Enfermo, despedido y abandonado

(Imagen: taringa.net)

Rafael Gómez Beyries (Foto: Roberto j. Quiñones)

Rafael Gómez Beyries (Foto: Roberto j. Quiñones)

GUANTÁNAMO, Cuba.- Casado y padre de cuatro hijos, con dos que dependen económicamente de él, después de 38 años de trabajo sin una sanción en su expediente laboral, Rafael Gómez Beyries, vecino de Vilorio, municipio Niceto Pérez García, provincia de Guantánamo, fue despedido de su trabajo hace más de un año por una supuesta infracción de la disciplina a pesar de haber presentado ante el Órgano de Justicia Laboral de Base (O.J.L.B.) y el Tribunal Municipal Popular (TMP) pruebas que confirman su versión de los hechos.

Según consta en la sentencia 19 del 30 de octubre del 2015, dictada por el tribunal, la dirección de la Empresa Agroindustrial de Granos del citado municipio había detectado deficiencias en el servicio de guardias de la entidad donde Rafael trabajaba como custodio. El 6 de julio del 2015, a las 10:30 p.m., el señor Ricardo Hechevarría Vera, jefe de Recursos Humanos, junto con Diosdado Labañino, jefe de Protección Física, detectaron que Rafael no se encontraba trabajando y unos días después lo despidieron, pues, según la administración, abandonó su puesto de trabajo sin autorización de su jefe inmediato superior. No importó que dos horas después de la inspección Rafael hubiera regresado a su labor ni que su ausencia se debiera a una descompensación de su presión arterial.

En la comparecencia celebrada en el TMP el trabajador expuso que se sintió mal y tuvo que ir al policlínico de La Yaya. Presentó como prueba documental de su dicho el Método extendido por el Dr. José Francisco Pablo Matías, que acredita que fue atendido esa noche en el policlínico pero el tribunal desestimó esa prueba alegando que en la hoja de atención al público no constaba el nombre del trabajador. La Ley ofrecía al tribunal la posibilidad de citar al médico y a la dirección del policlínico para que esclarecieran los hechos pero el órgano judicial optó por la vía más fácil, expedita y practicada por los jueces: ratificar la medida disciplinaria.

Rafael presentó una solicitud de revisión ante la Sala de lo Laboral del Tribunal Supremo Popular, pero se la denegaron, a pesar de todas las pruebas que demuestran la injusticia cometida en su contra.

Habla el trabajador

“Siempre he creído en la justicia revolucionaria pero me siento burlado. Me faltan pocos años para jubilarme y esta decisión me perjudica mucho; también a mi familia, pues estoy enfermo y vivo en una zona de campo donde no abundan las ofertas de empleo”, nos dijo.

“Los custodios se ven obligados a trabajar entre 20 y 44 horas seguidas sin agua ni comida en un lugar muy apartado. No obstante, mi ausencia la noche del chequeo no se debió a eso sino a que me sentí muy mal; tanto que tuve que pedirle a un compañero de trabajo que me acompañara hasta el policlínico. ¿Es que tenía que morirme para satisfacer a la administración? Me sancionaron porque dicen que no informé al jefe inmediato superior cuando a esa hora allí no había ningún jefe, sólo estaban los custodios a quienes dije que iba a ver al médico. Yo no tengo la culpa de que el doctor que me atendió en el cuerpo de guardia del policlínico olvidara anotar mi nombre y dirección en el registro de control de los pacientes. Debido a eso el tribunal sugirió en su sentencia que mentí y ratificó la medida disciplinaria”, concluyó.

Las pruebas

Rafael mostró a CubaNet una fotocopia del Método expedido por el médico que lo atendió y un documento emitido por la subdirectora general del policlínico, en el cual, a pesar de haberse consignado erróneamente su segundo apellido, se confirma que fue atendido ese día en el lugar. También mostró un documento firmado por el Dr.Leaneidy Iribar Laborde, donde se ratifica lo expuesto precedentemente.

Unidas a esas pruebas y al método expedido por el médico que lo atendió, el trabajador posee declaraciones juradas de sus excompañeros Jesús López Dupuy, Oscar Cueira González, Yolanda Prades García y Reyneri Muchulí Argüelles, en las que constan las pésimas condiciones de trabajo que padecen los custodios de dicha entidad. El último también ofreció su declaración jurada ante Notario, donde consta que acompañó a Rafael hasta el policlínico debido a su estado de salud la noche de la inspección.

A pesar de todas estas pruebas, de nada han servido hasta la fecha las peticiones de justicia hechas por Rafael Gómez Beyrie a los tribunales, al Comité Central del Partido Comunista (PCC), al Comité Provincial del PCC, a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), al Consejo de Estado y a la Asamblea Nacional del Poder Popular, quienes le han respondido fríamente.

No debía ocurrir así en un gobierno que se proclama “de los humildes y para los humildes”. Al menos la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social deberían efectuar una visita a la citada empresa —sorpresiva sería mejor— y verificar las condiciones de trabajo de los custodios, pues, de ser cierto lo alegado por Rafael, ello constituye una violación de los derechos de esos trabajadores. Este es otro ejemplo de la “justicia” de los tribunales cubanos.

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