontañas de colores. En el 2012 varias de sus miembros entraron en la catedral de Cristo Salvador de Moscú, el principal templo ortodoxo ruso. Allí organizaron una acción de protesta, interpretando una canción con el estribillo “Ave María, echa a Putin”, con críticas contra el presidente de Rusia, Vladímir Putin, pero también contra el patriarca Kiril, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, y que luego colgaron en internet.

Tres de las activistas fueron arrestadas: Tolokónnikova, María Aliójina y Yekaterina Samutsévich. Esta última recibió una condena de dos años de privación de libertad en suspenso (libertad condicional), pero tanto Tolokónnikova como Aliójina pasaron casi dos años en prisión por el delito de “gamberrismo motivado por odio religioso”.

Al poco de salir de la cárcel, abandonaron Rusia. Hoy mantienen carreras artísticas por separado. En marzo pasado, Aliójina puso en escena en Nueva York la obra Revolución, para describir los orígenes del grupo. Sin embargo, mantienen en común su activismo político y el nombre de Pussy Riot, que al parecer les acompañará siempre.

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