Salvador Sobral, un ganador con pasado oscuro a la espera de un trasplante de corazón

Hace pocos años Salvador Sobral pasaba desapercibido en su país y podía disfrutar de una tranquilidad que no solo le apasiona, sino que necesita. Todo eso terminó. Ahora mismo, tras ganar Eurovisión gracias a su tema Amar Pelos Dois, su popularidad en su casa se sitúa a la altura de Cristiano Ronaldo, y su faceta profesional y personal está compartiéndose por todo el continente a la velocidad de la luz. No en vano, él ha sido el héroe musical de Portugal, logrando una victoria en el certamen por primera vez para el país luso. Y eso que hasta el momento, el intérprete había confesado no haber visto ninguna edición anterior del festival.

De gestos exagerados e impredecibles, la vida personal de este lisboeta de 27 años está plagada de claroscuros, aunque su pasión por la música le viene de serie. Su pasión sonora- con especial interés por el género del jazz- solo puede competir con el cine y el fútbol, ya que es un gran aficionado del Benfica. Y como no, amor por su hermana, Luisa Sobral, con quien comparte largas horas de sesiones de cine en su casa, admirando directores como Pedro Almodóvar. Algo que no es de extrañar ya que el músico pasó algunas temporadas en España, concretamente en Palma de Mallorca y Barcelona.

Música, fama y drogas

Salvador Sobral era el típico niño y joven que se desmarcaba cantando en las fiestas, aunque su determinación profesional era convertirse en psicólogo deportivo. Para ello, se marchó de Erasmus hasta Palma de Mallorca, donde compaginó sus estudios buscando oportunidades artísticas en bares y discotecas. Allí vivió la doble cara del sector, logrando contrataciones y bolos por cien euros la noche pero, como él mismo ha reconocido, participando de noches desenfrenadas en las que se decidió a probar algunas drogas como setas alucinógenas.

Dos años en Barcelona y paso por el Sónar

El duro invierno de la isla con pocas oportunidades y su constatación de que podía ganarse mejor la vida como cantante que como psicólogo le llevó a tomar una nueva dirección y aterrizó en Barcelona para ingresar en una escuela de música, Taller de Músics, donde aprendió a componer, a entrenar el oído y conectó de manera especial con el género y la historia del jazz, que ahora se ha convertido en una auténtica pasión para él. En Barcelona llegó a formar parte del grupo de pop electrónico Noko Woi al frente del cual actuó en el conocido festival Sónar en 2014. Además, en la ciudad fraguó una amistad con el artista venezolano Leo Aldrey, con quien grabó un icónico vídeo en el Passeig de Sant Joan en el que Leo toca el ukelele y él canta y hace las percusiones con una libreta.

Con sus particulares movimientos espasmódicos, despeinado y con chaquetas de tallas mucho más grandes que la suya, Salvador ideó un repertorio con canciones de Ray Charles, Rui Veloso o Chet Baker, que improvisa y versiona de manera distinta en cada uno de sus recitales. Es por ello que su querida hermana, Luisa, le instruyó para que interpretara siempre de la misma manera la canción que defendió en Eurovisión, al menos hasta que pasara el certamen.

Tutelado por su hermana, Luisa Sobral

Su hermana, que acumula una acreditada carrera musical, con discos de corte jazzístico, fue la encargada de pulir a Salvador una vez regresó a su Portugal tras su experiencia en España. En 2009, el cantante se dio a conocer en un talent show del país, aunque enemigo de la fama, decidió emprender su aventura en Barcelona que se alargó por dos años. Con los consejos de Luisa, Salvador logró editar su primer disco en solitario el pasado año, Excuse me, con versiones en inglés de estándars americanos contemporáneos, y cantando en español un tema: Ay, amor.

Aún así, el gran salto mediático del artista no llegó hasta que se presentó como candidato a representar a su país para Eurovisión. La melodía de ‘Amar pelos dois’ venció en la gala de la Radio Televisión Pública de Portugal (RTP) para seleccionar al representante en su año de regreso al festival, después de su ausencia el año pasado por motivos presupuestarios. Y como no, la canción que defendió estaba compuesta por su hermana.

Problemas graves de corazón

Sin embargo, no todo son luces para un cantante que ha logrado un éxito sin precedentes. Y es que Salvador Sobral sufre una insuficiencia cardiaca y no puede alterarse demasiado. Ha sido operado dos veces este año a causa de sendas hernias, una de ellas en el ombligo, de ahí la vestimenta que lució para su actuación sin dejar ver parte alguna de su cuerpo. La prensa portuguesa también ha lanzado sospechas de que el intérprete tiene graves problemas de corazón y que está esperando un trasplante, algo que él nunca ha negado aunque no quiere hablar de una enfermedad que le obliga a ir al médico una vez cada 15 días.

Esta dolencia le obligó a hacer un plan de promoción y ensayos para Eurovisión mucho más reducido que el del resto de participantes, algo que no ha sido impedimento para que el joven se alzara con el micrófono de cristal. Salvador comparte ahora el éxito con todos los que le animaron a tirar adelante con esta aventura y sus nuevos amigos como Manel Navarro, con el que mantiene una gran relación y al que tuvo que consolar por su último puesto con polémica gallinera en primer plano. Son las dos caras de un festival de Eurovisión que este año ha premiado la balada, la sensibilidad y la superación por encima del colorido y el espectáculo.

Salvador no suele hablar de su dolencia, aunque no desmiente las informaciones que se han publicado en su país

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