Fidel acapara la charada

charadaMADRID, España.- En Cuba toda la vida se jugó a la lotería, la bolita o como quieran llamarle. Quedó terminantemente prohibida desde que el —al fin difunto— comandante llegó al poder, pero la gente se las arregla para seguir jugando, a riesgo de severas condenas de prisión.

Y no se concibe jugar a la lotería sin tener en cuenta la charada, que no es más que una tabla de 100 números consecutivos del 1 al 100 y cada uno de ellos tiene su significado.

De manera que existe la costumbre de relacionar determinados hechos o sueños con dichos números para jugar a la lotería.

Los primeros 36 números fueron tomados de la charada china —que la introdujeron en Cuba en el siglo XIX— y los restantes son fruto de la imaginación popular.

Aunque nos podemos encontrar varias versiones de la charada, la mayoría coincide en lo esencial. También sucede que un número puede tener varios significados.

Siempre que pienso en la charada y la bolita tengo que recordar lo que le pasó a mi amigo Reinaldo, asiduo jugador en su barriada.

Una aciaga tarde, un perro callejero mordió a su suegra, causándole una importante herida en una pierna. Cuando, como de costumbre, el apuntador clandestino tocó a su puerta, mi amigo ya tenía de antemano seleccionados los números que tenía que jugar: 40 (sangre) y 83 (tragedia).

Al siguiente día, mi amigo Reinaldo no encontraba consuelo. El número premiado había sido el 15 (perro) pero él, inexplicablemente, no lo había tenido en cuenta.

Y como no podía ser de otra manera, el día posterior a la muerte de Fidel Castro los aficionados a este juego tenían la excusa perfecta para jugar dos números: 1 (caballo) y 8 (muerto).

Y es que a Fidel siempre se le conoció como “el caballo”, valga la aclaración.

Sin embargo, las predicciones fallaron y los números agraciados fueron 40 (sangre), 97 (mono grande) y 25 (piedra fina).

Y yo, como buen cubano que soy, también de vez en cuando hago uso de la charada para los grandes sorteos —Gordo de Navidad y El Niño—, por lo que me he puesto manos a la obra para buscar las terminaciones más apropiadas para los sorteos que ya se avecinan.

Pero me he encontrado con un gran problema: son demasiados los números que podría jugar y me voy a gastar casi todo mi salario.

En principio mi selección queda como sigue:

1 caballo

8 muerto

9 entierro

14 cementerio

32 cerdo, enemigo, demonio

41 prisión

44 infierno

45 presidente

46 hambre

52 abogado

59 loco

63 bandolero

64 muerto grande

77 guerra

78 sarcófago

80 buena noticia-barba

90 viejo-asesino

91 comunista

93 revolución

98 entierro grande

100 inodoro

Por suerte la charada no contempla números equivalentes para miseria, ruina, represión, dictadura, atropello, frustración, desesperanza… en fin. Y es que ni los chinos ni el imaginario popular cubano pudieron prever la catastrófica evolución del país de los últimos 60 años.

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