La reina Letizia abre el joyero real y luce la corona de flor de lis de los Borbones

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El Palacio Real se ha vestido de punta en blanco para el acto más esperado de la visita del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y la primera dama Juliana Awada. Mucho se ha había especulado sobre los modelos que lucirían la Reina Letizia y Juliana Awasa durante el evento, tras coincidir en peinado y color, durante la llegada de los líderes argentinos. Los expertos en moda coinciden en que ambas tienen un estilo similar.

En la cena, la Reina Letizia y Juliana Awada han vestido tan diferentes como la noche y el día. La Reina de España ha lucido un vestido largo negro de terciopelo del diseñador Felipe Varela, y con el que ha querido destacar que por primera vez desde que es reina, ha lucido varias de las “joyas de pasar” que se heredan de reina a reina. La mujer de Felipe VI ha acompañado el vestido con la banda de la Orden del Libertador San Martín que le fue concedida en 2009 y que ha sujetado con un broche de diamantes en forma de flor de lis, icono de los Borbones, que pertenece a la tiara Princesa.

Por su parte, Juliana Awada ha asistido a la cena con un vestido de Atelier Gabriel en color rosa saturado. El vestido tiene un gran escote en V, falda de campana con bordado artesanal en cristales de Swarosky. En cuanto a joyas, la primera dama argentina ha sido más discreta que la Reina española y ha optado por una sencilla pulsera y unos pendientes de diamantes.

La Reina consorte ha lucido por primera vez una la tiara de la Flor de Lis, la joya más importante del joyero de los Borbón. Acompañando a la corona, la Reina ha elegido las Pulseras Gemelas y unos pendientes, que pertenecían a la Princesa Victoria Eugenia de Battenberg. Estas joyas, ya fueron lucidas y combinadas por la Reina Sofía durante su etapa en el trono.

Doña Letizia, anoche en la cena con el presidente de Argentina. A la derecha, Doña Sofía en 2014.

La historia de “las joyas de pasar” es la siguiente, el origen de las pulseras, por ejemplo, fue una pequeña corona que el Rey Alfonso XIII le regalo a su futura esposa con motivo de su enlace matrimonial. En un momento determinado, Victoria Eugenia, ya en el exilio, encargó a Cartier dos modificaciones en dicha corona. La segunda vez, el diseñador desmontó la pequeña corona real y con los diamantes hizo dos pulseras, que son las que ha lucido la reina esta noche.

La corona y los pendientes pertenecían también a Victoria Eugenia, que dejó estipulado en su día que el traspaso de estas “joyas de pasar” solo fuera de Soberana a Soberana. Con su estilo, la Reina Letizia ha querido honrar a la familia Borbón, meterse en el papel de mujer del Rey de Felipe VI y dar el papel que se merece a las joyas de sus antecesoras.