El régimen cubano sigue despreciando la fe Cubanet

(Archivo)

LA HABANA, Cuba.- El subdirector del periódico Granma, Oscar Sánchez Serra, no podía permanecer callado en estos días de recuperación tras el paso del huracán Irma. Él es algo así como “el poder tras el trono” en el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Ante el mutismo del director de ese diario, la opinión de Sánchez Serra sirve para decir la última palabra sobre política, deporte, y cualquier otro tema de actualidad.

En el artículo titulado “El otro huracán y… ¿la tríada mágica?”, aparecido en la edición de Granma del 13 de septiembre, el Subdirector critica los actos de indisciplina que, según él, se produjeron durante el azote de Irma, entre ellos que cuatro hombres jugaran dominó con el agua llegándoles a la cintura, o que varios jóvenes estuviesen nadando en esas aguas. Para el articulista, el momento solo se prestaba para cumplir la tríada compuesta por disciplina, orden y exigencia.

Pero el señor Sánchez Serra fue más lejos al expresar que “aquí, en esta tierra, ni ante huracanes, epidemias inducidas, agresiones o frente a cualquier circunstancia, no se manda a nadie a rezar. Cuando la trilogía de vocablos, que no es mágica, se establece, la orden es de combatir para salir adelante”.

Sin dudas, una frase infeliz que da a entender lo inútil que resulta para este señor que las personas dirijan oraciones a su Dios en momentos difíciles. Algo que recuerda a los años setenta y ochenta de la pasada centuria cuando, amparadas en la concepción marxista de que la religión era “el opio de los pueblos”, las autoridades cubanas impusieron el ateísmo científico como uno de los pilares de la sociedad.

Una política causante de la marginación que sufrieron los creyentes, a muchos de los cuales se les impidió cursar estudios universitarios, o acceder a determinados puestos de trabajo.

Por otra parte, el exabrupto del subdirector de Granma resulta, entre otras cosas, extemporáneo. Porque de acuerdo con la versión aprobada de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, habrá respeto hacia las distintas manifestaciones de la diversidad, entre las cuales sobresale la creencia religiosa.

Es muy probable que Sánchez Serra se sienta disgustado con los católicos habaneros, quienes en la tarde del viernes 8 de septiembre, cuando ya los embates de Irma se hacían sentir sobre la región oriental de la isla, en lugar de acatar “la orden de combatir para salir adelante”, se dieron a la tarea de sacar del templo la efigie de la Virgen de la Caridad, e iniciar la habitual procesión por las calles aledañas.

Aunque así fuese, se impone una aclaración o una disculpa a los creyentes cubanos, algunos de los cuales ya se sienten ofendidos por semejante desatino.

¿Estaremos acaso a las puertas de una nueva guerrita de correos electrónicos, como aquella que se produjo hace una década, cuando los parametrados del Quinquenio Gris no soportaron ver en la pantalla de los televisores la figura del comisario Luis Pavón Tamayo?

¿Quién sabe? Todo podría suceder.

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