Viaje alucinante al alma rota de Björk

Si es usted muy fan, seguramente habrá deseado alguna vez saber cómo es Björk por dentro. Y no es fácil, dado el retraimiento de la inefable arista y una de sus características personales más notables. Sin embargo, gracias al Sónar 2017 podrá conocerla más íntimamente incluso que sus padres, el que fue su pareja durante los últimos años o hasta que su foniatra. Enseguida lo entenderán. La muestra que la artista islandesa trae a esta revolucionaria edición del Sónar, el Festival de Música, Creatividad y Tecnología por antonomasia, se llama Björk Digital y se avanza al miércoles 14 ocupando un espacio estable del CCCB. Esa misma noche, la Björk DJ ofrecerá en la Fira de Montjuic un set que se prevé memorable.

Björk Digital es una exposición inmersiva virtual –basada, sobre todo, en su álbum Vulnicura– en la que veremos cómo el director Jesse Kanda captó el interior de la boca de Björk mientras ella cantaba Mouthmantra VR. A esto nos referíamos. Lengua, dientes y garganta en movimiento de un mito islandés. Todo cobra vida propia en una espiral delirante. Y esa es solo una de las varias instalaciones de que consta la obra. Las otras son el videoclip Blake Lake, encargo del MoMA de Nueva York, y rodado por Andrew T. Huang en sobrecogedoras montañas de Islandia y Stonemilker VR, un recital rodado en una playa del mismo país pero en con tecnología 360º mientras que en NotGet VR, gráficos generativos convierten a Björk en una polilla gigante merced a las máscaras de Jim Merry. Finalmente se dispondrá un espacio de aprendizaje interactivo para familiarizarse con Biophilia, una aplicación creada por ella que juega con la música, la naturaleza y la tecnología.

Asegura tener un respeto mucho mayor por la biología del cuerpo, el cerebro y el sistema nervioso después de la experiencia de desamor que sufrió en 2013

'Björk Digital' es performance, cine, instalación, vídeo e interacción con la realidad virtual. Podrá experimentarse en la Sala 2 del CCCB desde el 14 de junio al 24 de septiembre ‘Björk Digital’ es performance, cine, instalación, vídeo e interacción con la realidad virtual. Podrá experimentarse en la Sala 2 del CCCB desde el 14 de junio al 24 de septiembre (Advanced Music)

Björk Guðmundsdóttir, que nació en Reikiavik en 1965, tiene dos hijos, un chico de 31 y una joven de 15 años. Se separó en 2013 del padre de la adolescente, Mathew Barney, con quien llevaba casi 14 años de relación. El dolor la llevó a sumergirse en una amargura que no conocía pero que, como los más grandes, acertó a sublimar. Así nació su obra más personal, a la que llamó Vulnicura. La canción Notget, escrita once meses después de la ruptura, explica su trayecto por el dolor como un viaje: “Tengo un respeto mucho mayor por la biología del cuerpo, el cerebro y el sistema nervioso después de mi experiencia. El proceso de duelo que siguió a la separación fue como un libro que leí, capítulo por capítulo”, explicaba en una reciente entrevista con el diario The Guardian.

La otra parte positiva de este viaje al infierno, además de la producción creativa, fue profundizar en la empatía como nunca había experimentado antes. Según reconoce, pensó que el dolor que sentía por el desamor era especial y distinto al de los demás, si bien acabó comprendiendo su error. “Miré hacia atrás y vi que había terminado un capítulo en mi vida y que había comenzado uno nuevo. Este es un proceso natural y hay una cierta experiencia humana común en ello, lo que es una sensación muy hermosa”. Desde entonces, la empatía se convirtió en un valor en alza que, desde entonces, no la ha dejado.

La artista islandesa pretende darle alma a la tecnología y tender un puente entre ella y los seres humanos

'Björk Digital' está coproducida por el CCCB, Sold Out y DG Entertaiment en colaboración con Sónar. ‘Björk Digital’ está coproducida por el CCCB, Sold Out y DG Entertaiment en colaboración con Sónar. (Advanced Music)

La artista se ha distinguido desde siempre por su pasión pionera: le gusta explorar, investigar, experimentar y llegar antes aun sin más vanidad que la íntima. Si un día la ciencia consigue crear la inteligencia artificial tal como la soñó Isaac Asimov, el nombre de Björk debería aparecer destacado en algún lugar del proceso: ella cree que el papel del artista es darle a la tecnología un alma: “La palabra tecno viene del griego y significa, en realidad, artesanía. Hemos creado una lanza, hemos cosido, tallado, construido y tenemos un iPhone en la mano. Tratar de separar la tecnología de otras cosas que creamos es como cortarnos un brazo y sostener que estamos bien y que vivimos aquí. ¿La tecnología es mala y fría? Eso no es realista. Quiero construir un puente entre ambos porque la tecnología es parte de nosotros”.

Artista multidisciplinar, nació musicalmente al abrigo del punk y hoy, a sus 51 prolíficos años, no renuncia a esa filosofía. A parte de ella, al menos: “Fue muy importante para mí durante los tiempos de Bad Taste [un sello islandés contracultural] y Sugarcube [banda a la que perteneció] en cuanto a hacer las cosas por uno mismo, a responsabilizarse. Y a medida que envejezco, ese sentimiento se vuelve más fuerte”. Lo comprobaremos el próximo 14 de junio con su aterrizaje en Sónar.

A sus 51 años, no renuncia a la filosofía punk que abrigó sus primeros trabajos contraculturales

La exposición inmersiva que Björk trae al Sónar de Barcelona ha recalado antes en Tokio, Sidney, Montreal, Reikiavik, Londres y Los Ángeles. La exposición inmersiva que Björk trae al Sónar de Barcelona ha recalado antes en Tokio, Sidney, Montreal, Reikiavik, Londres y Los Ángeles. (Advanced Music)
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