Sarah Ferguson se une al retiro estival de la Reina en Balmoral

Los Duques de York viajaron junto a su hija Eugenia a Escocia a principios de semana

La sombra de la reconciliación siempre ha planeado sobre Sarah Ferguson y el Príncipe Andrés de Inglaterra, sin duda el exmatrimonio mejor avenido de la nobleza británica. A diferencia de otros tormentosos divorcios, como el protagonizado por su hermano mayor, el Príncipe Carlos, y la malograda Lady Di, cuyo desamor se sigue diseccionando hoy en toda la prensa internacional, los Duques de York exhiben una gran complicidad e, incluso, un comportamiento impropio de un matrimonio disuelto hace más de dos décadas. Aunque firmaron el divorcio en 1996, siguen habitando bajo el mismo techo en la mansión familiar de Royal Lodge en Windsor y en 2015, compraron juntos un chalet de lujo en Verbier, en los Alpes suizos.

A la pelirroja y pecosa Fergie, de 57 años, se la relacionó en el pasado con otros hombres, como el atractivo empresario de origen español Manuel Fernández, pero ello nunca ha supuesto un distanciamiento de su exmarido. Las apariciones públicas juntos son una constante del álbum familiar y, este verano, Ferguson ha reservado parte de sus vacaciones para instalarse en Balmoral, el castillo escocés donde su exsuegra, la Reina Isabel, pasa sus largos retiros estivales, entregada a la vida campestre.

Vuelo en jet privado

El pasado lunes, los duques de York, acompañados por su hija Eugenia, de 27 años, eran retratados en el aeropuerto de Aberdeen (Escocia). El pérfido «Daily Mail» recalca que, a pesar de que varias líneas aéreas unen Londres con la ciudad escocesa por 62 libras, ellos prefirieron viajar en un jet privado.

A la única a la que se echó en falta en esta feliz reunión familiar es a su primogénita, Beatriz, de 29 años, apodada como la «princesa ociosa» por sus vacaciones permanentes y juergas continuas. En lo que va de 2017, ha viajado al extranjero hasta en 17 ocasiones y en los últimos cinco años, ha pasado por cuatro puestos de trabajo diferentes, sin llegar a convencer en ninguno. En lo sentimental, tampoco logra sentar la cabeza y, el pasado 19 de mayo, desayunaba con la noticia de que su exnovio Dave Clark, un alto ejecutivo de Uber con el que rompió en agosto del año pasado, anunciaba su compromiso con una ejecutiva publicitaria. Se espera que Beatriz se una a sus padres y su abuela en los próximos días, para participar de las largas caminatas y barbacoas en Balmoral, un pulmón natural de 20.000 hectáreas, por donde todavía corretean los ciervos y los ponis y que acoge granjas y arroyos.

El Duque de Edimburgo

A Fergie le ha costado lo suyo volver a ser readmitida en el núcleo de los Windsor. Durante más de dos décadas, Isabel II le negó el saludo y solo hace dos años, durante las carreras de Ascot, se escenificó el indulto real, con un acercamiento entre ambas. Si la relación entre Sarah y la Reina Isabel II podría calificarse ahora de cordial, quien no la traga y no lo hará nunca, es el Duque de Edimburgo. Aunque Sarah ya se ha hospedado en la mansión escocesa otros veranos, sus estancias se planifican para no cruzarse por los pasillos con el marido de la Reina, quien, sus 96 años, disfruta del comienzo de su bien merecida jubilación en Sandringham, (Norfolk), en compañía de un grupo de amigos. A finales de agosto, pondrá rumbo a Balmoral, cuando Fergie ya haya hecho las maletas.

Loading...