La izquierda se quita la careta Cubanet

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Manifestantes procomunistas (fraccionproletaria.wordpress.com)

LA HABANA, Cuba.- Aquellos que pensaban que el giro hacia el totalitarismo adoptado por el chavismo en Venezuela constituye una simple respuesta ante la presión de las fuerzas opositoras, deben de haberse convencido de su error a raíz de la reciente reunión del Foro de Sao Paulo celebrada en Managua, Nicaragua.

El cónclave aprobó el denominado “Consenso de Nuestra América”, un documento que fija la acción a seguir por los partidos políticos y movimientos de izquierda con el objetivo de luchar por el poder político, o mantenerlo a toda costa en los casos en que esas fuerzas ya sean el gobierno de sus naciones.

El referido Consenso reafirma que no basta con que la izquierda llegue a la presidencia o al gobierno de su país. De inmediato deben acometerse reformas constitucionales (totales o parciales)  “que permitan superar los obstáculos institucionales de la burguesía”. Además, se insta a “evitar que el poder judicial sea utilizado para favorecer a la derecha”.  Con respecto al ejército y las fuerzas del orden interior, se insiste en que deben subordinarse al poder político instituido, para que así sean garantes de los que el Consenso califica como “gobiernos progresistas de la región”.

En el plano económico, el Consenso, tras reconocer la importancia de todas las formas de propiedad, aboga por un régimen de planificación en que el Estado controle los sectores estratégicos de la economía. Llama a los gobiernos de izquierda a integrarse a mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de las Américas (ALBA), o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y evitar la firma de Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la Unión Europea. En ese sentido, el Consenso recomienda “una integración liberadora y no subordinada”.

Por otra parte, reclama la autonomía financiera para las naciones del área, con instituciones al estilo del Banco del ALBA, así como la posible instauración de una moneda común.

Y en medio de un claro sabor castrista, el documento recomienda industrializar, reindustrializar y agroindustrializar  con el objetivo de sustituir importaciones. Pero, por supuesto, todo en un contexto en que la asignación de recursos no corresponda al mercado, sino al Estado.

Como puede apreciarse, el Consenso de Nuestra América no es más que un llamado a la instauración de regímenes totalitarios en América Latina, que destruyan las libertades individuales, eliminen la separación de poderes en la sociedad, e impidan la alternancia en el poder de las distintas fuerzas políticas.

Asimismo, se opone a que los latinoamericanos accedan a los beneficios que reporta el comercio internacional. Los estimulan a mantener empresas costosas e ineficientes, y que se adscriban a teorías ya superadas, como aquella de la “industrialización hacia adentro”, que recomendó la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) por los años 60 de la pasada centuria.

Entonces, si para algo ha servido la divulgación de un documento semejante, es para alertar a los latinoamericanos amantes de las libertades y la democracia. Si, en lo adelante, cualquier partido político perteneciente al Foro de Sao Paulo contiende en un proceso electoral, los votantes sabrán  que no se trata simplemente de un intento —como los izquierdistas suelen proclamar— por instaurar políticas que favorezcan a los sectores más desposeídos de la sociedad.