“Los últimos meses le arrebataron el teléfono. No pude despedirme de mi padre, José María Ruiz-Mateos”

Patricia Montes de Oca conoció a José María Ruiz-Mateos en febrero de 1990. Fue durante uno de los muchos viajes que el empresario realizaba al extranjero en busca de inversores. Ella ejercía en Chicago como traductora del duque de Arganza. Patricia quedó deslumbrada por las arcaicas hechuras y maneras de caballero español de las que Ruiz-Mateos hacía gala. Un seductor de folletín que resultaba muy atractivo al otro lado del Atlántico. Se enamoró de él y su relación duró más de diez años. No fue un capricho.

Patricia supo que el empresario tenía otra familia en España (¡con 13 hijos!) cuando ya estaba embarazada de Adela. El magnate le ofreció un piso en el barrio de Salamanca pero ella prefirió dar a luz en América, rodeada de los suyos. Ruiz-Mateos conoció a su decimocuarta hija cuando ella tenía dos meses. Hasta que cumplió los diez años, Adela estuvo frecuentando a su padre gracias a periódicos viajes, de ellas a Madrid o de él a Miami o a Chicago. Hasta que la relación entre Patricia y José María se rompió. Aun así, el empresario siguió atendiendo económicamente a su familia americana, costeando también los estudios universitarios de Adela.

La joven decidió interponer una primera demanda de filiación en vida del empresario, en 2006 y desde Chicago, pero un evidente problema de jurisdicción la hizo inviable. En 2012 Ruiz-Mateos les dijo que no podría enviarles más dinero, pues sus empresas habían quebrado, asunto que recogió toda la prensa española. Y dejó de cogerles el teléfono. Se cortaron las comunicaciones. No quería verlas más.

Entonces, Patricia y Adela encontraron a Teresa Bueyes. La abogada interpuso una nueva demanda de filiación, solicitó una prueba de ADN al empresario primero y a cualquiera de sus hijos cuando este falleció. Todos se negaron. Así, se hizo necesario exhumar el cadáver –que no fue incinerado porque Bueyes se opuso oportunamente mediante un recurso– y, finalmente, la ciencia les ha dado la razón: el ADN de Adela y el de José María Ruiz-Mateos coinciden al 99,9 %.

Hablamos con Teresa Bueyes y con la hija número 14 del empresario horas antes de que se celebre el juicio que ha de establecer su filiación legal.

Adela junto a su madre, Patricia Montes de Oca, en una foto reciente. Adela junto a su madre, Patricia Montes de Oca, en una foto reciente. (Otras fuentes)

He de darte la enhorabuena. La ciencia indica que eres hija de José María Ruiz-Mateos, la que hace la número 14.

No es nada nuevo para mí, yo obviamente sabía que era su hija, pero estoy muy contenta porque por fin se terminó pensar que nosotras, también mi mamá, éramos unas mentirosas. Ser reconocida como su hija ha sido el sueño de mi madre durante muchos años.

En cuanto la filiación sea establecida legalmente, ¿pasarás a ser Adela Ruiz-Mateos?

No cambiaré mis apellidos, honestamente. Mi madre me anima a ello pero yo he crecido como Montesdeoca y sería muy extraño ahora. Además, nadie en Chicago sabe esta historia; no quiero arriesgarme a que critiquen a mi madre quien no conozca bien cómo fue todo aquellos años. Aquí soy hija de soltera y seguiré siendo Montesdeoca.

¿Te ha llamado alguien de tu nueva familia?

No he recibido ninguna llamada de nadie de la familia Ruiz-Mateos, solo de Antonio Biondini, el marido de Begoña, para felicitarme. Él siempre me apoyó y sabía que era hija de José María. En esa llamada me reiteró su apoyo. Imagino que si me llamó sería con el visto bueno de Begoña. Pero no he recibido ninguna llamada de mis hermanos.

¿Guardas alguna esperanza de que te llamen?

Quisiera pensar que sí pero lo dudo muchísimo; creo que no será así. Es más, estoy segura de que les ha molestado mucho el resultado de la prueba de ADN.

¿Cuál fue el último intento de acercarte a tu padre?

La última vez que estuve en España fui a la casa de Somosaguas y él ya estaba muy enfermo. Seguramente ni le dijeron que estaba allí; su mujer, Teresa, no me dejó entrar, me rechazó, me dijo que me largase. Quizá si hubiésemos interpuesto la demanda mucho antes hubiese podido despedirme de él.

¿Por qué no lo hicisteis?

Él siempre nos presionaba para no hacerlo. Afirmaba que eso le iba a causar un gran disgusto, que la prensa se le echaría encima, que eso lo destruiría públicamente, que si continuábamos así nunca nos faltaría de nada, que cuando él muriese su hijo Zoilo se haría cargo de mí porque estaba enterado de todo… Le creíamos. Pero en sus últimos meses ya le arrebataron el teléfono y no podía comunicarse con nosotras. No había manera de acceder a él.

¿Recuerdas cuál fue vuestra última llamada?

Unos dos años y medio antes de morir. Y nos peleamos, por primera vez en la vida. Fue porque le exigí conocer a mis hermanos; estaba harta de esconderme, no entendía por qué no podíamos aparecer en público. Él colgó la llamada o colgué yo. El caso es que no volví a oír su voz. Nos llamaba una chica que decía ser su sobrina, aunque no la creí, claro. Al cabo de un año no hubo más comunicaciones.

Imagino que te hubiese gustado despedirte de él más cariñosamente.

Claro. Siempre tendré pena por eso.

Entiendo que, en cuanto sea establecida legalmente tu filiación, reclamarás la parte de herencia a la que tienes derecho.

Lucharé por lo que me corresponde, pues no soy menos que ellos.

De los 13 hijos reconocidos del empresario fallecido, solo Begoña mostró interés en conocer a Adela. Finalmente, el encuentro no llegó a producirse nunca

PALMA DE MALLORCA, 25/05/2017.- Los hermanos Ruiz-Mateos (de dcha. a izda., primera fila) Zoilo, José María y Álvaro (de dcha. a izda. segunda fila) Javier, Pablo y Alfonso, durante el juicio en el que se les acusa de presunta estafa en la compra de los hoteles Beverly Playa de Paguera y Beverly Park de Maspalomas y por insolvencia punible por impago de unos 7,3 millones. Ninguno de ellos quiere saber nada de Adela. PALMA DE MALLORCA, 25/05/2017.- Los hermanos Ruiz-Mateos (de dcha. a izda., primera fila) Zoilo, José María y Álvaro (de dcha. a izda. segunda fila) Javier, Pablo y Alfonso, durante el juicio en el que se les acusa de presunta estafa en la compra de los hoteles Beverly Playa de Paguera y Beverly Park de Maspalomas y por insolvencia punible por impago de unos 7,3 millones. Ninguno de ellos quiere saber nada de Adela. (Cati Cladera / EFE)

Begoña Ruiz-Mateos es la única de los 13 hijos reconocidos del empresario. Esta es la carta que escribió a Adela Montes de Oca y a la que ha tenido acceso La Vanguardia: “Querida Adela. Tuve conocimiento de tu existencia por primera vez el año pasado en los medios de comunicación. Desconozco si eres hija de mi padre. Lo desconozco! Te ruego que respetes la muerte de un ser querido como algo sagrado. No caigas en el error de buscar consuelo públicamente. No lo encontrarás. Evita seguir ensuciando su nombre y a la vez el de tu madre. No te dejes manipular! Quédate con el consuelo de que por fin le están cuidando y mimando infinitamente mejor de lo que nosotros todos hemos hecho aquí en la tierra. Era una persona única. Déjale descansar en paz”.

Teresa Bueyes, abogada de Adela, está convencida de que el clan Ruiz-Mateos ha evadido fuerte sumas de dinero fuera de España

Teresa, enhorabuena también por tu trabajo sobre el caso de Adela Montes de Oca. Cuéntanos qué va a ocurrir mañana.

Mañana martes día 6 se celebra el juicio por la demanda de filiación, se practicarán las pruebas, es decir, considerar toda la información que he aportado, interrogatorio de los hijos, que por lo visto no van a ir y, la más importante, valoración de la prueba de ADN; he pedido la ratificación de los peritos que la elaboraron para evitar impugnaciones. A partir de ahí, esperaremos a la sentencia. Una vez fallado a favor de mi cliente, se oficiará al Registro Civil para el cambio de apellido. Ellos pueden recurrir durante este proceso pero con una prueba de ADN al 99,9 %, será perder el tiempo.

A partir de aquí, estáis en vuestro derecho de exigir para Adela la parte proporcional de la legítima que pueda corresponderle como heredera. Sin embargo, los Ruiz-Mateos han llegado a decir ante la juez de instrucción que están apuntados en el INEM.

Ellos dicen que no hay dinero porque lo han escondido. Hay quiebra en las empresas porque se han llevado el dinero. Y no se ha pagado a los inversores porque se han llevado el dinero. Por eso hay dos en la cárcel. Nuestro interés más inmediato es saber cuántas empresas de hostelería abiertas a nombre de supuestos testaferros están obteniendo beneficios y, presuntamente, blanqueando dinero.

Como abogada, ¿te resultó sorprendente la historia de Patricia Montesdeoca, la de esta mejicana afincada en Chicago que tuvo una hija con José María Ruiz-Mateos?

No, para nada. Que tenía amantes era de sobras conocido en Madrid y no solo ya por la documentación que he recabado para el caso. Es que yo trabajé con él durante seis años.

José María Ruiz-Mateos en una foto de archivo. Llegó a ser el empresario más próspero de España. José María Ruiz-Mateos en una foto de archivo. Llegó a ser el empresario más próspero de España. (Getty/Quim Llenas)
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