La historia de un prisionero de Fidel Castro Cubanet

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Jorge Valls (Blog Free Cuba Foundation)

LA HABANA, Cuba.- Jorge Valls Arango es uno de aquellos miles de prisioneros de Fidel Castro, pero que pudo escribir su experiencia en un conmovedor libro titulado Veinte años y cuarenta días.

Fue poeta, estudiante y maestro de Filosofía de la Universidad de La Habana, condenado a veinte años de cárcel en 1964, cuando contaba 31 años de edad, por haber sido el único que saliera en defensa de su gran amigo Marcos A. Rodríguez, acusado este de haber delatado a un grupo de jóvenes escondidos en el edificio de Humboldt 7, en La Habana, que días antes habían participado en el ataque al Palacio Presidencial.

“Creía que era inocente y recorrí largas distancias para reunir pruebas que lo demostrasen”, dice. Seguramente eso molestó a Fidel Castro, porque ya tenía el Gobierno cubano todo el plan para condenar a muerte a Marquitos y que quedara el viejo Partido Comunista fuera de culpas”, dice Vals.

En su libro, Vals relata cómo lo llevaron a la fuerza al apartamento de Fidel, quien lo interrogó muy molesto, y cómo el Presidente Osvaldo Dorticós le dijo: “No nos interesa la culpabilidad o inocencia de Marcos Armando Rodríguez. Nos interesan las consecuencias políticas que pueda tener este juicio”.

El 23 de abril de 1964, día que cumplía 25 años, Marcos fue fusilado injustamente. Un mes después, el 8 de mayo, Jorge Valls fue arrestado en su casa de La Habana. Ahí comenzó su largo calvario como preso político “plantado”.

La historia de las prisiones de Fidel Castro representa una de las grandes manchas de la Revolución cubana. El mismo Fidel llegó a aceptar que en Cuba había quince mil presos políticos en los primeros años sesenta, una cifra que rompió records mundiales con el tiempo, ya que siempre continuó aumentando. La vida de esos presos puede conocerse gracias a que sus testimonios se difunden luego de obtenida su libertad, con una bibliografía que existe sobre el tema, prohibida su divulgación en Cuba.

En su libro, Vals inicia su narración con estas palabras: “Me convertí en preso político, primero bajo Batista y luego bajo Castro, porque creía en los principios de la democracia y la dignidad del hombre”, y señala además que no participó en la lucha de las montañas porque vio en Fidel Castro a un político totalitario”.

A continuación, hace descripciones impresionantes bien conocidas sobre los métodos usados en los interrogatorios de la Seguridad del Estado, pues son muchos los que han pasado ya por ellos. Sobre esto Jorge Vals ofrece detalles del tratamiento en el famoso cuartel de Villa Marista, cómo son sus celdas y las técnicas psicológicas de tortura empleadas durante los interrogatorios:

“Sentaban a los detenidos en banquetas, en estancias pequeñas como cajas de piedra, los hacían esperar indefinidamente hasta llamarlos, ponían el aire acondicionado a muy bajas temperaturas, mantenían siempre encendida la luz y daban la comida a intervalos irregulares, por lo cual se perdía la noción del tiempo. Esto desquiciaba a ciertas personas”.

Otro fragmento describe el interior de las galeras de La Cabaña, una antigua prisión de los siglos anteriores: “Tenían unos 20 metros de largo y algo menos de 8 de ancho. Contaban con dos servicios y un pequeño cubículo con una especie de ducha, un lavabo y dos urinarios sin privacidad. Las literas estaban apiladas en altura de cuatro y muchos presos dormían en el piso por falta de cama, pues en ese espacio total vivían 304 personas”.

Jorge Valls pasó por diferentes prisiones de Cuba: La Cabaña, El Presidio Modelo, la cárcel de Boniato y el Combinado del Este, de La Habana. Brinda muchos detalles sobre cómo eran estos sitios y el trato recibido en cada lugar, algo que hace de este libro un documento trascendental para conocer la trágica realidad de nuestra historia.

Otro hecho lamentable es que gran parte de la obra literaria de este escritor, hecha en las prisiones, se perdió toda durante el tiempo de su confinamiento “producto de las frecuentes requisas y golpizas que realizaban los carceleros, en plena violación de los derechos humanos”.

Todo el horror vivido por este hombre, y por muchos como él encerrados durante décadas en las prisiones cubanas, puede conocerse en este libro que, por supuesto, no se puede adquirir en ninguna biblioteca o librería de Cuba, pero que servirá siempre de un testimonio imprescindible para estudiar nuestra histórica.

Vals murió en Miami el 22 de octubre de 2015, donde dejó más de diez libros de poesía, teatro, narración y ensayo, ninguno publicado en Cuba. Ni siquiera una foto suya junto al líder estudiantil José A. Echevarría, ambos fuertemente golpeados por la policía de Batista, ha aparecido jamás en la prensa cubana.

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