La música y el alcohol vuelven a inundar La Habana

APTOPIX Cuba Mourning Over

LA HABANA, Cuba.- La Habana parece eufórica tras nueve días de duelo oficial, que incluyeron la suspensión de música en todos los ambientes, la prohibición de vender alcohol y una programación de los medios de difusión exclusiva para las exequias de Fidel Castro.

Como un clásico Black Friday (sin rebajas), finalizado el último minuto de duelo, los consumidores de alcohol salieron a los mercados a comprar ron o cerveza, después de una larga abstención que pareció un año para Olliza, bebedor habitual residente en La Victoria, barriada de Centro Habana.

“Estaba bien pero estaba mal”, dijo en referencia a la ‘ley seca’. “Estaba bien porque de verdad que es un respeto para el hombre que lucho por la revolución (…) Pero cuando se murió mi papá, al otro día yo estaba tomando”.

Roberto, un cuentapropista dedicado al negocio de la barbería, considera que los cubanos están diseñados para violar las prohibiciones.

“Quizás la gente entendió los nueve días de duelo, pero hubo mucha gente afectada porque hay centros de trabajo, principalmente particulares que tienen su ganancia en la música y la bebida (…) Muchos no pusieron música pero vendieron bebidas (…) Igual que hay gente que hizo fiesta pero con la música bajita, a puertas cerrada. Los que cumplieron años o el mismo caso de Santa Bárbara. Siempre el cubano se le va a escapar a cualquier prohibición”.

Un cliente de la barbería que se identificó como Tata considera que para los cubanos el consumo de alcohol conlleva a la fiesta.

“Es que los cubanos después de la bebida quieren música, un trago te incita a celebrar (…) Aquí en Cuba hay costumbre de tomar ron cuando fallece un familiar, en el velorio se da bebida, sobre todo en Oriente”.

Los dueños de negocios particulares autorizados a vender alcohol sufrieron la mayor afectación. La mayoría de los entrevistados coincide en que las pérdidas económicas se duplicaron, si se tiene en cuenta la actual temporada alta para el turismo extranjero.

El dueño de uno de los restaurantes ubicados en la Habana Vieja, que solicitó omitir su nombre, expresó a CubaNet su punto de vista.

“Vender comida sin un buen vino o una cerveza, es como hacerlo sin agua (…) Nuestra mayor venta está en el Mojito y el Cuba Libre, esos son los cocteles que viene buscando el turista (…) Todavía la prohibición de la música y el cierre de las discotecas se entiende, pero bebidas con alimentos, eso no le falta el respeto a nadie”.

Otro conteo regresivo que estalló con el fin del duelo oficial fue la reproducción de música. Hay quienes aseguran que esperaron el final del último minuto para encender sus equipos y escuchar música a lo cubano, inundando el vecindario.

Los más sonoros fueron bicitaxis con parlantes, que llevaron la música por las calles como si anunciaran el rompimiento del silencio.

Los golpes de reggaetón en las barriadas, los sones en la turística Habana Vieja y los felices ‘curdas’ con su bebida en la mano, dibujaron el paisaje blanco y negro del que ya no quedan rastros.

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