El bobo fue Fidel Cubanet

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Fidel y Raúl Castro, durante una de las últimas apariciones que tuvo el exgobernante cubano fallecido en noviembre de 2016 (Cubadebate)

LA HABANA, Cuba.- La historia de la Revolución Cubana no pasará a la historia, tal como la cuentan los historiadores castristas, incondicionales a la dictadura de Fidel y Raúl. No importa que sean doctores en Ciencias Históricas y jefes de instituciones reconocidas internacionalmente. El tiempo los desmentirá.

Uno de estos historiadores, Elier Ramírez Cañedo, recientemente volvió a tratar el tema de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos en la prensa nacional. Asegura que no fue Fidel Castro el responsable de que dichas relaciones fracasaran a partir de los primeros días de 1959.

Es posible que este joven historiador haya utilizado las dos únicas ediciones de cronologías hechas por el régimen, repletas de errores y omisiones y agotadas desde hace años.

Con sólo unas breves historias, ya conocidas gracias a la libertad de prensa que brinda la Internet, podemos saber que, en efecto, ha sido Fidel el gran obstáculo para la normalización de las relaciones con nuestro más importante vecino.

Aquí van:

En su libro Fidel Castro Patria o Muerte, el periodista español Enrique Meneses contó que, estando en la Sierra Maestra a finales de 1957, vio muy alterado a Fidel, cuando este supo que el Ejército, para demostrar que los revolucionarios luchaban por el comunismo, había interceptado unas cartas que se hacían Raúl su hermano y el Che, donde comentaban sobre la teoría marxista-leninista. “Lo fusilo, no me importa que sea mi hermano”, gritó fuera de sí el “jefe máximo”.

Aquella no fue la primera ni la última vez que Fidel hacia todo lo posible por ocultar sus verdaderas ideas políticas.

El 16 de enero de 1959, ante la tumba de Eduardo Chibás, Fidel declara, en un gesto melodramático —característico en él— no ser comunista.

Siete días después, el 23 del mismo mes, viaja a Caracas, Venezuela, para reunirse en privado, en la habitación de su hotel, con un grupo de comunistas, entre ellos Pablo Neruda, y cuando un fotógrafo hace una foto de Neruda con Fidel, este, iracundo, le arrebata la cámara, la lanza contra la pared y expulsa violentamente al reportero de la habitación.

El 8 de mayo del mismo año, en un discurso, afirma que ‘’esta revolución no es roja, sino verde olivo’’.

El 21 de mayo, se pronuncia humanista, no comunista, y fustiga verbalmente a los viejos comunistas.

El 2 de julio Castro critica en el diario Revolución las declaraciones anticomunistas del presidente Manuel Urrutia. En aquellos momentos no se supo si fue un fallo el suyo, o es que comenzaba a ser sincero, como nunca lo había sido.

El 7 de julio la verdad se abre paso y Fidel declara que a partir de ese día, se consideraría contrarrevolucionario a todo aquel que se pronuncie como anticomunista.

En realidad, ya Fidel tenía noticias de que el 30 de junio, funcionarios de la CIA habían declarado en Washington que él era, sin lugar a dudas, un mentiroso y un comunista. Habían terminado de hacer un análisis psicológico para estudiar la personalidad del Comandante en Jefe, su pasado pandillero, su tendencia a la violencia y lo que había detrás de su forma de actuar. Incluso se comparó con un análisis hecho a Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial y ambos concordaban en muchos aspectos.

O sea, que los americanos no eran bobos.

El bobo fue Fidel.