Mel B se arranca de la piel toda huella de su exmarido

La relación entre Mel B y el productor Stephen Belafonte no ha terminado bien. En marzo anunciaron su separación y fue en abril cuando la ex Spice Girl pidió una orden de alejamiento contra su marido. Desde entonces se enfundaron en una batalla judicial que ha durado ocho meses, y terminó el pasado mes de noviembre.

Mel B ha querido hacer desaparecer cada huella de su ya exmarido y para ello se ha arrancado literalmente su nombre de la piel. La artista ha pasado por quirófano para someterse a una operación que eliminaba por completo el nombre de Stephen de su costado izquierdo. La cantante ha explicado a Mail Online el porque de esta decisión hace tan solo unos días.

“Quería quitarme el tatuaje para ayudar a cerrar el capítulo final de una relación tóxica. Aunque he tomado las medidas necesarias para eliminar el nombre de Stephen de mi cuerpo, el recuerdo del abuso doméstico que he sufrido me acompañará siempre”, dice la juez de America’s Got Talent. Mel B acusaba a su exmarido de haberla pegado en varias ocasiones, además de ser amenazada con unos vídeos sexuales que podrían hundir su carrera, y de ser obligada a mantener tríos contra su voluntad.

Por todas estas acusaciones, Mel B pedía una pensión al productor. Finalmente, tras el largo juicio, será la artista quien deberá pagar 7,5 millones de dólares a su exmarido. La cantante y Belafonte han llegado a un acuerdo de custodia compartida de su hija Madison, de seis años, y además el productor se ha comprometido a eliminar los vídeos íntimos que tiene en su posesión de Mel B y no hacerlos públicos. En el caso de no cumpliese este acuerdo debería pagar una indemnización a la artista.

El recuerdo del abuso doméstico que he sufrido me acompañará siempre

Belafonte y Mel B se casaron en 2007 y tras diez años de matrimonio han decidido poner fin a una relación que la cantante definía como “tóxica”. La promesa de la ex Spice Girl “Stephen, mi corazón será tuyo hasta que la muerte nos separe” marcada en su piel por lo visto se ha roto y y el nombre del productor se ha sustituido por una cicatriz de trece puntos.

La artista no es la primera ni será la última que se arrepienta de un tatuaje, y sobre todo si se trata del recuerdo de un ex, y se lo acabe borrando para siempre. Melanie Griffith, tras la separación de Antonio Banderas, no dudó en eliminarse el enorme tatuaje que llevaba en el brazo con su nombre. Heidi Klum y Eva Longoria tomaron la misma decisión tras el divorcio. Otros, en cambio, optan por tatuarse otra cosa encima. Es el caso de Johnny Depp tras separarse de Amanda Hearst, el de Kaley Cuoco para olvidarse de la fecha de su boda, o Marc Anthony para tapar el nombre de Jennifer Lopez de su muñeca.

Belafonte y Mel B han decidido poner fin a una relación que la cantante definía como “tóxica”

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