Vuelve el show: All i Want for Christmas Is…Mariah Carey

¡Silencio! ¿No lo oís? Esas notas….esa melodía pegadiza, esas campanillas que suenan a señal de seguridad de comercio rancio cuando el dependiente está en la rebotica, esas coreografías imposibles que normalmente terminan con tu cuñada en el suelo babeando el gorrito de navidad y atragantándose con el matasuegras mientras otros lo intentan con la suegra real…¡Qué bonito! ¿Qué sería la Navidad sin los villancicos? No. Vayamos más allá. ¡Qué sería de la Navidad sin Mariah Carey y sus villancicos? Vale, chicas y chicos, nos queda esto o el Tamborilero de Raphael, así que cuidadín con la respuesta que lanzáis al aire que luego nos arrepentimos y yo no tengo todo el día. ¿Mariah Carey, no? Pues sigamos.

Las 8.564 velas que algunos pusieron en iglesias americanas para que la señora Carey no reapareciera esta Navidad han estado a punto de surgir efecto pero les ha faltado un poco más de fe ya que, finalmente, la cantante se ha recuperado de algunas molestias médicas y todo apunta a que estará on fire para regalarnos los oídos con alguno de sus espectáculos. El último fue tan sonado que hasta la Estatua de la Libertad terminó petrificada y sonrojada. Lo primero no tiene mérito porque es una estatua, lo segundo sí.

Fue en la plaza de T imes Square durante la tradicional fiesta de Año Nuevo. Mariah Carey salió a cantar el tema Emotions y las ‘emotions’ que logró contagiar fueron tres: bochorno, vergüenza ajena y ganas de llorar. Problemas técnicos le hicieron una mala jugada y su coordinación en el playblack fue digna de algunos madrugones con Leticia Sabater cuando realizaba movimientos imposibles para darnos los buenos días. Cuando ya no pudo seguir la canción se dedicó a contonearse como aquel que sale del bar a las cinco de la mañana pensando que las farolas son las banderolas de una pista de esquí de color negro. Como era de esperar, el vídeo se hizo viral y a ella solo le quedó usar Twitter para decir que “son cosas que pasan” y que seguiría dando titulares en 2017.

Y así ha sido. Oído no, pero parece que la diva tiene palabra. En poco meses la cantante ha tenido que cancelar algunos conciertos, la han echado de una película, la han dejado plantada en el altar, ha dejado a su representante, se ha sometido a operaciones para adelgazar y, por si fuera poco, un exguardaespaldas la ha acusado de acoso sexual. Que digo yo, podría haberse guardado algo para los próximos años que a lo mejor le va a hacer falta.

Pero aunque no lo creáis esta mujer tiene un pasado donde la imagen de luchadora de pressing catch que luce ahora no asomaba por ninguna parte. Carey era una chica dulce y discreta que triunfaba gracias a su voz y a sus composiciones. Without You es uno de los ejemplos más recordados de esa etapa. Problemas con Sony, su ex, Tommy Motola, su posterior ruptura con Luis Miguel y el criticado estreno de la película y el disco Glitter, iniciaron la mutación de artista a personaje infantilizado que escogió una mansión de Capri para vivir en una rave constante en la que se ha quedado a pesar de tener 47 años.

A partir de entonces no es que la cosa se torciera, sino que directamente hubo un cambio de guión donde su música dejó de tener importancia para dar cuerpo- mucho más cuerpo- a una actitud lúdica donde sus caprichos han copado los titulares que hace un tiempo estaban dedicados a sus discos y canciones. Atrás deja también una agitada vida sentimental con dos divorcios- tiene dos hijos de seis años Monroe y Morocco fruto de su relación con el cómico Nick Cannon– e innombrables escarceos.

Empezó el año quemando en uno de sus clips el vestido de boda valorado en 250.000 dólares y con el que tenía que haberse casado con James Packer. Un vídeo donde decidió seguir luciendo lencería tan apretada como a ella le gusta, aunque sus fans le hagan ver que la Pantoja de Puerto Rico ya no está tan lejos. Pero Carey sigue a lo suyo, ahora con nueva pareja , Bryan Tanaka, un bailarín 13 años menor que ella que dirige su carrera a cambio de un generoso sueldo de 12.000 dólares semanales. No está nada mal. Aunque su entorno ya le ha dejado claro por activa y por pasiva que no le gusta su nuevo amor, parece que ella vive su decimocuarta o decimoquinta juventud y actúa como una colegiala en celo.

Así que desde aquí, y después de este intenso retrato robot, os doy la posibilidad de que os quedéis con la Mariah Carey que más os guste. La que componía hits en 1994 como el tema All I Want for Christmas Is You con la ayuda de un teclado Casio, o la que casio nunca pasa desapercibida gracias a unos shows navideños que han conseguido deprimir a toda la legión de elfos que ayudan a Papá Noel. Una os asegura unas navidades dulces y sentimentales al estilo Disney, y la otra unas fiestas un poco más agitadas y botelloneras al estilo South Park.

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