“Me veo mejor ahora que cuando era una adolescente”

El nombre de Cayetana Guillén Cuervo se asociaba a un plató oscuro y conversaciones cinéfilas. Haber trabajado con Pedro Almodóvar ( Todo sobre mi madre), Ventura Pons ( Amor idiota) o José Luis Garci ( El abuelo, que le daría una nominación al Goya) eran logros que quedaban silenciados por la capacidad de la televisión de controlar la narrativa de las personas. Pero si Versión española vende una imagen muy serena y seria de ella, los realities y su papel de Irene Larra en El Ministerio del Tiempo han reivindicado una Cayetana más cercana y su talento por la interpretación.

Da la impresión que su nombre antes era sinónimo de cultura y ahora, después de El Ministerio y Masterchef Celebrity tiene más de cultura pop.

Es algo que me da mucho pudor porque soy la misma de siempre. Pero me parece una evolución muy coherente de mi vida, intelectual y emocionalmente lógica.

¿A qué se refiere?

Ahora sé llevar las cosas con menos peso. Tengo un lado muy intenso, de currar mucho y tener una fuerza de voluntad brutal, pero también he sido siempre de pasármelo muy bien. Aprendes con el tiempo.

¿Es una mujer con mucho carácter?

Tengo carácter pero no tengo mal carácter.

¿Puede ser que su voz haya marcado la percepción que tienen de usted?

Articulo muy bien y tengo la voz grave, así que parece que tenga las cosas muy claras, pero no es verdad. Cuando presentas un programa cultural parece que estés todo el día en el museo leyendo un libro… y, claro, no soy así. Voy de museos y leo pero también voy de marcha.

Este buen momento profesional le llega bien pasados los cuarenta. ¿Le preocupa la edad?

¡Es que estoy más mona ahora…! Me veo mejor ahora que cuando era una adolescente.

En la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo coincide con su hermano Fernando.

Ni tan siquiera le vi en el rodaje porque él hacía de duque de Lerma en una misión de época y mi personaje, Irene Larra, estaba en el Ministerio como jefa de logística.

¿Es buena idea mezclar trabajo y familia?

Con mi familia tengo una relación estupendísima pero prefiero no enredar. El trabajo de actriz ya es suficientemente intenso como para ir mezclando una cosa con la otra.

¿Tiembla cuando lee las en­trevistas de su madre o de su hermano?

No. En eso somos muy respetuosos y jamás decimos nada negativo el uno del otro por respeto. Cuando creces expuesto al público aprendes muchas cosas.

Su madre estuvo en Sálvame esta primavera…

No nos lo dijo. Te lo juro. Ella está muy metedita en casa, le dijeron que la cuidarían y le apeteció ir. Nos llamó por teléfono minutos antes para decirnos que pusiéramos la tele, que salía en Sálvame. Si nos hubiera avisado, le hubiéramos dicho que no fuera porque nos da miedo. Pero ella debía estar muy segura y salió encantada y feliz. Dijo que la habían tratado fenomenal, que la habían respetado un montón y que todos eran un encanto. Cuanto más mayor eres, más pasas en este sentido. Me acuerdo de los últimos tiempos de mi padre que decía lo que le daba la gana como si ya no tuviera nada que perder.

¿Qué ha aprendido de sus padres?

Mi padre siempre nos dijo que sin una carrera no nos movíamos del sitio, que nos teníamos que licenciar los tres hermanos y pagándonos nosotros los estudios porque menudo era. Él y mi madre nos hicieron entender que la cultura y la formación son absolutamente básicos porque forman parte de tu libertad: te permiten tomar decisiones y tener un criterio. Tenían toda la razón.

¿Ve El Ministerio con su hijo Leo?

Sí, le gusta. Descubre personajes históricos y, como en la serie son personajes cojonudos, luego se interesa por ellos. Le hemos enseñado los cuadros de Velázquez en el Prado porque le mola mucho Julián Villagrán y le llevé a ver La piedra oscura para que entendiera quién es Lorca, su historia y por qué murió. El Ministerio del Tiempo es una serie de televisión que tiene humor, aventuras y les plantea la historia como un juego, y tanto él como sus amigos de clase están encantados. Los personajes para ellos son como superhéroes sin superpoderes.

¿Y cuándo podrá ver Amor idiota?

Esto me da mucho palo. Antes me daba exactamente igual enseñar una teta pero ahora me lo pienso mucho. ¡Por la razón que sea siempre me ha tocado mucha película de mujer fatal, que es lo último que soy yo…! Ahora tengo una pareja estable, un chico divino y hasta se me ha olvidado lo que es ligar.

¿Así, prefiere que no vea esas películas?

Yo lo llevaba fatal con mis padres, así que puedo entender lo que puede sentir él. Yo veía a mi padre besarse con una actriz en una película y se me cruzaban los cables. O recuerdo que en BUP vi a mi madre enseñando un pecho en La celestina y no me moló nada. Después con el tiempo sí lo he entendido: forma parte del trabajo y no pasa nada. Pero para un hijo no es tan fácil de entender. Una mamá es una mamá, no una colega.

¿Cambió el chip al ser madre?

Siempre he sido una tía muy libre, llevo trabajando desde que tengo 15 años, viajaba mucho… y de repente ser madre es un frenazo. Ya no te puedes perder por ahí, no puedes apagar el móvil, tienes que dar explicaciones a todo el mundo. Pero el amor por un hijo es tan y tan heavy que te compensa todo lo demás misteriosamente.

¿Qué opina de las mujeres que sólo hablan de la cara buena de la maternidad?

Yo he dicho siempre lo que pensaba. Entre las mujeres falta ser más sinceras con el tema de la maternidad. No es “¿Qué tal? Fenomenal, fenomenal”. Es la leche tener un hijo pero a la vez estás perdidísima, te sientes sola, desgasta muchísimo la pareja…

Por cierto,desde que interpreta a Irene Larra se ha convertido en icono lésbico. ¿Qué tal lo lleva?

Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Me encanta. Siempre he estado muy cerca del colectivo LGTB, así que me parece un regalo que haya cayetaners y que me consideren un icono lésbico.

¿Alguna vez tuvo un lío con alguna mujer de más joven?

Me parece muy guay que me lo preguntes pero no te lo responderé.

¿Le proponen retos en casa después de Masterchef?

No, no. A la cocina hay que dedicarle tiempo y yo no tengo nada de tiempo, pero ahora cocino mucho mejor. Por ejemplo, para el día de la Madre sí me quise currar una comida, que tenía mi madre en casa.

¿Qué preparó?

Un arroz con gambones y alcachofas, y un gazpacho y unas croquetas.

¿Mantiene su amistad con Miguel Ángel Muñoz?

Sí. No nos vemos porque se pasa el día corriendo maratones pero, sí, le quiero mucho.

En los realities hay dos filosofías: los que compiten con uno mismo y los que compiten contra los demás. ¿Cree que esto les define como personas?

Sí. Nunca hay que meterse en un programa así si tu carácter tiene alguna salida fuera de tono. Yo tengo muy buen carácter y no me suelo enfadar: tiene que pasar algo muy gordo para cabrearme. En este sentido, sabía que me pondrían al límite y que podría echarme a llorar. Pero no me sale cabrearme y decirle de todo a alguien.

¿Alguna relación salió perjudicada al paso por el programa?

Sí, pero la mayoría se mantienen bien. Con Fernando Tejero, por ejemplo, tuvimos un momento de distanciarnos porque él estaba muy negativo. Se lo dije: “ Fer, estás muy… y yo estoy muy agobiada y acabo fatal”. No lo supo manejar bien, el pobre, y lo pasó muy mal.

¿Se atrevería con un concurso como Supervivientes?

No, a un reality como Supervivientes no iría. Hay unos líos personales que no sabría manejar.

¿Y hay alguna película que se arrepiente de haber presentado en Versión española?

Hay películas que no me gustan pero no puedo decir una en concreto. Como pertenezco a una familia de actores y he vivido la inestabilidad absoluta, sé lo que cuesta sacar adelante un proyecto, y no me salen las palabras negativas hacia los demás. Intento mirar lo positivo.

Una vida que no es de revista

Cuando Cayetana nació en junio de 1969, Fernando Guillén y Gemma Cuervo ya llevaban tiempo recorriendo los escenarios de la Península, intentando cambiar “la forma de pensar de aquellos que vivían en blanco y negro, de aquellas personas con las mentes cerradas” durante la dictadura. Es consciente que es hija del espectáculo y procura actuar con la misma conciencia cultural y social que sus padres, ahora que está en su mejor momento tanto profesional como personal, casada con el fotógrafo Omar Ayyashi Ramiro, con el que tiene su hijo Leo, de once años. Se describe como “una currante con los pies en la tierra” y su papel activo en la sociedad le ha permitido ganar el premio Pluma por dar visibilidad al colectivo LGTB con su personaje de Irene Larra en El Ministerio del Tiempo. Puede que vaya impecable de la cabeza a los pies pero tiene claro que su vida “no es de revista”. “¿Acaso no sabes el coñazo que son las alfombras rojas? No es la mejor forma de pasar la tarde”, dice con una naturalidad y un carisma desbor­dantes.

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