Inicio Cuba La reparación del Presidio Modelo: otro absurdo despilfarro del castrismo

La reparación del Presidio Modelo: otro absurdo despilfarro del castrismo

LA HABANA, Cuba. — Se acaba de anunciar un plan para la reparación capital en ocho años del Presidio Modelo de la Isla de Pinos, rebautizada desde la década de 1970 por Fidel Castro como Isla de la Juventud y convertida en municipio especial.

El régimen cubano se propone, cuando esté reparado el antiguo Presidio Modelo, proponer su candidatura a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) para que sea declarado patrimonio mundial.

Sería loable la intención de restaurar ese monumento si no fuese porque hay otros de más valor histórico  y en peor estado que el Presidio Modelo a los que no les prestan atención. Y lo que es peor: porque ante la desidia oficial más de la mitad de las edificaciones en La Habana y otras ciudades del país están en estado ruinoso o amenazan con derrumbarse y seguir cobrando vidas entre sus moradores.

El cuantioso gasto en dinero y recursos que supondrá la reparación capital del Presidio Modelo se producirá en momentos en que Cuba atraviesa la peor crisis de su historia, y el régimen alega que por falta de liquidez no puede adquirir alimentos y medicinas ni construir mayor cantidad de casas para aliviar el creciente déficit de viviendas.

Será otro absurdo despilfarro más, como la construcción de nuevos hoteles cuando cada vez vienen menos turistas a Cuba. Detrás debe haber aviesos intereses: captar donaciones extranjeras, lavado de dinero, vaya usted a saber.

Sólo la retorcida mentalidad carcelaria de los mandamases de la continuidad  y su culto a la personalidad de Fidel Castro (que estuvo preso allí)  puede explicar que una vieja penitenciaría de siniestra recordación  les interese más que otros sitios históricos y culturales o que el bienestar de millares de cubanos que viven arracimados en tugurios con los techos a punto de caerles encima y aplastarlos, como desgraciadamente sucede a menudo.

El Presidio Modelo, a cuatro kilómetros de Nueva Gerona, con capacidad para albergar 5 000 reos, fue construido en 1926 por orden del presidente Gerardo Machado. Fue hecho en imitación del Centro Correccional Stateville, de Illinois, con cinco edificios circulares, seis pisos de celdas y diseño panóptico, con guardias armados con ametralladoras y vigilando desde las  torres.

El Presidio Modelo fue hecho en imitación del Centro Correccional Stateville, en Illinois (Foto: Northwestern)

Allí, entre 1926 y 1933, fueron encerrados cientos de opositores al régimen de Machado que tuvieron que soportar las atrocidades de Castell, el jefe de la prisión y sus esbirros. El escritor Pablo de la Torriente Brau, que estuvo preso allí en 1932, denunció aquellos crímenes, en el periódico Ahora, en la serie de trece artículos que tituló “La isla de los 500 asesinatos” y que le servirían luego para su libro-testimonio Presidio Modelo.

Las atrocidades de Castell palidecerían  ante las cometidas por los guardias castristas en los años sesenta contra los miles de presos políticos que pasaron por el Presidio Modelo. Sometidos a bayonetazos a trabajos forzados, en condiciones inmundas, muchos perecieron por hambre, enfermedades o fueron asesinados por los carceleros. Y se sabe que en 1961, a raíz de la invasión de  Bahía de Cochinos, los guardias dinamitaron el presidio y tenían la intención de volarlo, con todos los reclusos dentro, si los invasores triunfaban.

A juzgar por los testimonios del propio Fidel Castro, ni remotamente hay comparación con las condiciones del encarcelamiento de él, su hermano Raúl y los otros 24 sobrevivientes del ataque al Cuartel Moncada durante el tiempo que estuvieron allí (menos de dos años, antes de ser amnistiados por Batista en 1955).

Fidel Castro y los sobrevivientes del asalto al cuartel Moncada a la salida del Presidio Modelo (Foto: Casa Natal Jesús Montané Oropesa)

El Presidio Modelo fue declarado monumento nacional en 1978. Ahora, deteriorado, quieren restaurarlo y preservarlo como otro de los lugares consagrados al culto a Fidel Castro. Pero debían pensarlo dos veces antes de seguir la perorata sobre el breve encierro de Fidel y sus compañeros por la descabellada  carnicería del Moncada que costó la vida de decenas de atacantes y soldados. Algo que contrasta agudamente con las condenas de hasta 25 años de cárcel impuestas a varias decenas de jóvenes, algunos menores de edad, que, desarmados, participaron en las protestas de los días 11 y 12 de julio de 2021.

Si tuviesen un mínimo de pudor, los castristas deberían medirse para hablar del “martirio” de Fidel y sus compañeros en el Presidio Modelo.

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