Una noche con Sofia Loren

Este año hace medio siglo que protagonizó “La Condesa de Hong Kong” junto a Marlon Brando. Era la última película dirigida por Charles Chaplin y que se desarrollaba casi íntegramente a bordo de un barco, que en realidad era una maqueta instalada en los estudios Pinewood de Londres.

Cincuenta años después de ese rodaje, en la noche del sábado, Sofia Loren volvió a un barco, esta vez real, amarrado en el puerto de Le Havre: el MSC Meraviglia, un enorme buque de 167.600 toneladas, 315 metros de eslora y 65 de altura, que ocupaba buena parte de la linea de atraque que utilizaban los antiguos transatlánticos comerciales que unían regularmente Francia con Estados Unidos y que acabaron sucumbiendo por la expansión de las aerolíneas.

La noche comenzó con un concierto de Patrick Bruel, uno de los iconos del pop francés

A las nueve de la noche, un elegante Mercedes negro se acercó lentamente a una carpa transparente instalada a estribor del barco. Allí esperaban los cerca de 3.000 invitados a la ceremonia de bautismo del Meraviglia, que ya habían disfrutado de un concierto de Patrick Bruel, uno de los iconos del pop francés, que también es una de las caras más celebres del país, tanto como actor, como por su presencia continua en programas de televisión y su compromiso con causas solidarias y sociales. Inicialmente el publico estuvo algo frio, aunque a medida que la música fue avanzando, Bruel se metió a todos los invitados en el bolsillo y al final nadie quedó sentado en el muelle de Le Havre, poniendo a bailar incluso al célebre actor franco-marroquí Gad Elmaleh, maestro de ceremonias del evento.

Vestido de impecable uniforme blanco, el capitán del buque se acercó al coche, un mayordomo abrió la puerta y aparecieron tanto en directo como en unas pantallas gigantes habilitadas en el recinto, las piernas de Sofia Loren, que alargó la mano para tomar la del marino. Se hizo un silencio absoluto en el recinto mientras, por fin, apareció el rostro del mito del cine italiano y mundial que se estrenó en la gran pantalla en 1951, con un pequeño papel en Quo Vadis y que durante décadas llenó las salas con sus papeles en películas como Arabesco, Capri, El Cid o Dos Mujeres junto a otras actrices, actores y directores que ya son historia y leyenda.

“Firmaba por llegar así a su edad” reconocía en italiano una de las invitadas con ojos emocionados, “es una mujer maravillosa, mírala, mírala”, indicaba otro invitado, esta vez en francés, mientras la Loren avanzaba hacia el escenario, lenta y solemne. “Es la primera vez que Sofia no recorre toda la alfombra azul hasta el lugar de la ceremonia. Esta vez ha tenido que acercarse en coche”, reconocía con algo de pesar Luigi, uno de los directivos de MSC Cruceros, que desde 2003 tiene a la actriz como madrina de todos los buques que ha ido botando desde entonces en diferentes puertos de Europa.

La Loren es buena amiga de la familia Aponte, saga relacionada con la marina mercante desde 1675 y que hoy es la propietaria de una enorme flota de 460 portacontenedores y 13 buques de cruceros, a los que se añadirán 10 más hasta 2026, dentro de un programa de inversión de 9.000 millones de euros, sin dejar de ser, como les gusta repetir a sus máximos responsables, como Gianni Onorato, Pierfrancesco Vago o el Mismo Gianluigi Aponte: son una -enorme- empresa familiar y como tal familia, fieles a los amigos, han contado con la actriz italiana como madrina de todos los barcos que se han ido botando desde 2003. El más moderno, fabricado en Saint-Nazaire, tiene 19 puentes, 32 ascensores, 2.244 cabinas o suites para pasajeros y puede llevar hasta 4.475 cruceristas cuidados por una tripulación de más de 1.500 profesionales.

Sofia Loren en la inauguración del barco MSC Sofia Loren en la inauguración del barco MSC (lv)

“Nos has dado mucha suerte en cada bautizo y queremos que sigas siendo nuestra madrina durante muchos años con todos los barcos que están por llegar” pidió Aponte a Loren, que con un notable escote y una gargantilla de perlas avanzó por el escenario acompañada de los aplausos del publico, entre el que se respiraba la sensación de estar viviendo un momento especial, no solo por la propia botadura, sino por tener delante a un mito que, como madrina del nuevo barco y en deferencia a la ciudad de Le Havre y al astillero galo que lo construyó, habló en francés a los presentes sin dificultad alguna pues hace ya muchos años que reside en Ginebra, Suiza, ciudad donde tiene también su sede central MSC. “aunque también podría haberlo hecho en napolitano”, reconoció.

Todo lo demás vino rodado: el capitán dio la orden, se hizo la cuenta atrás y la Loren, con unas tijeras doradas cortó la cinta que lanzó una enorme botella de champagne contra el casco, rompiéndose como es debido y dejando como bautizado oficialmente al nuevo buque de MSC que desde el domingo entró en servicio comercial en un viaje inaugural en que el próximo viernes dia 9 llegará por primera vez a Barcelona, que será uno de sus puertos base durante esta temporada de verano.

Con el champagne aun deslizándose por el casco, los fuegos artificiales remataron la ceremonia y Sofia Loren se despidió cariñosamente de los invitados y de los directivos de la naviera, astilleros, la ciudad que acogió el acto y del capitán del barco que a partir de ese momento pasó a tener el protagonismo total de la noche, mientras la legendaria madrina, como buena actriz, hizo “mutis por el foro” (una expresión de origen teatral) y embarcó para pasar la noche a bordo. Genio y figura con 82 años, que siguió atenta y amable con todas las personas que fueron saludándola con cariño, respeto y admiración.

Después de la espectacular ceremonia, la madrina embarcó para pasar la noche a bordo del Meraviglia

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