Los otros hijos de George Michael

Que el titular no les lleve a engaño. George Michael tenía un innegable talento para el pop y un corazón de oro pero no tuvo –que sepamos hasta el momento– hijos biológicos. Sí ahijados, quienes están en los primeros puestos para situarse como sus legítimos herederos en un futuro cercano. Entre ellos, las siguientes personas: Romano y Harley Kemp, hijos de quien fue compañera vocalista de apoyo en Wham!; Shirlie Holliman, y el bajista de Spandau Ballet, Marin Kemp, a quien George Michael presentó en 1988; Bluebell, hija de la exspice Geri Halliwell, íntima del finado y el joven DJ y James Kennedy, hijo de su primo Andros Georgiou, quien lamentó en las redes sociales los años que llevaban distanciados. Desde luego, se espera que tanto la pareja del artista, Fadi Fawaz, como sus dos hermanas, Melanie y Yioda, sean también beneficiarios de sus últimas voluntades.

El patrimonio del cantante, a quien sus amigos más cercanos llamaban Yog (Yours Only George), incluye no solo dinero en metálico sino valiosas obras de arte –que adquirió junto a su exnovio, el marchante Kenny Goss–, los royalties por sus cien millones de álbumes vendidos, muchos de cuyos singles alcanzaron el éxito (Last Christmas, que escuchamos tanto estos días es solo uno entre decenas) y cuatro importantes propiedades: la casa de Oxfordshire donde fue hallado sin vida, valorada en 5 millones de libras; una mansión en Highgate, al norte de Londres, de unos 8 millones; y sendas casas en Los Ángeles y Sidney, de 2,5 y 3,5 millones, respectivamente.

Su muerte, además de teñir de negro el pop y cerrar un año especialmente aciago para la música, abre una vertiente desconocida hasta por muchos de sus fans: el ejemplar altruismo de George Michael. Era benefactor constante de asociaciones como Terrence Higgins Trust, Macmillan Cancer Support o Childline (“Durante años nos dio millones”, acaba de decir la fundadora de esta línea telefónica de ayuda a adolescentes, Esther Rantzen) pero sus obras de caridad no conocían el calendario y su generosidad, apenas sabía de límites. Llegó incluso a ser voluntario en un refugio de personas sin techo, actividad que pidió a quienes le rodeaban que mantuviesen en secreto. ¿Imaginan haciendo eso mismo a muchas otras estrellas del pop? Cualquier escándalo que protagonizase no ensombrece un ápice el respeto que merece su memoria.

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