Raphael habla del origen de su enfermedad: «Empecé a beber porque me hacía dormir»

Raphael, que se encuentra en plena promoción de su nuevo disco, ha vuelto a los escenarios con la misma fuerza que siempre le ha caracterizado. Con la agenda repleta de eventos, el cantante de Linares ha encontrado un hueco en el calendario para sentarse en el sofá junto a Bertín Osborne y concederle una entrevista.

Con él, en la entrega navideña de «Mi casa es la tuya», el andaluz se ha confesado y ha hecho un repaso a su vida y carrera sin omitir su momento más duro: su lucha contra la Hepatitis B desde 1985, que con el paso de los años casi le llevó a la muerte.

«Mi enfermedad era muy traicionera y no daba la cara», ha confesado el artista. «Yo no he bebido nunca ni he fumado. Yo no soy bebedor, pero empecé a beber botellitas de esas pequeñas de los hoteles porque me hacían dormir. Cuando empecé a notar síntomas de cosas jamás pensé en el dichoso botellín para dormir», ha explicado Raphael.

Negación, y un transplante que salvó su vida

Raphael ha confesado a Bertín Osborne que, aunque notaba los síntomas, tampoco quiso enterarse nunca de ellos. Incluso, el cantante llegó a ocultar su enfermedad a su mujer, Natalia Figueroa, porque en ese momento se encontraba viviendo en un hotel de Barcelona. «Yo alargaba los viajes. Decía ‘no voy esta semana a Madrid’», ha reconocido el artista.

Tras los episodios de negación, Raphael viajó a Valencia grabando el especial de Navidad, donde pasó un mes trabajando en uno de sus peores momentos. «Terminé en Valencia y me fui corriendo al hospital y ahí salió todo. Y aún así, yo hice mi último programa de Navidad». Allí, según ha narrado visiblemente emocionado, su amiga íntima Rocío Jurado fue una de las personas en decirle que no estaba bien.

«No quería someterme a un transplante. Finalmente lo tuve que hacer, porque sino iba a morir. El día de la operación fue de vida o muerte, o llegaba el hígado, o no podía continuar viviendo. Es curioso que fue Rocío Jurado la que me dijo que no estaba bien, y ahora es ella la que no está aquí con nosotros».

Raphael también ha querido hablar de su transplante de hígado, que llegó después de meses de pruebas y recaídas médicas. Incluso, tras varios ingresos hospitalarios. La salud del artista era tan delicada entonces que su vida dependía, únicamente, de un transplante debido a la gravedad de su cirrosis hepática. Finalmente, y tras pasar por la lista de espera, Raphael recibió un hígado el 1 de abril de 2003. Desde entonces, se ha convertido en un abanderado y defensor del sistema de donación de órganos.

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