Los amores fugaces de Carlota Casiraghi

A pesar de estar de nuevo enamorada, esta vez del productor de cine Dimitri Rassam, hijo de la actriz Carole Bouquet, Carlota Casiraghi apareció sola en el Baile de la Rosa, celebrado el pasado sábado en el Sporting Club de Montecarlo, luciendo, además, un vestido de Chanel rescatado del armario de su madre, Carolina de Mónaco, que lo había estrenado en 2002, en una fiesta a la que acudió acompañada de su marido, ahora desparecido, Ernesto de Hannover. La joven, más guapa pero menos estilosa que su madre, ha tenido varios amores y los ha vivido en libertad aunque en Mónaco sueñen con el momento en el que su princesa encuentre su verdadero príncipe azul.

La hija de Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi cumplirá 31 años el próximo mes de agosto y es madre de un niño, Raphaël, de tres años, nacido de su relación con el actor francomarroquí Gad Elmaleh. En la última década ha encadenado un novio con otro pero ninguna de sus relaciones se ha consolidado lo suficiente como para conducirla al matrimonio. Su noviazgo más largo fue el que mantuvo, entre el 2008 y el 2012, con Alex Dellal, hijo de un multimillonario iraquí, afincado en Londres, y una modelo brasileña, con quien, en julio de 2011, acudió como pareja a la boda de Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock. Parecía entonces que el enlace de Carlota y Alex sería la próxima celebración en el Principado y, además, todos contentos, porque ambos formaban parte del mismo círculo social, de jóvenes herederos con ciertas inquietudes culturales, bohemios y chic al mismo tiempo. Pero Alex, a quien habían precedido en el corazón de Carlota el aristócrata austriaco Hubertus Frankensdorf y el abogado belga Felix Winckler, tampoco logró entrar en plantilla y fue desplazado por un actor francés, nacido en Marruecos y judío, Gad Elmaleh, el cómico de moda en Francia, flaco y no muy agraciado siguiendo los clásicos cánones de belleza pero extremadamente atractivo como daban fe sus múltiples conquistas.

Gad conquistó a Carlota y a toda la familia Grimaldi, contagiados por sus artes de seducción. En abril de 2013 fue invitado al baile de la Rosa y debió ser por esas fechas cuando Carlota se quedó embarazada de Raphaël, que nacería en diciembre de ese mismo año. La princesita se instaló en París con el actor y el hijo de ambos y también siguió al actor cuando este se desplazó a Los Ángeles para trabajar pero acabó cansándose de tantas idas y venidas. A finales de 2015 se supo que Carlota ya no era la novia del actor, a quien volvía a verse solo o en compañía de otras. Carlota no perdió el tiempo y fue su amiga Ginevra Elkann quien le presentó a otro joven más afín a sus intereses de rica con inquietudes, el cineasta y aristócrata italiano Lamberto Sanfelice. Carlota, medio francesa, medio italiana, parecía haber encontrado en Lamberto, de 40 años, su media naranja a juzgar por la rapidez con la que se trasladó a vivir con él a Roma. Pero tampoco pudo ser y tras ser fotografiada con un joven español de identidad desconocida, ahora parece haber iniciado una relación algo más seria con Dimitri Rassam, de 35 años hijo de la actriz Carole Bouquet y del productor libanés Jean Pierre Rassam, que se suicidó en 1985 cuando Dimitri tenía 3 años, los mismos que tenía Carlota cuando murió su padre. Dimitri es, como lo fue su padre, un productor de éxito y aún está oficialmente casado con la modelo rusa Masha Novoselova con la que tiene hija de cuatro años llamada Daria. De momento, Carlota mantiene a Dimitri en el ámbito privado y sigue paseando sola por Mónaco.