Uma Thurman, en horas bajas

Uma Thurman es una mujer de armas tomar, como demostró en Pulp Fiction y Kill Bill o en su reciente estancia en Barcelona para rodar el nuevo largometraje de Rodrigo (Buried) Cortés, cuando los productores de la película tuvieron que correr a buscarle un nuevo hotel porque el que le habían reservado –de lujo, por supuesto– no le convenció.

Pero aunque la intérprete bostoniana sigue siendo una peleona y gozando de popularidad universal a sus 46 años bien se podría decir que no está atravesando por un buen momento ni en lo profesional ni en lo personal, que se encuentra más bien en horas bajas.

Está claro por ejemplo que en su carrera de actriz hace bastantes –por no decir muchos– años que no tiene un éxito. Los tiempos de sus grandes trabajos, como los dos mencionados filmes de Quentin Tarantino, Las amistades peligrosas, Henry and June o Gattaca, quedan ya lejos. “¿Se infravalora Uma Thurman constantemente o es que Tarantino es el único director que la aprecia?”, se preguntaba certeramente un crítico respecto a uno de sus filmes de hace unos años. Thurman está sobrada de presencia y por momentos ha demostrado gran talento –ganó incluso un Globo de Oro como mejor actriz en un telefilme, Hysterical Blindness (2002)–, pero no ha sabido elegir o no la han elegido. La edad también influye, desde luego, pero su caída, como se ha dicho, viene de lejos. De hecho desde Kill Bill 2 (2004), a la que siguieron fracasos –o tonterías– como Los productores (2005), Mi superexnovia (2006), Marido por sorpresa (2008), Una mamá en apuros (2009), Ceremony (2010) o Bel Ami (2012). Desde entonces, pocos filmes y ya en papeles secundarios. Y en las series televisivas (Smash, The Slap…) tampoco ha estado afortunada.

En cuanto a su vida privada, siempre ha sido un tanto agitada y lo sigue siendo. Así, desde hace ya largos meses (y de hecho desde hace algún que otro año) su presencia en los medios de comunicación a nivel global se debe principalmente a la larga batalla que sostiene
con su expareja el financiero francés Arpad Busson por la custodia de la hija de ambos, nacida en
el año 2012, cuyo nombre completo es Rosalind Arusha Arkadina Altalune Florence, pero a la que todos llaman sencilla y juiciosamente Luna.

El asunto ha llegado esta semana a juicio en el Tribunal Superior de Manhattan, en Nueva York. Busson quiere la custodia compartida y que Luna, que vive con su madre en Nueva York, donde él la visita en ocasiones, pueda vivir por temporadas en sus mansiones de Londres, donde reside, o Bahamas, a lo que Thurman se niega. La lucha comenzó ya a mediados del 2014, cuando la pareja se separó tras siete años de relación con intermitencias y hasta un compromiso de boda. Thurman ha retratado a Busson como un mal padre y él ha contratacado con virulencia: ha acusado a Thurman de no haberle devuelto el anillo de compromiso –un pedrusco de 1,4 millones de euros–, a pesar de solicitarlo en repetidas ocasiones y de despedir a siete niñeras de Luna en los últimos 12 meses. A través de sus abogados también ha dejado caer que la actriz tiene problemas con el alcohol y que su salud mental no es la mejor. Thurman lo ha negado, aunque ha reconocido haber sufrido síndrome de atención deficitaria y haber tomado medicación contra la depresión, la ansiedad y el insomnio.

Thurman estuvo casada con los actores Gary Oldman (de 1990 a 1992) y Ethan Hawke (de 1998 al 2003) y con este último tuvo a Maya, de 18 años, y Levon, de 14. Por su parte, Busson estuvo casado con la top model Elle Mcpherson (de 1996 al 2005), una relación de la que nacieron Arpad, de 19 años, y Aurelius, de 13.

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