Tom Cruise, el actor de la eterna juventud que iba para monje franciscano

Parece que para Tom Cruise no pasa el tiempo. El actor estadounidense cumple 55 años este 3 de julio y se encuentra en plena forma física y con una piel tersa y luminosa que le quita como diez años de encima. Si bien hace un tiempo renegaba del bisturí y aseguraba que utilizaba una mascarilla facial hecha a base de excrementos de ruiseñor, arroz integral y agua para mantener un cutis ideal, el pasado mes de febrero le pudimos ver en la entrega de los premios Bafta británicos con un rostro hinchado y estático que evidenciaba que había caído en la tentación del bótox.

Semanas después recuperaba su aspecto juvenil y su sonrisa perfecta en la taquillera La momia, dejando claro que es uno de los actores de Hollywood que mejor se cuidan. Pese al varapalo que ha propinado la crítica al remake de este clásico de la Universal, Cruise mantiene vigente su poder en la meca del cine desde que Top Gun le colocara en el Top 1 en 1986 dando vida a Maverick, un personaje que volverá a retomar próximamente en la esperada secuela que dirigirá Joseph Kosinski.

Nacido en Louisville (EEUU) el 3 de julio de 1962, hijo de un ingeniero electrónico y de una profesora, sus padres se divorciaron cuando él tenía 12 años. Siguió viviendo con su madre y sus tres hermanas y cortó todo contacto con su padre, que se negó a pasarles pensión alguna. De pequeño le diagnosticaron dislexia y en la actualidad contribuye en un programa que ayuda a niños con problemas de aprendizaje. A los 14 años ingresó en un seminario católico de Cincinati con la intención de convertirse en monje franciscano y porque la educación era buena y gratuita.

Pronto abandonó el seminario e ingresó en la Escuela Superior, donde se graduó. En 1980 se trasladó a Nueva York, donde empezó a estudiar arte dramático a la vez que realizaba distintos trabajos (basurero, jardinero, conserje y vendedor de helados) con la intención de pagarse los estudios. Tras una breve aparición en Amor sin fin junto a Brooke Shields, consiguió una agente que le proporcionó un pequeño papel en la película Más allá del honor.

Annabelle Wallis, Tom Cruise y Sofia Boutella en la premiere de 'La Momia' en Nueva York Annabelle Wallis, Tom Cruise y Sofia Boutella en la premiere de ‘La Momia’ en Nueva York (Jamie Mccarthy / AFP)

Francis Ford Coppola le incluyó en el reparto de Rebeldes (1983) y, de la que saldría la hornada de actores jóvenes más importante de esta generación. Luego vino Risky Business y su famoso baile en calzoncillos, además de su primera nominación a un Globo de Oro. Precisamente, de aquel rodaje su compañero de reparto Curtis Armstrong ha revelado en un libro que el joven actor parecía un tipo torpe e inseguro, aficionado a leer la Biblia, hasta que descubrió que no salía de juerga por las noches porque aguardaba en su habitación a que las chicas se colaran en su cama. En 1985 trabajó a las órdenes de Ridley Scott en Legend, superproducción que fue un fracaso comercial. Al año siguiente le llamó Tony Scott para participar en Top Gun, que fue un auténtico éxito comercial.

A partir de entonces su ascenso fue meteórico y paseó su talento interpretativo y carisma en títulos tan conocidos como El color del dinero, Cocktail, Rain Man o Nacido el 4 de julio. En esta última ofreció uno de sus mejores papeles en la piel de un veterano de Vietnam a quien la guerra deja parapléjico. Ganó el Globo de Oro y obtuvo una candidatura al Oscar como mejor actor principal, pero la estatuilla se decantó por Daniel Day Lewis en Mi pie izquierdo. Tras tres nominaciones a lo largo de su carrera, el premio gordo de la Academia de Hollywood todavía se le resiste.

Días de Trueno, Un horizonte muy lejano y Eyes Wide Shut las rodó junto a Nicole Kidman, su esposa durante once años y con la que tuvo dos hijos adoptivos. Estuvo genial en Algunos hombres buenos, Jerry Maguire y Magnolia y demostró que es un actor que se arriesga al límite y sin necesidad de dobles en la saga Misión Imposible, de la que está rodando la sexta entrega.

Casado y divorciado en tres ocasiones, los rumores sobre su presunta homosexualidad le han perseguido desde que su primera mujer, Mimi Rogers, afirmara a la prensa que el actor no daba la talla en la cama: “Quería ser un monje, nuestro matrimonio no encajaba en sus necesidades espirituales pensó que debía ser célibe para preservar la pureza de su instrumento…”. Rogers, seis años mayor, le introdujo en la iglesia de la Cienciología, y desde entonces Cruise se ha convertido en uno de los más importantes y destacados miembros de esta polémica secta.

Nicole Kidman junto a Tom Cruise, en una imagen tomada en 2001 cuando eran pareja Nicole Kidman junto a Tom Cruise, en una imagen tomada en 2001 cuando eran pareja (Getty / Getty)

La Cienciología ha traído constantes polémicas a la vida personal de Cruise. Sus rupturas amorosas han sido siempre controvertidas, en especial con Katie Holmes, que solicitó el divorcio en 2012 alegando diferencias irreconciliables y la custodia de Suri. Parece ser que el motivo principal que llevó a la actriz de Dawson’s Creek a dar el paso fue la obsesión desmesurada que mostraba su marido por la secta.

Pese a su ajetreada vida sentimental, este amante del riesgo y la velocidad que tiene fama de ser un profesional muy estricto en su trabajo, mantiene intacta su radiante sonrisa y se vuelca en el cine, sobre todo en el de acción, para demostrar que aún tiene cuerda para rato.

Tom Cruise se ha especializado en el cine de acción y tiene cuerda para rato

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