“No hay ciencia que demuestre que existe la telekinesia, la telepatía o el espiritismo”

Cualquier lector con más de 30 años, quizá de 35, recuerda el número, una de las escenas de mayor impacto que hayamos visto en un plató: un mentalista recibe un disparo a unos 20 metros de distancia y es derribado tres metros. El público chilla, la presentadora chilla. los telespectadores chillan. La única que no chilla es la esposa del mentalista, sabedora de que resultará ileso. Efectivamente, al cabo de unos instantes de desconcierto, el mentalista se levanta y demuestra lo imposible: ha sido capaz de detener la bala con la boca. Los aplausos aún resuenan en los estudios Prado del Rey (Madrid). Años más tarde, el mismo especialista es capaz de predecir el Gordo de la Lotería de Navidad. Y acertarlo. Naturalmente, hablamos de Anthony Blake (nacido José Luis Panizo, Oviedo, 1959), uno de los cuatro jurados que esta noche comenzará a decidir quién es buen mago de entre 13 concursantes dispuestos a causar tanta impresión como ellos mismos. TVE estrena el programa Pura Magia, que presentará el Mag Lari y que cuenta también con Luis Pardo, Inés la Maga, Miguel Ángel Gea y Poty, encargado de enseñarles cómo dominar la escena.

Ahora que tan en boga están los programas de talentos, por fin una cadena rescata la magia.

Ya tocaba, ¿no? Parece que los magos éramos los grandes olvidados del mundo del espectáculo cuando por todo el mundo está en primera línea. Y quien te deja con la boca abierta de verdad es siempre un buen mago.

En el programa hay profesores y un jurado. Por lo que has visto, ¿cómo está el nivel?

Siendo objetivo, el nivel es estupendo: es gente que ha ido progresando a medida que se les apretaba. Además, existen nominaciones y cada vez que un nominado tiene que salir a la calle a hacer un número para tratar de salvarse, el nivel subía muchísimo. Son personas que están muy por la labor. Destaco la labor de Inés y de Gea como profesores pero también la de Poty, algo que difícilmente podría hacer ninguno de nosotros y es enseñarles a moverse en el escenario con elegancia e incluso a bailar.

Imagino que también les habéis ayudado a construir un personaje para distinguirse de los rivales.

Claro, han tenido que ir desmarcándose de los demás porque si no, imagina qué aburrimiento sería para el público ver a un mago detrás de otro cortados por el mismo patrón. Una de las grandes virtudes del programa es que cada uno tiene una personalidad muy distinta.

La tuya, el mentalista más solemne del país, nació hace muchos años. Creo que incluso cuando estudiabas Medicina usabas los juegos con cartas para ligar. Sería algo como hacer trucos de manos para intentar meter mano.

(Risas) No, no tanto. El asunto era intentar captar la atención de las chicas cuando entrábamos el grupo de amigos en un bar. Yo siempre llevaba la baraja encima, la sacaba y me ponía en un ángulo tal que pudiera verse de lejos que ocurría algo pero no el qué. Mis amigos jaleaban “repítelo, repítelo, que es muy bueno” y cuando alguna se interesaba, le decía “ven, ayúdame sacando una carta”. Pero luego no nos comíamos nada. En aquellos tiempos de una España tan católica, más que pecado era milagro.

Cuando ya actuaba como ilusionista en teatros y garitos, Blake acabó licenciándose en Medicina, aunque admite que usó todas las técnicas de magia que conocía para sortear dificultades en los exámenes

Cartel de uno de los espectáculos de Anthony Blake. Cartel de uno de los espectáculos de Anthony Blake. (A. B.)

Pero te saliste con la tuya: el ilusionismo y no la consulta del doctor.

Durante mis años de estudiante conseguí llegar a un acuerdo con mi madre mediante el que si terminaba la carrera, podría dedicarme a la magia, que es lo que me gustaba. Para poder terminarla, recurrí a todas las técnicas de ilusionismo que conocía para copiar como un animal. Me pasó una cosa buenísima: estaba terminando la carrera en Santiago y por las noches actuaba en un garito muy pijo, al que iban los profesores, catedráticos, políticos, etc. hasta Fraga Iribarne. El caso es que al día siguiente tenía un examen y yo llevaba la chuleta en la misma mano que el bolígrafo. Se sentó a mi lado el ayudante de cátedra y me dijo “José Luis, sé que estás copiando”. Me dio un vuelco el corazón. “Lo sé porque si anoche te vi estudiando en el Tamboura, así se llamaba el garito, es imposible que estés despejado a las 8 de la mañana”. Le contesté que si estaba allí en la misma hora tampoco él estaba en condiciones para vigilar un examen. Nos reímos los dos y yo seguí copiando. Aprobé, claro. Y terminé la carrera, pero no he ejercido jamás; no toqué enfermo nunca.

¡Y menos mal!

En un vuelo a Chile, vía Buenos Aires, donde estuve actuando mucho tiempo, un señor se puso malísimo y pidieron un médico. Mi mujer me dio un codazo y le contesté que solo estaba capacitado para rematarlo o firmar el acta de defunción, ya me dirás.

Con tus nuevas facultades adquiridas con los años (memorización, paciencia, templanza, buen pulso…), ¿crees que hoy terminarías la carrera sin necesidad de copiar?

Sí, sin duda. Llegué a creer que había perdido la memoria de lo que me costaba estudiar. Luego supe que se debe a lo poco que me gustaba lo que hacía. Cuando me dediqué exclusivamente a la magia, no es que leyera, es que devoraba libros sobre magia. De la biblioteca inicial que tuve, cerca de 200 libros sobre esta temática, llegué a saber hasta la página en que estaba cada número sin esfuerzo por memorizar. Posteriormente he ido desarrollando sistemas y claves que son útiles no solo para el espectáculo sino para tu vida diaria.

Llegué a creer que había perdido la memoria de lo que me costaba estudiar. Sin embargo, de la biblioteca inicial que tuve, cerca de 200 libros sobre magia, llegué a saber hasta la página en que estaba cada número sin esfuerzo por memorizar”

Anthony Blake

Mentalista

Mag Lari será el presentador del nuevo programa. Mag Lari será el presentador del nuevo programa. (TVE)

¿De quién has aprendido más?

El primero que hizo que diese un vuelco a mi forma de entender la magia fue Juan Tamariz. Es la persona que me dio criterio, nombres de autores… En la Escuela Mágica de Madrid manteníamos foros, discusiones, correspondencia mediante un boletín –no había internet, claro– y conozco a Juanito Antón y José Luis Ballesteros, quienes abrieron la primera tienda magia moderna en Madrid. Había hecho ya un curso de control mental y descubrí que el mentalismo era lo que más me gustaba. Antón me recomendó dos libros [Los 13 escalones del mentalismo, de Tony Corinda, y Practical mental effects, de Thedore Annemann] que aun hoy vuelvo a leer cada año. Admiro también a Joseph Dunninger, quien tenía un gran programa de radio y llevó el mentalismo a televisión en los años 50, el español Arturo de Ascanio y, naturalmente, a David Copperfield. . Hoy me gusta mucho Dani DaOrtiz y echo de menos a mi amigo Pepe Carroll.

¿Tanta magia encontraste en los libros?

Toda. Leo libros de magia de los años 30, 20 y hasta primeros de siglo. Hay un auténtico filón. En el período de entreguerras hubo una actividad cultural tremenda que quedó sepultada por la expansión de la cultura norteamericana. De ahí me nutro muchísimo, actualizando esa información y creando números nuevos.

En muchas ocasiones has dicho que no eres un psíquico con poderes extransensoriales, aunque por tu puesta en escena así lo parezca. ¿Crees no obstante, en que pueden existir personas dotadas con esos poderes?

Los más interesados en comprobar si existen esos dones son los científicos. Imagina poder convocar al espíritu de un matemático que dejó un teorema incompleto, que un señor pudiese doblar un trozo de mental con solo rozarlo, la posibilidad de saber al cien por cien lo que está pensando una persona… Se ha invertido mucho tiempo en ello y hasta el día de hoy no hay ciencia que demuestre que existe la telekinesia, la telepatía o el espiritismo. No soy tan atrevido como para excluir a toda la humanidad pero he conocido a muchísimos médiums, psíquicos y otros personajes que no eran capaces de hacer nada que yo no pudiese hacer exactamente igual, es decir, sin un sistema humanamente explicable. O reproducir uno de mis números a mayor nivel. Incluso alguno me dijo “Es que tienes unos poderes que yo no tengo”. Lo que yo no tengo es su cara dura.

Blake cree que en el mundo de lo paranormal abundan impostores y caraduras. Algunos de ellos han llegado a lamentarse por no tener “los poderes” que aún hoy le atribuyen a él

El jurado de 'Pura magia': Miguel Ángel Gea, Inés la Maga, Blake y Poty. El jurado de ‘Pura magia’: Miguel Ángel Gea, Inés la Maga, Blake y Poty. (TVE)

Tengo entendido que cada número lo practicas hasta la extenuación, hasta que quede perfecto. ¿Hay posibilidad de descubrirte poniendo mucha, mucha atención?

En verano me vengo a Ibiza y me dedico a ello, aparte de a leer, y vuelvo con 40 o 50 nuevos. Los pruebo en mi cenas en casa con amigos, que han de participar. Una vez comprobados, los llevo a dos sitios pequeños, la Grada Mágica en Madrid y el Cafetín Crochet en El Escorial, el local más veterano en programar magia ininterrumpidamente. El que venga a verme para intentar pillarme, lo tiene crudo (risas). La técnica la he depurado al máximo. Siempre que estoy viendo la tele distraído, tengo algo en las manos que estoy manipulando. ¿Para qué? Para que al actuar la técnica salga sola y pueda dedicarle más tiempo a interpretar el personaje. Una frase atribuida a Picasso dice: “Si la inspiración existe, que me pille trabajando”. No hay otro secreto que trabajar.

¿Alguna vez ha estado tu vida en peligro durante un número?

Para ese número de la bala, aquel que hice en 1, 2, 3, yo siempre pongo un cristal en su trayectoria para demostrar que el proyectil lo atraviesa y me sitúo a unos cuatro o cinco metros del cristal, así, los trozos de vidrio que salen como proyectiles impactan en el suelo hacia abajo y me pasan por encima por arriba. En una ocasión me puse demasiado cerca del cristal y me dieron en la cara. ¡Cómo chilló la gente! Quedé más ensangrentado que un nazareno. En otra ocasión, trabajando en el programa De domingo a domingo de TVE, tenía que escaparme de una camisa de fuerza colgado bocabajo. Antes, aterricé de un vuelo trasatlántico, hice un ensayo, una gala esa noche y… Llegó la hora. En un momento determinado me doy cuenta de que escuchaba la voz de Belinda Washington muy lejos y un brazo no me respondía. Como siempre digo “Voy a intentar hacer tal cosa, no sé si podré”, pensé que creerían que era parte del número. ¿Qué podía hacer? Quedarme quieto, ya que no podía decir ni Pamplona, mientras sudaba muy frío. Menos mal que el director se dio cuenta: “¡A Blake le pasa algo, tiene la cara morada, bajadlo, bajadlo!”.

No solo eres famoso por tus experimentos de mentalismo. También das conferencias en empresas. ¿Cuál es el área que suelen demandarte?

Fundamentalmente, enseñar a hablar en público. Son seminarios intensivos en que explico las siete u ocho técnicas básicas y comunicación no verbal. Hice de coach un tiempo pero lo he dejado porque últimamente es coach cada hijo de vecino.

‘Pura magia’ llega al prime time de TVE con un show basado en el formato de talentos aplicado al ilusionismo

El mentalista, durante uno de sus espectáculos. El mentalista, durante uno de sus espectáculos. (A. B.)
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