Yolanda Hadid vuelve a sonreír

El dinero no da la felicidad y la salud es lo más importante en la vida. Yolanda Hadid, millonaria, celebridad televisiva y madre de las modelos Gigi y Bella Hadid sabe de la certeza de esta afirmación ya que a pesar de tenerlo todo, pensó en suicidarse por culpa de los dolores físicos que le producía la enfermedad de Lyme, que padece desde el 2012. Ahora vuelve a sonreír. Así lo relata la también modelo de 53 años en las memorias que está a punto de publicar: Belive me: My battle ith the invisibility of Lyme disease (Créanme: mi batalla con la invisibilidad de la enfermedad de Lyme).

En el 2012 estaba en la cresta de la ola gracias al exitoso reality Real housewifes of Beverly Hills, donde era una de las millonarias protagonistas. Fue ese mismo año cuando un doctor belga le diagnosticó la enfermedad de Lyme, transmitida por las garrapatas, después de detectarle una peligrosa infección en el cerebro. Esta dolencia crónica le afectó la habilidad de leer, escribir o incluso ver la televisión. Además de obligarle a pasar en cama 22 horas al día por el dolor, agotamiento, insomnio y ansiedad que padecía: “Soy una luchadora, pero tuve que rendirme”, ha explicado a People.

En el libro cuenta que dos años después de que le fuera diagnosticada la enfermedad, sufrió el pico más agudo de dolor durante un viaje a Florida con su segundo marido el productor musical David Foster. Fue entones cuando se desnudó y se metió en el océano con la idea de suicidarse. “Dios, por favor, llévame lejos en una ola. No puedo vivir un día más como este. Por favor, lleva mi cuerpo lejos. Sólo quiero desaparecer”, explica Hadid que improvisó esta especie de plegaria en el agua, pero a continuación, en su pensamiento apareció la imagen de sus tres hijos, Gigi, Bella y Anwar: “Hace cambiar mi conciencia inmediatamente y es la única cosa que consigue que no me deje llevar y ahogarme”, recuerda.

Cinco años después de ser diagnosticada con la enfermedad de Lyme, Yolanda Hadid ha encontrado el equilibrio para convivir con esta dolencia, que también afectan a dos de sus hijos Bella y Anwar. “He cambiado mi dieta. Ahora mismo no tomo gluten, lácteos, cereales, nada que lleve azúcar, cafeína, alcohol o té verde. Es aburrido, pero me alimentaría de corteza de árboles durante un año si eso me salvase la vida”. La enfermedad también le ha costado el matrimonio, ya que este mismo año se ha separado de Foster tras doce años de unión: “Tuvimos una hermosa historia de amor que recordaremos siempre. Por desgracia, no era lo suficientemente fuerte para soportar las circunstancias de la enfermedad”, explica.

Pero a pesar de todo lo sufrido, Yolanda saca una lección positiva: “Estoy muy agradecida de que este viaje me haya llevado a vivir en la luz. Lo he tenido todo y lo he perdido todo, sólo para darme cuenta que menos es más, el dinero no puede comprar la salud”.

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