Una vida sin Iñaki Urdangarin: el nuevo horizonte de la infanta Cristina

Nadie creía que Iñaki Urdangarin pudiese cruzar el Rubicón de Nóos sin pisar la cárcel. Las penas que le demandaban tanto el ministerio fiscal como la acusación popular superaban los 19 y los 26 años respectivamente. Aun así, el exduque de Palma no ha salido todo lo mal parado que le deparaba un horizonte tan ominoso.

Aunque estamos ante un caso sin precedentes, conviene señalar que solo un milagro librará a Urdangarin de entrar en prisión: el fiscal Pedro Horrach pedirá su ingreso inmediato y, según se comenta en círculos judiciales, no es previsible que la Audiencia Provincial de Palma se sustraiga a la solicitud de Fiscalía Anticorrupción. Aunque las respectivas defensas recurran en segunda instancia –abogando, plausiblemente, por la ausencia de alarma social o riesgo de fuga–, el tribunal puede acordar el ingreso en prisión de Iñaki Urdangarin y su exsocio Diego Torres en las próximas horas. Se prevé una acción contundente y ejemplarizante. La Gürtel está demasiado cerca.

Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón durante una de las jornadas de la vista oral del caso Nóos, celebrada en Palma de Mallorca.
Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón durante una de las jornadas de la vista oral del caso Nóos, celebrada en Palma de Mallorca.
(Jaime Reina / AFP)
El fiscal Horrach ha pedido el ingreso inmediato en prisión. Ahora, Urdangarin depende del tribunal

El reo tiene derecho a escoger el centro penitenciario donde cumplir su condena, justificando mínimamente el motivo. En el caso del exduque de Palma dos muy concretos se plantean como más probables: la cárcel alavesa de Zaballa –sustituta de la vieja Nanclares– o la de Badajoz. En el primer caso, la ventaja inmediata es la proximidad de su familia, originaria de Vitoria. En el segundo, la comodidad de un pequeño penal provincial, con solo 500 internos y considerada muy tranquila. Durante los próximos años, ese centro tiene muchas posibilidades de ser su nuevo hogar.

Desde antes de conocer el fallo de la Audiencia de Palma, la hipótesis portuguesa circulaba por varias redacciones. De hecho, varios medios dan ya como seguro que Urdangarin optará por la cárcel de Badajoz y que su familia se instalará en Portugal, cuya frontera se halla apenas a cinco kilómetros del centro penitenciario pacense. Naturalmente, si la infanta Cristina y sus cuatro hijos (Juan, Pablo, Miguel e Irene) se trasladan al país vecino, es de esperar que vivan en Lisboa o incluso en Estoril, viejo refugio de la familia Borbón durante el exilio.

(Doña Cristina, durante una de las sesiones de la vista oral en Palma.
Pool / Reuters)

De entre los centros penitenciaros posibles para cumplir su pena, Badajoz y Zaballa suenan como los más probables

Don Juan, que vivió en Suiza desde la muerte de su padre, Alfonso XIII, escogió Estoril para seguir de cerca el devenir de España tras la victoria de Franco. Llegó allí hacia 1946 y escogió instalarse en Vila Giralda en 1949. Otros relevantes nombres de la realeza europea seguirían su ejemplo, como fueron los Orleans, Saboya y Bulgaria. Don Juan trabó allí relaciones fraternas, su hija doña Margarita se casó allí (doña Pilar lo hizo en la vecina Lisboa), largas temporadas en la localidad portuguesa vieron crecer al rey Juan Carlos I y en el imaginario de los Borbón, Estoril sigue figurando como un refugio.

Algunos indicios recientes apuntan a la hipótesis portuguesa como una realidad en ciernes: el pasado mes de abril conocimos que el Aga Khan IV, líder mundial de la comunidad ismaelita, compraba el lisboeta palacio Henrique de Mendonça. Su propio órgano de comunicación lo hacía público en abril de 2016, explicando que aquel lugar sería la nueva sede del Ismaili Amamat. ¿Cómo conecta esto con doña Cristina? El nexo está en Ginebra.

Don Juan Carlos trató de ayudar a su hija al mediante un puesto de trabajo en la fundación del Aga Khan, en Ginebra.
Don Juan Carlos trató de ayudar a su hija al mediante un puesto de trabajo en la fundación del Aga Khan, en Ginebra.
(Dani Duch)

Cuando Barcelona, ciudad donde nacieron sus cuatro hijos y a la que regresaron desde Washington buscando el calor de los viejos amigos tras estallar el caso Nóos, se volvió netamente hostil, el matrimonio se marchó a Ginebra. Allí, un puesto en la Aga Khan Developement Newordk (AKDN) esperaba a doña Cristina. Don Juan Carlos, aun con la distancia nacida de las aristas de Nóos, facilitó que su viejo amigo –ambos compartieron pupitre en el exclusivo colegio suizo Le Rosey– ayudase a su hija mediana en una ciudad nueva, fría y desconocida. Ante la nueva y durísima realidad que debe afrontar el matrimonio, todavía en Ginebra pero en contacto permanente con sus abogados, la hipótesis portuguesa se antoja como un destino tan plausible como amable.

El palacio adquirido por el Aga Khan en Lisboa podría acoger a la infanta y sus cuatro hijos
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