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Cuba en estampida: 120 años de república

LAS TUNAS, Cuba. — Un éxodo masivo marca el 120 aniversario de la República de Cuba, que se cumple este 20 de mayo, fecha patria en la que iremos al terreno sociológico y no a los detalles históricos, que ya quedaron recogidos en Cuba, el 20 de mayo y la república “del montón”, publicado por CubaNet en esta misma fecha el pasado año.

Comencé diciendo que la estampida de mis coterráneos es masiva porque los cubanos están huyendo de su patria afrontando riesgos para sus vidas, deshaciéndose de sus casas y de todo cuanto poseen en la tierra que los vio nacer, como si no pensaran jamás volver a ella, o confiados en que algún día podrán rehacer sus vidas y regresar a su país como personas y no como parias, según salieron de él.

Curiosamente, los cubanos no se quedan en Panamá ni en México, ni les da por irse a Canadá; van a Estados Unidos, a la tierra del “tío Sam”, al “monstruo”, a los dominios del “imperialismo yanqui”, y me pregunto qué conclusiones estarán sacando los jefes comunistas sobre este corredor migratorio.

Que se sepa: cuando digo qué dirán los jefes del Partido Comunista lo hago porque los que huyen del comunismo en Cuba son personas nacidas con posterioridad al 1ro de enero de 1959, cuando el castrocomunismo tomó el poder. Quienes se van hoy fueron formados, educados e instruidos política y militarmente, entre otras muchas doctrinas impartidas desde la escuela primaria y hasta en estudios de postgrado, en la concepción de que el gobierno de los Estados Unidos es el principal enemigo de la “revolución cubana” porque la democracia estadounidense es falsa, su sistema capitalista abusivo y cruel y su sociedad enajenada por una “cultura chatarra” y un consumismo absurdo.

Releyendo La República para escribir este artículo, encontré un axioma que quiero compartir con los lectores porque explica el fracaso del adoctrinamiento a que han sido sometidos los cubanos por parte del régimen castrocomunista durante más de 60 años. En el famoso texto, Platón dice: “Porque un hombre libre no podrá recibir su enseñanza como si se tratase de un esclavo. Pues si es verdad que los trabajos corporales no disminuyen la fortaleza del cuerpo, sí lo es que no persevera en el alma cualquier conocimiento adquirido a la fuerza”.

Poco o nada hay que añadir a lo dicho por Platón, sólo que encaja perfectamente en la nación cubana, y por nación entiéndase el ya expresado concepto de Noah Webster: “un cuerpo popular que habita un mismo país y está constituido bajo un mismo gobierno”.

Pero este 20 de mayo la nación cubana cumple 120 años y es como si ese tiempo no hubiera pasado, es como si todavía permaneciéramos a las órdenes de un capitán general en el colonialismo español o de un gobernador militar del gobierno de los Estados Unidos. Incluso, es peor, porque dictaduras como la castrocomunista, en constante improvisación caótica por imperativos de supervivencia, carecen del orden administrativo de que suelen hacerse acompañar los gobernadores militares coloniales o interventores.

Los cubanos se van de Cuba. Ante ese hecho cierto, irrebatible, los castrocomunistas dicen: “siempre se han ido”, “se van por motivos económicos”, “no politicen la emigración”. Bien. Admitamos todas esas afirmaciones suyas y particularmente una: siempre se han ido. Cabe preguntar: ¿Cuántos se fueron, cuando?

¿Cuántos se fueron? ¿Cuántos se van?

Según cifras de la época y de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, hacia ese país en 1946 partieron 3 555 cubanos. De 1947 a 1953 las cifras anuales fueron 3 339; 3 402; 3 307; 3 068; 3 347; 3 577; y 4 055. La cifra récord fue la de 1954, con 7 995.

En nueve años, de 1946 a 1954, un total de 35 645 cubanos emigraron a Estados Unidos.

Ahora, compárese esa cifra con las de la actual estampida, que es más que un mero evento migratorio sin connotaciones políticas en los que se van, sino de resultados negativos nacionales por los que se fueron, como es el caso de los cubanos que desde el otoño del año pasado y hasta ahora mismo se van de Cuba, menguando todavía más sus recursos humanos, que son los de una nación envejecida, descapitalizando así el futuro socioeconómico del país.

A los cubanos que se fueron en el mismo año 1959 los castrocomunistas los llamaron “batistianos”, a los que partieron durante el éxodo de Camarioca los vilipendiaron como “gusanos”, y a los que se marcharon por Mariel los tildaron de “escorias”… ¿Cómo llamaran a los que ahora huyen y luego, al regreso, con los bolsillos llenos de dólares? ¿En los aeropuertos y en los barrios le darán la bienvenida?

¡Pobre Cuba! Hermosa tierra para amarla a quienes sus hijos en lugar de darle el pecho le dieron la espalda. ¡Pobre los cubanos! Tan valientes para huir y tan cobardes para permanecer. ¡Pobres los tiranos! Pretendiendo hacer de un país su olimpo, terminaron convirtiéndolo en un desierto. ¡Pobre “montón de gentes”, como dijo Aristóteles, haciéndose pasar por nación! Así dilapidaron 120 años, los de Cuba.

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