El “comunista” y “la gusanona” Cubanet

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Arturo Valdés entra a su casa luego de proferir insultos con evidente tufo homofóbico contra el fotógrafo y periodista (Foto: Roberto J. Quiñones)

GUANTÁNAMO, Cuba.- Al intervenir durante el pasado X Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el Sr. Ricardo Cabrisas Ruíz, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación, hizo un llamado a “ser extremadamente exigentes en el uso racional y el control de las divisas y los portadores energéticos”.

Pero en el “socialismo” cubano algunos se sienten mejores que otros, inmunes a las leyes y dictámenes de la propia política oficial, cuyo principal sufridor es el pueblo. Una de esas personas es el señor Arturo Valdés Curbeira, antiguo jefe del Departamento Ideológico del Comité Provincial del Partido Comunista en Guantánamo, ex director provincial de Cultura y ahora dirigente del Fondo de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura.

Al finalizar el año 2016, el señor Arturo Valdés Curbeira hizo lo mismo, aunque para ser sincero, el auto era mucho más pequeño. Tal parece que el tiempo de permanencia en La Habana le “ha dado más vista”, o su ostentación a costa del pueblo ha crecido, porque el pasado diciembre se apareció en Guantánamo con el vehículo que ilustramos en la foto, cuyo alquiler diario le cuesta a cualquier turista más de 200 CUC.

Si el auto fuera del Sr. Arturo y él pagara la gasolina o el petróleo no habría nada que decir, pero en un país con una situación económica como la cubana, donde cuenta hasta el último centavo, el hecho deja mucho que desear; mucho más cuando lo comete un “comunista” como él se jacta de decir que es.

El caso es que este “comunista” trajo desde La Habana hasta Guantánamo (una distancia de 1074 kilómetros) este auto, y ese costo lo pagó Liborio. Según dijo a este reportero de CubaNet un chofer de la Empresa de Taxis de Guantánamo, un vehículo de esa naturaleza debe consumir en ese trayecto más de 200 litros de gasolina, que representan igual cantidad de pesos convertibles. Lo mismo consumió en su regreso a la capital. Si a ello sumamos el gasto que “el comunista Arturo Valdés” hizo en Guantánamo, pues llegó aquí el 24 de diciembre, se fue el tres de enero y todo el tiempo anduvo paseando con el vehículo, un cálculo conservador nos dice que la cifra, a costa del pueblo cubano, se acerca a los 500 pesos convertibles, unos 12 500 pesos corrientes, cifra que supera 19,74 veces el salario promedio mensual de Guantánamo, que es de 633 CUP. ¿Por qué este “comunista” no sacó un pasaje en avión o en ómnibus para él y su familia? Si lo hubiera hecho, aún a costa del Estado, su conducta sería menos reprensible.

Al verme tomando las fotografías del vehículo el señor Valdés Curbeira me gritó delante de sus familiares y de un vecino, “retrata todo lo que tú quieras gusanona”. La frase denota la prepotencia de quien se sabe protegido y autorizado para derrochar los recursos del Estado sin que le pase absolutamente nada. Además, posee un evidente tufo homofóbico. Aunque no soy homosexual no me sentí ofendido. Conozco a varios homosexuales que tienen una postura mucho más cívica que la del señor Valdés Curbeira, porque jamás han medrado como él a costa del Estado. Ellos son dignos de todo mi respeto. Uno de ellos me acompañó en la cárcel varios años y se portó con más honestidad y honradez que otros “machotes” muy parecidos al señor Curbeira.

¿Quién paga por estos recursos? “Liborio”, desde luego (Foto: Roberto J. Quiñones)

Estoy convencido de que no es la condición sexual o política de un ciudadano lo que lo define ante la sociedad, sino sus valores cívicos y humanos, su capacidad de hacer el bien a los demás y al país. Entre su comportamiento y el mío quien más daño le hace al país, e incluso a su propio partido, no soy yo con mis opiniones sino él con su derroche de recursos. ¡Ojalá el castrismo tuviera más “gusanonas” como yo y menos “comunistas” como él! De ser así estoy seguro de que tendría menos oportunistas entre sus filas.

Lo cierto es que el “machote” de Valdés Curbeira, luego de lanzarme la frase, no salió a la calle como le dije que hiciera, sino que entró rápidamente en su casa.

Voy a denunciar este caso ante la Controlaría General de la República, aunque estoy seguro de que no pasará absolutamente nada. Doy por sentado que tampoco ninguno de los diputados de esta provincia ni los de las otras, que tanto hablan de exigencia y controles durante las sesiones de la ANPP, va a pedir aclaración alguna, sencillamente porque estamos en un país donde el dicho “haz lo que yo digo, no lo que yo hago” es un principio inviolable del comportamiento público de los dirigentes y funcionarios.