Internet en celulares cubanos: ¿Quiénes serán los usuarios?

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Los jóvenes son el grupo poblacional con más dominio de la telefonía móvil (foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- Aunque oficialmente no se ha establecido una fecha, ya comienza a hablarse de que este próximo 5 de julio de 2018 ETECSA comenzará a brindar el servicio de internet a través de los datos móviles.

Entre los trascendidos también hay comentarios sobre el precio excesivo de los paquetes de megas por hora que se supone oscilarán entre los 10 y 40 CUC, cifras que superan en decenas y quizás hasta centena de veces el salario promedio diario de cualquier trabajador estatal.

No obstante, el monopolio cubano de telecomunicaciones lleva semanas realizando la promoción del nuevo servicio de modo ya abierto, ya subliminar en los medios de prensa oficialista, así como realizando pruebas piloto en la 3G con la apertura de la navegación gratuita por algunos sitios con dominio .cu.

Aunque pudiera parecer que en Cuba cada día se avanza más hacia una normalización tecnológica con respecto al mundo y a una “democratización” del acceso a internet, basados en esas escenas cotidianas de personas acudiendo a las zonas wifi porque no tienen otro modo de acceder desde la comodidad del espacio privado, lo cierto es que aún hay millones de hombres y mujeres en la isla que ni siquiera conocen qué es internet o mucho menos qué cosa es un teléfono celular.

Incluso para una buena parte de los cubanos que hoy disponen de una cuenta de ETECSA para conectarse a la red de redes, esta apenas se reduce a una alternativa que le permite, mediante aplicaciones o servicios web, conversar en tiempo real con sus familiares residentes en el extranjero y no una herramienta para el desarrollo intelectual y la realización personal en todos los sentidos.

De esos más de 4 millones de aparatos de telefonía móvil que posiblemente hoy estén activos dentro de la isla habría que ver cuántos de ellos están en manos de personas que superan los 50 años de edad, es decir, esas generaciones que, además de haberse visto obligadas a ligar su destino al proceso político, también han cargado sobre sus hombros la mayor parte del “sacrificio” y las “penurias”, por no decir fracasos y retrocesos, que ha exigido la “construcción del socialismo”.

Un ejemplo de esto es Dinorah, de 57 años. Lleva más de una década trabajando en una granja porcina del municipio Limonar, en Matanzas. Anteriormente pasó más de veinte años en el plan citrícola de Jagüey Grande como controladora de norma, después de haber terminado la secundaria en una escuela al campo de la localidad donde fue preparada como técnico agrícola tras un “llamado de la Revolución” ante la falta de mano de obra. A pesar de su “sacrificio revolucionario”, todavía Dinorah no cuenta con un teléfono móvil, ni siquiera con un servicio de línea fija.

“Yo pude irme a estudiar enfermería pero di el paso al frente. Era otra época, también estaba enamorada y me quedé con el que hoy es el padre de mis hijos que manejaba un tractor (…), cuando terminó el plan (citrícola) nos mudamos para aquí (Limonar) porque allá nos estábamos muriendo de hambre (…). Nunca hemos ganado como para comprar un celular, tenemos que pensar en otras cosas (…), he escuchado hablar de internet y yo veo a la gente en eso pero que va, yo no puedo, eso es un lujo”, dice Dinorah para después describirme una cotidianeidad vacía de sueños.

Un caso similar es el de Adolfo, habanero, obrero jubilado de 68 años, que jamás ha visto un aparato de telefonía móvil en sus manos. Aunque afirma haber cumplido misión militar en Angola como soldado y haber sido trabajador ejemplar durante más de 30 años de labor en la Antillana de Acero, su pensión no le es suficiente para costear semejante gasto.

“No sé ni cómo funciona uno de esos. Además, son muy caros (…). Ni ahorrando, mi´jo, mi pensión es de 325 pesos al mes (13 dólares), eso no está hecho para nosotros (…), si me regalan uno no sé ni para qué, yo veo a la gente que los tiene, ni siquiera los usan para no gastar, porque dicen que es caro, eso al final aquí en Cuba no sirve para nada”, opina este anciano quien solo es uno entre los miles de casos que reflejan las estadísticas.

Estudios realizados recientemente por estudiantes de la carrera de Sociología de la Universidad de La Habana, basados en la propia base de datos de ETECSA, hablan de una tasa muy baja en cuanto al uso de celulares e internet por personas mayores de 50 en Cuba, con respecto a grupos de población comprendidos entre los 15 y los 49 años.

Promedios calculados a partir de los datos asentados en la Oficina Nacional de Estadísticas también reflejan la desproporción cuando advierten que alrededor de 1 de cada 10 personas mayores de 55 años posee un celular, frente a 6 de cada 10 individuos con edades entre los 15 y los 30 años, destacándose un aumento sorprendente en 8 de cada 10 en los grupos de adolescentes y jóvenes que no superan los 20 años.