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El otro precio del regreso a las aulas

VILLA CLARA, Cuba. ─ Con la calculadora de su teléfono, Arasay Medina, una madre villaclareña, saca algunas cuentas para ilustrar mejor la cantidad de dinero que debe invertir cuando su hija de ocho años regrese nuevamente a la escuela. Explica que un paquete de medias, compradas a través de Revolico, le costaron 500 pesos, 1 500 una mochila, y suma el precio hipotético de un par de zapatos para los cuáles aún no ha podido reunir el monto necesario debido a los altos precios de estos en el mercado informal. Sin contar otros artículos de uso escolar, la cifra supera los 7 000 pesos.

Arasay trabaja por su cuenta al cuidado del hijo pequeño de una amiga, y le pagan por ello menos del salario mínimo establecido en Cuba luego de aplicada la Tarea Ordenamiento.

“Antes, yo tenía un trabajo en un puesto particular, pero tuve que dejarlo el año pasado para cuidar a mi hija en la casa a tiempo completo”, agrega. “Todas las madres estamos muy preocupadas con el inicio del curso, no solo por el tema de la enfermedad, también por todo lo que cuesta mantener a un niño en la escuela en estos tiempos”.

A principios de mes, los medios oficiales anunciaron la reanudación del año académico a través de una parrilla de teleclases para prever un “tránsito gradual de la virtualidad a una presencialidad o semipresencialidad”. En provincias como Villa Clara, tras la vacunación en edades pediátricas, los alumnos de la primera infancia y de primero a quinto grados de la educación primaria deberán incorporarse a las clases presenciales desde 15 de noviembre hasta el 12 de marzo de 2022. Desde marzo y hasta noviembre de 2022 recibirán en 30 semanas el contenido necesario para avalar el siguiente curso.
Durante todos estos meses con su hija en casa, Arasay ha procurado que una repasadora particular le mantenga los contenidos al día. Sin embargo, su mayor preocupación rebasa el ámbito académico.

(Capturas de pantalla/Cortesía de la autora)

“La escuela no es lo mismo que la casa. Aquí yo le doy cualquier cosa para que meriende, pero no sé qué voy a hacer cuando tenga que prepararle un pomo de refresco a diario con dos panes. ¿Con qué le doy esos dos panes? Yo no quisiera que se burlaran de mi hija los que tienen más posibilidades”.

A grandes rasgos, pudiera parecer que Arasay y otras madres hiperbolizan el tema de la merienda. Sin embargo, resulta un hecho incuestionable que tras la apertura de las tiendas MLC, productos como las mayonesas o las pastas alimenticias, que socorrían a las familias cubanas a la hora de preparar la referida merienda escolar, solo pueden adquirirse gracias a la “colaboración” monetaria de amigos o familiares en el exterior. En el propio mercado de reventa, un paquete de salchichas ha llegado a costar más de 300 pesos y cerca de 500 un cartón de huevos. El reinicio presencial del curso escolar supondría para las madres y padres un gasto aproximado entre 100 o 150 pesos diarios solamente en meriendas, sin contar el transporte, según los cálculos de Arasay.

En varios grupos de redes sociales, las madres y padres santaclareños también han manifestado su preocupación tras el anuncio del próximo regreso a las aulas. “¿Ya han pensado cuánto cuesta que un niño empiece la escuela? Es decir, cualquier zapato, mínimo 5 000 CUP, mochila y lonchera por los 2 500 CUP”, posteó en el grupo “Santaclareando” la usuaria Diana Jiménez. “Si solo dan un pan al día, si desayunan, no meriendan. Los panes de los revendedores de la calle están a 40 pesos la jabita. Si sigo sacando cuentas voy a infartar”.

(Foto: Captura de pantalla/Cortesía de la autora)

De acuerdo con la propia experiencia compartida por esta cuentapropista, un número significativo de trabajadores por cuenta propia (TCP) quedaron cesantes debido a las medidas restrictivas decretadas en la provincia, ya que muchos propietarios de negocios privados debieron paralizar cualquier actividad que no estuviera relacionada con la elaboración o venta de alimentos. La carencia de materias primas o recursos para mantener en marcha algunos de estos servicios generaron una alta tasa de desempleo en el sector, sumado a que la mayoría de las madres que ejercían como tal debieron abandonar sus trabajos para cuidar de sus hijos. “¿De qué nos sirve la seguridad social que pagamos todos los meses los TCP, si no nos respalda ni en tiempos de pandemia?”, posteó Diana. “Por favor, Estado cubano, nos puede responder cómo hacemos las madres cubanas”.

Otros usuarios se refirieron en la misma publicación a la escasez y los precios elevados de productos tan necesarios como las soluciones hidroalcohólicas o hasta los propios nasobucos para garantizar la protección de sus hijos. Por otra parte, luego del traspaso de casi la totalidad de los mercados a la venta en MLC, se eliminó cualquier posibilidad de comprar calzado en la red de tiendas estatales.

(Capturas de pantalla/Cortesía de la autora)

Si antes, la mayoría de las familias lograban reunir de sus salarios para una mochila marca THABA o un par de las llamadas “zapatillas” a la venta en las TRD, el precio de estos artículos supera con creces el pago de tres mensualidades de cualquier profesional cubano. Ante la nula oferta del estado, los zapatos y demás accesorios imprescindibles para acudir a un centro educacional solo pueden adquirirse mediante la importación de viajeros o residentes en el exterior que surten estos negocios en el país.

“En el período especial yo misma fui a la escuela con una jabita de nylon, pero ahora los tiempos han cambiado, ni lápices ni gomas de borrar baratas te encuentras por ahí”, opina Mildrey, madre de dos niños, de seis y nueve años, que también debió renunciar a su patente como vendedora de helado para cuidar de sus hijos.

Centro educacional muestra el cronograma de vacunación para niños de enseñanza primaria (Fotos: Cortesía de la autora)

El anuncio de un posible regreso a las clases presenciales ha sido tratado por los medios cubanos desde perspectivas que aluden a la exigencia de una correcta higienización en las escuelas, el uso obligatorio de varios nasobucos que deben ser cambiados durante el día lectivo o la reducción de la capacidad de las aulas y las residencias estudiantiles. Hasta la fecha, se desconoce si las tiendas de la cadena Artex, las únicas que aún comercializan en moneda nacional, serán abastecidas con artículos escolares a precios asequibles.

Tras una pequeña búsqueda por grupos de compraventa, Mildrey calculó que debía invertir cerca de diez mil pesos en calzado y tratar de comprarlos antes que los precios se disparen para el mes entrante. “El problema no es pagar ahora las zapatillas, es que les crece el pie muy rápido y entonces tendría que estar pagando la misma cantidad cada cinco meses, y yo no me he encontrado ninguna botija. Los que toman las medidas no piensan en esas cosas. A mi niña la voy a mandar en chancletas a la escuela y no me podrán decir nada por eso”.

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